La ecuación de Drake a ojos del siglo XXI

La ciencia es un producto del ser humano, y el ser humano es producto de la evolución. Y uno de los descubrimientos más esperados por la ciencia es, precisamente, verificar si somos resultado de una improbable serie de circunstancias, o si, por el contrario, la vida es un fenómeno común, y hasta qué punto, en el universo.

La búsqueda de vida fuera de la Tierra no es algo trivial, y no porque sea técnicamente más o menos compleja de encontrar. La razón fundamental va más allá de los aspectos puramente científicos, y se adentra claramente en el terreno de la filosofía y de la cuestión básica que el ser humano se lleva preguntando desde sus orígenes: ¿estamos solos en el universo? ¿No hay nadie más ahí fuera? ¿Somos, entre miles de millones de galaxias cada una con miles de millones de estrellas, el único planeta con consciencia?

La ecuación de Frank Drake
La ecuación de Frank Drake

La ecuación de Drake y la búsqueda de vida fuera de la Tierra

En 1961, un radioastrónomo, Frank Drake, desarrolló una ecuación que, una vez despejada, permitiría conocer el número de civilizaciones inteligentes en la galaxia. Naturalmente, esa ecuación dispone de una serie de incógnitas que, como en toda ecuación, deben conocerse para poder calcular el resultado. Cada incógnita representa un cierto valor aproximado en relación a aspectos muy diversos sobre la vida en un planeta: número de estrellas con planetas, fracción de planetas con posibilidad de albergar vida, fracción de planetas donde se ha desarrollado vida inteligente, etc. Es una ecuación muy sencilla, pero su secreto está, precisamente, en dar valor a las incógnitas.

En el siglo XX, hubo muchas variaciones sobre qué resultados produce esta ecuación una vez se ha resuelto, es decir, cuántas civilizaciones inteligentes pueden existir en la galaxia. Drake calculó 10 civilizaciones. Los más pesimistas, calcularon una civilización en toda la galaxia. Otros resolvieron la ecuación con resultados algo más optimistas, de unas docenas de civilizaciones. Pocos se atrevieron a calcular la posibilidad de centenares de civilizaciones. La sensación era, en base a los conocimientos del momento, que la vida era un fenómeno altamente improbable, y mucho más improbable, el desarrollo de una civilización inteligente como la humana.

El siglo XXI y las nuevas teorías y descubrimientos

Las ideas sobre el origen y desarrollo de la vida en la Tierra han tenido siempre importantes discrepancias entre distintas ramas de la ciencia, ya desde el siglo XIX. Ahora se sabe que, bastante antes del Cámbrico, ya se habían desarrollado animales complejos, incluyendo lo que los biólogos denominan bilateralidad (dos partes simétricas). Este dato fue un impulso importante para los optimistas de que la vida sea un fenómeno recurrente.

Los exoplanetas, la prueba de que la Tierra no está sola

Hay algo seguro: quizás estemos solos en el universo, pero lo que está claro es que el sistema solar, con sus planetas, no es una rareza. Se han descubierto ya centenares de planetas extrasolares, orbitando otras estrellas, e incluso indicios de satélites en planetas. Y ya se conocen datos de que esas estrellas tengan, en muchos casos, planetas de tamaños similares a la Tierra. ¿Qué quiere decir esto? Sencillamente, que una de las incógnitas de la ecuación de Drake no sólo es optimista, sino muy optimista.

Por otro lado, los biólogos partidarios de que la vida es un fenómeno que puede darse con relativa facilidad ganan apoyos. La vida se desarrolló pronto en la Tierra, geológicamente hablando, y se adaptó a todo tipo de ecosistemas, incluyendo lugares como Río Tinto en Huelva, España, donde se pensaba que era imposible encontrar ningún organismo. Parece evidente, cada vez más, que la vida, una vez iniciada, se asienta y prospera incluso en situaciones que antes parecían imposibles.

El futuro: Marte, Europa, y Titán

Podemos también fijar la vista en lugares cercanos como Marte, la luna Europa, y la luna Titán, candidatos para haber albergado o albergar vida. Marte tuvo al parecer gran cantidad de agua en superficie, y Europa y Titán podrían contener zonas válidas para la vida en su interior. Si algún día llegase a demostrarse la existencia de vida fuera de la Tierra, sería, sin ninguna duda, el más importante descubrimiento de la historia de la ciencia, sin olvidar el enorme impacto cultural derivado del mismo. Muchos de los presentes principios que sustentan nuestras vidas deberían ser analizados.

Se abriría entonces una nueva era en la historia de la humanidad. Una era que, con suerte, nos acercaría más a nuestros orígenes, y también a nuestro futuro como especie. Con algo de suerte, abriría nuestras mentes al universo, y nos daría un sentido más cosmológico a nuestras vidas. Sin duda, la búsqueda merece la pena.

Más información: ecuación de Drake en wikipedia.

Autor: Fenrir

Amateur writer, I like aviation, movies, beer, and a good talk about anything that concerns the human being.

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