Mes: marzo 2018

El rincón de las letras puras

Hace poco me di de alta en Bloguers.net, una web donde los blogueros podemos subir nuestros artículos, para que sean leídos por lectores diversos. Este servicio gratuito tiene la ventaja de ofrecer una ventana abierta a todos los que nos dedicamos a esto de…

Piano man, el alma que buscaba soñar

Siempre me han gustado los ambientes decadentes. Y los mundos decadentes. Las vidas de las almas perdidas, de aquellos que buscaron el amor y la fortuna, y solo encontraron ignorancia y soledad, rechazo y olvido. Los ambientes oscuros, cargados de olor a alcohol y…

Esos recuerdos que viven en el corazón

Ayer vendí mi viejo ordenador portátil. El pobre ya había superado todas las pruebas de resistencia y uso posibles en mis manos, no en vano no solo uso el ordenador para escribir. También lo necesito para mi actividad profesional, como tanta gente hoy día….

Mi país, con razón o sin ella

Discutía hace poco, una vez más, con alguien de Estados Unidos, sobre su imperiosa necesidad, nunca mejor dicho, de seguir usando sistemas de medidas que están fuera del sistema internacional, como son las millas o las libras. Esta discusión venía en relación a que…

Pólvora: la droga de fuego

Estados Unidos lleva décadas inmersa en una eterna discusión sobre el control de las armas de fuego. Su segunda enmienda, escrita hace siglos, cuando los civiles debían defenderse ellos mismos porque no existían fuerzas del orden adecuadas para protegerlos, sirven hoy para pagar a…

“Principios de física absurda” en abril 2018

Hace tres años publiqué un libro de ensayos sobre ciencia que denominé “Gotas de ciencia”. Luego publiqué un conjunto de ensayos sobre literatura (Escritores: 12 consejos a olvidar y tres historias desesperadas), y ahora vuelvo a la carga con un tercer libro de ensayos…

Sheryl Crow y la salvación del amor

Hoy es miércoles, así que toca música. Aunque, a decir verdad, casi nunca pongo una entrada de música los miércoles. Pero eso es lo bonito de la vida: vivir en un caos absoluto. Solo hay que ver mi mesa. O mi vida. ¿Por qué…