Inyección de ilusión para diciembre y toda la vida

Me llega, en este último día de noviembre, un mensaje de una lectora, a cuya nieta le he dedicado el último relato que he preparado, “Somos los Hijos de la Tierra“. Y la verdad es que me ha emocionado, por sus palabras llenas de cariño y de entusiasmo. Desde aquí quiero agradecerle a ella sus palabras, y desearle lo mejor a ella y a su nieta, y a toda su familia, para que sigan adelante con ese entusiasmo y ese amor que siempre portan consigo. Y a la pequeña de la casa por supuesto, que es solo verla y contagia entusiasmo y alegría en el corazón de este quien escribe estas líneas.

La vida son momentos, y esos momentos debemos vivirlos con ilusión. Los malos, superarlos con pasión y con fuerza, y los buenos, disfrutarlos en toda su extensión, y llevarlos siempre en el alma. Y mirar siempre adelante. Siempre adelante. El pasado no debemos olvidarlo, pero no debemos vivir de los recuerdos que llenan nuestra mente, sino de las ilusiones y los sueños de un futuro mejor para nosotros y nuestros seres queridos. Esa es la clave de la vida. No es fácil por supuesto, pero debemos buscar ese camino cada día. Muchas gracias por sus palabras, y les deseo lo mejor. Este ha sido su comentario.

“GRACIAS por el tierno y maravilloso relato, no tengo palabras.
Me hizo llorar, sobretodo, por la ternura y sabiduría que encierra.
Una gran y buena reflexión, que el ser humano, tendría que prestar atención, para mantener a valorar cuánto el universo nos ofrece.

Muchísimas GRACIAS.

paz

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Matemáticas divertidas, una ecuación a resolver

Llegan las navidades, y los pequeños de la casa, los que puedan, recibirán sus correspondientes regalos. Básicamente podemos dividirlos en los clásicos, de los que siempre se anuncia su final sin que llegue, afortunadamente, y los nuevos, que se centran, sobre todo, en las siempre atractivas consolas que casi todos los niños quieren. Consolas para los niños que, no nos engañemos, disfrutan mucho, y a veces mucho más, los padres.

Es importante, es fundamental, que los niños jueguen. Obsesionarse con los estudios es tremendamente negativo, y la presión excesiva para que los críos estudien solo provoca una reacción adversa. Tampoco es bueno que se pasen el día jugando a la consola, pero no lo olvidemos: tampoco es bueno que se pasen el día jugando al fútbol, o practicando cualquier otra actividad. Todo tiene su tiempo y su cantidad. Como todo en la vida, hay que buscar el equilibrio.

Y luego hay que estudiar. Y las temidas mates son un reto, ahora, y siempre. Llegar al colegio padeciendo porque hay clase de “mates” es un camino peligroso para el desarrollo intelectual de los jóvenes. Pero hay soluciones. Vamos a verlo.

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La Era Oscura de la física teórica

Es posible que el título de esta entrada sea algo catastrofista. Pero no está demasiado alejado de la realidad.

Me explicaré. La física que se conocía y teorizaba hace 70 años disponía de una serie de elementos clave que explicaban las características generales del universo. Esto se puede ver con un ejemplo creo que muy evidente: Peter Higgs, el hombre que desarrolló la idea de la existencia del bosón de Higgs, nació en 1929, y propuso su idea del famoso bosón de Higgs, que algunos llaman con gran error “la partícula de Dios”, en los años sesenta.

Recientemente se ha verificado su idea, pero eso no debe hacer olvidar un aspecto crítico de lo que le ocurre actualmente a la física teórica: en los últimos 50 años, no ha habido pasos significativos. Podemos decir, sin ninguna duda y con entusiasmo, que se han apuntalado muchos de los aspectos de lo que en física se conoce como Teoría Estándar, que explica tres de las cuatro fuerzas conocidas: el electromagnetismo, la fuerza nuclear débil, y la fuerza nuclear fuerte. Pero deja atrás la cuarta fuerza, la gravedad, que en realidad ni siquiera es una fuerza, sino una distorsión del campo espacio-temporal del universo, como perfectamente explica la teoría de la relatividad general de Einstein. Se han dado avances, pero no se han constatado grandes logros; solo se han resuelto los que ya estaban planteados muchas décadas atrás.

Varios son los retos que la física debe superar actualmente, y que tozudamente se resisten a ser resueltos, por razones que van desde poca inversión, desidia, y obsesión por los resultados rápidos. Explicaré todo esto a continuación.

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Único testigo, cuando vives entre mundos

Hay actores que trabajan bien en su papel. Algunos quedan encasillados en personajes. Y algunos viven de un solo personaje toda la vida. Eso no es malo, en absoluto. Pero siempre he admirado a aquellos actores que pueden cambiar el registro de un papel al siguiente. Actores y actrices que se transforman, y que en una película igual están rodando una comedia o un drama, haciendo de un personaje poderoso, y luego actúan como un pobre vagabundo ignorante.

¿Ejemplos? Voy a poner alguno:

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Escena de “Único testigo”

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Fragmento de “Ángeles de Helheim”

Rachel, la cuñada de Vasyl Pavlov, se encuentra trabajando junto a Irina en un punto perdido de Venezuela, descodificando una información relacionada con el asesinato de su hermana, que era a su vez la esposa de Pavlov. Este y su compañero de armas, Guillermo, acuden a un sórdido antro que Guillermo sabe puede ser de su interés. Vasyl no se encuentra muy entusiasmado con la idea, pero comprende que es mejor acompañar a Guillermo para olvidar todo lo que está viviendo, y para controlar a su impetuoso compañero.

—Ponme otra copa, por favor —rogó Guillermo. La camarera del peor tugurio de contactos que había podido encontrar en la zona sonrió diciendo:
—Otra copa para mi soldadito. ¡Qué guapo eres!
—No es nada comparado con la profundidad de tu mirada, preciosa. —Ella sonrió mientras servía la copa. A su lado, Pavlov se llevó las manos a la cara.
—¿Tienes que ser tan patético? —preguntó Pavlov.
—¿Qué te pasa Vasyl? Solo estoy siendo amable con esta bella señorita. —Ella, que había oído el comentario de Pavlov, le espetó:
—¿Y a ti qué te pasa? ¿Siempre estás tan amargado? —Pavlov no respondió, pero sí Guillermo.
—No le hagas caso. No has visto nada en realidad. Hoy le pillas de buen humor. —Ella torció el gesto, y tras unos instantes, volviendo la vista a Guillermo, le dijo sonriente:
—Bueno, lo que le pase a ese tonto no es nuestro problema. Tu amigo se puede perder donde quiera. Pero tú y yo podríamos hablar de tus grandes batallitas luego, y, si quieres, montamos una pequeña guerra nuclear en mi casa… —Guillermo rió, y contestó:
—No sé si podré; esta bestia que está a mi lado no quiere que vaya correteando por ahí.
—¿Quién es, tu ángel de la guarda? —preguntó ella con sorna.
—Es un ángel, pero no lleva alas del cielo, te lo aseguro. —La camarera miró a Pavlov con desprecio, y se alejó sonriente hacia otro cliente.
—No sé cómo aguantas esto —le comentó Pavlov.
—¿Por qué? Es muy simpática. Y muy guapa.
—Con eso que le has dado de propina, hasta yo podría llegar a ser simpático.
—Lo dudo. Pero alegra esa cara hombre. Llega la caballería.
—¿De qué hablas ahora? —Guillermo señaló con el dedo. Pavlov vio que por la puerta entraba Irina. Varios hombres se giraron para verla. No era nada habitual que una mujer entrase allá. Aunque tampoco era demasiado infrecuente. La mayoría de veces, sin embargo, se trataba de mujeres que iban a buscar a sus maridos descarriados, para tratar de llevarlos al redil, o para pegarles un tiro con un arma. En este caso, la situación era distinta.
—Vaya, aquí estáis, como bien supuso Rachel —comentó sentándose en la barra al lado de Pavlov. La camarera se acercó con cara de pocos amigos, y le dijo:
—¿Qué quiere, señora?
—Señorita, si no te importa. Ponme una cerveza. —La camarera sacó una cerveza, y la colocó de un golpe en la barra.
—¿Quiere vaso, o le dejo la botella? ¿O se la tiro por la cabeza, “señorita”?
—Deja la botella, y piérdete —le respondió Irina mientras tomaba un trago. La camarera se fue echando humo. Guillermo se dirigió a ella:
—Oye Irina, no me estropees el plan para esta noche. La tengo a punto.
—¿Ese es tu plan? ¿Y por cuánto te sale? Qué triste.
—¿Y qué quieres? En medio de este país perdido, sin conocer a nadie, solo y abandonado, y con la única compañía de Pavlov. ¿No te parece que es para desesperarse?
—Seguramente. Y mucho. Pero ahora no hay tiempo de eso. Tenemos que hablar, Pavlov. Hay novedades. Novedades importantes.

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Somos los Hijos de la Tierra

Lara volvió de clase, para encontrarse con su madre. Por última vez. No entendía nada. No entendía por qué.

A los doce años, su intelecto había destacado en matemáticas, y en otras ciencias, con notas que sorprendieron a propios y extraños. Su mente lúcida y clara era un ejemplo de deducción y lógica. Y, precisamente por eso, no podía entender. No quería entender.

Entró en casa, y vio a su madre descansando. Parecía dormida, pero no lo estaba. La madre sonrió, y sin abrir los ojos, comentó:

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Sigo adelante, a pesar de todo

Advertencia para el lector: esta es una nota de reflexión personal, sin contenido más allá de mis pensamientos e ideas sobre el blog y sobre la vida.

Falta poco para que este blog llegue a los seiscientos artículos, y a las 30.000 visitas. También puedo constatar que el número de visitantes ha ido creciendo paulatinamente, y de hecho a finales de julio había tenido tantas visitas como todo el año 2016.

Muchos de los que vienen son turistas ocasionales, navegantes de Internet que visitan la página para una sola lectura, y ya no vuelven. Pero otros muchos, cada vez más, veo que se animan a leer otros artículos relacionados con el tema que les interesa. Otros son lectores habituales, que gustan de pasarse por aquí de vez en cuando. Todos ellos contribuyen a que la existencia de este blog merezca la pena, y me animan a seguir escribiendo. Por todo ello, y a todos ellos, solo puedo decir dos palabras: muchas gracias.

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“Nunca interrumpas a alguien que está haciendo lo que dijiste no era posible” Amelia Earhart.

Soy consciente también de que la variedad de temas puedan confundir a unos, porque tan pronto hablo de cómo escribir una novela como de física cuántica. Esta dualidad sobre temas no la he adquirido yo, por supuesto. Se la debo a alguien. Concretamente, a mi padre espiritual y mi guía como ser humano. Ese alguien es Isaac Asimov, un hombre que gustaba de tocar todo tipo de temas, y que tiene varios miles de artículos de todo tipo. Por no hablar de sus impresionantes logros como escritor de ciencia ficción.

Yo no le llego ni a la suela del zapato, pero eso no significa que no me esmere en seguir su camino, su senda, sus enseñanzas, su estilo. Creando mi modelo, por supuesto, pero inspirándome siempre en mi gran maestro, en el hombre que hizo que dejara un mundo perdido en la nada, y me llevara por el camino del aprendizaje, y del conocimiento.

Porque yo era, como se dice popularmente, un “bala perdida” de joven. Sin destino, sin metas, fui al ejército como voluntario, firmé unos papeles para una unidad especial en la que me dijeron que me convertiría en un héroe y que viviría grandes aventuras, y yo me lo creí, porque no tenía criterio para reflexionar ni para pensar. Aquello me llevó a sucesos que marcaron mi vida, y salí de allí, también como se dice popularmente, “escaldado” y salvándome de tener problemas muy graves “por los pelos”.

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Este blog, y estos libros que he escrito, y esta saga que espero terminar, son mi vida. Sí, tengo un trabajo, incluso un proyecto personal dentro de mi terreno, la informática, que es de lo que vivo. Pero este blog, estos escritos, estos libros, y estos lectores, son mi vida. A ellos me debo, y ellos son el motivo último de mi existencia. Por eso, porque están ahí esos lectores, yo me siento realizado, como escritor, y como persona.

He estado a punto de perder la vida tres veces, por circunstancias completamente distintas en cada caso. Sin embargo, parece que en ninguno de esos casos era mi hora. Algunos me dicen que es por decisión divina, que yo me iré cuando me toque. Yo no tengo esa fe, pero tampoco me voy a quejar de seguir en este mundo. Espero poder terminar los cuatro libros que me quedan, y dejar la saga completada y terminada. Ese es mi sueño, que espero poder completar.

Otro elemento fundamental de mi vida es la aviación. No soy piloto, pero sí vuelo en simuladores de vuelo avanzados, y he tenido el honor de poder enseñar a algunos pilotos a aprender a amar la aviación. Pero ese tiempo pasó, y ahora la aviación sigue siendo mi pasión, pero de un modo más tranquilo y personal. Eso sí, una vez pude probar las mieles de lo que es volar en un reactor, pero eso es algo que explicaré otro día si a alguien le puede interesar. No es algo de lo que me guste hablar, no por el hecho en sí, sino por las circunstancias que rodeaban aquellos tiempos difíciles, en los que dejé una parte importante de mi vida, y perdí lo que daba sentido a esa vida. En aquellos tiempos me pusieron un mote curioso, que luego usé durante unos años, pero que prefiero no recordar ahora.

Por lo demás, se acercan las navidades, y tengo una pequeña broma pensada para el 28 de diciembre, precisamente relacionada con la aviación. Algo inocente y divertido, y que esconderá una crítica a ciertas ideas de ciertas personas que quieren ver conspiraciones en todas partes. Algo relacionado con los “chemtrails”. Espero que sirva para sacar una sonrisa al lector.

Y por cierto, aunque les felicitaré la navidad como se merecen, ya de entrada espero que este 2018 sea un gran año para todos. Para mí lo ha sido este 2017. Sobre todo porque sigo vivo. Y cuando la vida es lo que te queda por perder, uno aprende a valorarla como se merece.

Viva. Vivamos. Seamos conscientes de que estamos vivos. Y vivamos esa vida plenamente. Ese es el motivo que debe movernos hoy, mañana, en 2018, y durante toda nuestra vida. Luego podemos buscar otros argumentos. Pero no olvidemos ese primero. Merece la pena. Se lo aseguro.

Muchas gracias a todos, y un abrazo.