Deus Ex Machina en ciencia ficción y fantasía

Una de las primeras cosas que aprendemos de la vida es que esta suele ser más sorprendente que la ficción. Sin embargo, lo que en la vida es real porque es la vida misma, en ficción funciona y opera de otra manera. Por ejemplo, en la vida real podemos estar en un viaje, y encontrarnos con una persona que conocimos hace veinte años, y que aparece justo en el momento en el que pensábamos en esa persona, o bien, nos ayuda con algún problema concreto, para luego desaparecer.

Esa acción, que realmente ocurre en la vida, no funciona bien en una ficción literaria. El lector tiende a pensar que se está usando un “Deus Ex Machina”. ¿Qué significa esto? Básicamente, un elemento añadido por el autor, sea un personaje, un poder, un evento, que soluciona una trama compleja de un modo sencillo y rápido. El término deriva de las obras de teatro griegas, donde, en medio de un asunto, aparecía un dios bajando de algún tipo de polea, y que solucionaba todos los problemas.

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En la película bélica “Un puente lejano” se da una escena en la que, en medio de un fuego cruzado intenso, un oficial pasa la calle de un lado al otro sin recibir ni un disparo. Cuando el asesor de la película, que realmente vivió ese momento porque era un oficial durante la batalla, le dijo al director de la película que había que rodar esa escena, el director le respondió que aquello no podía rodarlo, porque nadie lo iba a creer. Pensarían que sería algo tipo “Hollywood”, y no que ocurrió de verdad. Es otro ejemplo de que la vida sorprende mucho más que la ficción.

Entonces, vistos estos elementos, ¿cómo podemos evitar un “Deus Ex Machina” en ciencia ficción y fantasía? El tema es complejo, porque precisamente estos géneros usan de artificios imaginarios para crear las tramas, y también para resolverlas. En fantasía, el protagonista está en medio de un momento gravísimo, llega un mago, hace un par de trucos, y listo, todo arreglado. En ciencia ficción, llega una nave que lo soluciona todo. Asunto finiquitado. ¿No es así?

No. Un buen argumento de fantasía debe ponderar los elementos de poder de cada personaje y elemento. Y debe darle un peso, pero también un contrapeso. Así, el Anillo Único es tremendamente poderoso, pero no puede usarse, porque manipula a su portador.

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Tremendamente poderoso; requiere un contrapeso efectivo para darle realismo

Al final de “El Señor de los Anillos” el ejército de humanos y elfos va a ser derrotado, pero el Anillo Único es destruido. Lo importante aquí es que, para destruir el Anillo, Frodo y Sam han pasado mil calamidades. Esto dota al argumento de realismo. No han tomado un taxi para ir al Monte del Destino, luego han comido algo en un chino, y luego han tirado el Anillo al fuego. No. Han pasado un verdadero calvario de situaciones. Cuando los ejércitos de los “buenos” van a perecer, el problema desaparece de forma creíble, porque el lector considera que ya está bien de hacer padecer a Frodo y Sam.

Esa es la idea para evitar un “Deus Ex Machina”. No importa que la solución sea imaginativa y muy poderosa. Lo que importa es que sea creíble para el lector. No estamos en el mundo real, ni siquiera en un libro realista. Estamos hablando de fantasía. Pero esta fantasía tiene que ser equilibrada, con sus propias reglas y leyes. Un mago ha de ser poderoso, pero se le han de anteponer poderes que restrinjan su actuación, que equilibren las fuerzas, y que doten al argumento de equilibrio.

En ciencia ficción pasa algo parecido, con un aspecto importante: los lectores de ciencia ficción suelen gustar de que los argumentos tengan cierta validez científica. Es decir, aunque saben que leen ciencia ficción, esperan que se expliquen, aunque sea someramente, por qué aquella nave espacial, o aquella arma, es capaz de hacer esto o aquello. Al final, el resultado es el mismo; igual que el mago de la fantasía requiere tener unos poderes convincentes y equilibrados, las tecnologías vistas en la ciencia ficción deben tener unos contrapesos y argumentos científicos que doten de una cierta fuerza y lógica a la historia.

En resumen, podemos decir que los “Deus Ex Machina” son propios de cualquier género literario, inherentes a la ficción, y deben ser evitados. Pero deben serlo con argumentos creíbles y sin tener en cuenta la vida real. En ficción el lector busca lógica en la historia. Aunque sea ciencia ficción y fantasía, la historia ha de seguir teniendo un razonamiento, una validez científica e imaginativa.

No es fácil; pero de eso tratan los buenos libros de ciencia ficción y fantasía: de historias increíbles que nos sumergen en su interior, y nos hacen partícipe de la narración. Esa es la magia de la literatura fantástica.


 

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3 comentarios en “Deus Ex Machina en ciencia ficción y fantasía”

  1. Y qué pasa si el autor lo que pretende es, justamente, romper con la lógica y la tiranía de lo imaginativo? Las reglas de la ficción son un límite innecesario a su creatividad.
    Saludos!

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