Diez consejos para defensa personal femenina

Nota: este texto trata un tema difícil y controvertido. Pero este blog no se hizo para hablar solamente de cosas divertidas o amenas, sino de la vida y del dolor, del sufrimiento y de cómo superar retos difíciles. Y ese es el sentido de esta entrada. Ya tengo otra entrada más generalista sobre este tema, pero esta está más enfocada a aspectos prácticos. Muchas gracias.

Hace poco vi en mi pueblo que se están organizando actividades de enseñanza de defensa personal para mujeres, en diferentes días y sesiones. También he visto cuestiones similares por televisión y en Barcelona, y en otras ciudades. Personalmente no solo apoyo estas iniciativas, yo participé en ellas hace años, tal como he comentado alguna vez y hablaré ahora. Ya he hablado de cómo gestionar los miedos y temores. Sin embargo, hoy quiero profundizar en ideas concretas para evitar violaciones con diez consejos.

Me preocupó un suceso reciente. Entré en un lavabo de un centro comercial, donde encontré a unos jóvenes de unos veinte años riendo mientras rompían el mobiliario. Uno de ellos, el que parecía el típico líder, dijo: “somos cinco, ahora podemos organizar una manada”. Las risas de los otros cuatro fueron sonoras. Cuando descubrieron que los miraba fijamente, especialmente al líder, se sintieron confundidos. Cuando comprobaron que no dejaba de observarlos fríamente, de forma clara y concisa, optaron por salir, esta vez en completo silencio. Fue una buena elección.

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Tu cuerpo es tuyo. Defiéndelo. Olvida todo lo demás. Tú puedes ser una fortaleza inexpugnable a través de tu mente. Te criticarán. Te dirán cualquier barbaridad. Mándalos al infierno. A todos. Tú eres única; no permitas que nadie destroce tu futuro

Esto es lo que se cultiva. Y es por tanto lo que obtenemos. “La manada” ha sido un ejemplo del todo vale, del “no pasa nada, podemos violar y maltratar alegremente, en dos días estás fuera como máximo”. Y eso manda un mensaje muy peligroso a la sociedad. La falta completa de respeto. A todo. Y a las mujeres por supuesto. La educación sigue siendo machista y misógina. Y la sociedad sigue careciendo de sensibilidad a estos temas. Mientras los políticos se preocupan de decir “ellos y ellas”, “los hombres y las mujeres”, “los chicos y las chicas”, las leyes siguen siendo misóginas. Es ahí, y en el modelo educativo, donde tendremos igualdad. Las palabras no cambian el mundo. Son los hechos.

Sí, las mujeres se merecen ser respetadas, pero no son respetadas. Sí, las mujeres se merecen ser defendidas, pero la realidad es otra. Y sí, las mujeres se merecen una justicia que las trate con respeto cuando se trata de violaciones, pero no ocurre así.

Piense en este ejemplo: si una mujer va a una comisaría a denunciar un robo en su casa no habrá problema en creerla. Si es por una violación, todo serán dudas. ¿Cerraste las piernas? ¿Ibas con minifalda? ¿Qué hacías tú bailando a las cuatro de la mañana en una discoteca? ¿Le habías dicho no las suficientes veces, o te dejaste alguna?

Durante los entrenamientos sobre defensa personal en los que participé hace años, vi que las chicas pasan por tres etapas en su formación para defensa personal:

Primera etapa: miedo, bloqueo, inactividad.

Esta etapa es la que viven la mayoría de chicas ante un ataque. El bloqueo es normal, y los jueces que no entienden este bloqueo saben tanto de estos temas como yo de filatelia. Este terror se produce por una situación de miedo. Los jueces, ignorantes ellos de las más mínimas reglas de psicología y conducta, aducen que “se dejó llevar” o “no opuso resistencia”. Claro que no opuso resistencia señor juez. Claro que se mantuvo inmóvil señor juez. ¿No lo entiende? Estaba mentalmente bloqueada. ¿Es que no es capaz de entender algo tan básico? Un consejo: use el lóbulo frontal, es una pieza increíble de nuestro cerebro. La mujer no opuso resistencia porque estaba mentalmente bloqueada por el terror. Es así de sencillo.

Segunda etapa: proceso de autoafirmación.

Este proceso consiste básicamente en enseñarle a la chica lo siguiente: “no tienes que bloquearte, y sí tienes que controlar tu miedo, tu mente, tu terror”. Para ello, se debe seguir un entrenamiento progresivo, donde la mujer vaya tomando confianza en sí misma y en la situación. Tengamos en cuenta que esto requiere de un trabajo mental enorme, y que no todas las mujeres lo podrán superar. Pero, con trabajo, con esfuerzo, y con entusiasmo, se consigue en la mayoría de ocasiones.

La regla básica es muy sencilla: huye, si puedes, con todo lo que te den las piernas. La segunda regla básica es: si tienes que golpear al atacante para poder huir, hazlo. No te preocupes por los jueces; ellos te van a acusar hagas lo que hagas. Si no opusiste resistencia, porque no lo hiciste. Si opusiste resistencia, porque usaste la resistencia. Así que es mejor actuar. Quizás no puedas librarte del juez. Pero sí lo harás de tu atacante, que es lo que importa en ese momento.

Tercera etapa: control mental y físico.

La tercera etapa es aquella donde la mujer ya ha tomado control de su mente en situaciones de riesgo. Es capaz de medir el peligro fríamente, valorar las alternativas rápidamente, y tomar la más adecuada, que es, si es posible, es la huida. Si la huida no es posible, no se trata de montar una película de artes marciales. Eso está bien con Tarantino, la literatura y el cine. En la vida real se trata de obtener el mayor beneficio con el mínimo esfuerzo. Y el mínimo esfuerzo es librarse de la presa del atacante, dejarlo incapacitado, y huir.

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Las ciudades tienen cada vez más carteles con cursos de defensa personal, y en muchos gimnasios de artes marciales se dan clases especializadas para mujeres

¿Qué significa “incapacitado”? Significa que el atacante no puede reaccionar durante un tiempo, para así poder huir. Normalmente el atacante no va a esperar resistencia de la mujer, mucho menos una defensa ordenada y con un fuerte control mental. Eso ya le incapacita parcialmente. Muchos hombres, ante una situación así, se acobardan, porque son cobardes y solo atacan a mujeres indefensas, o que ellos creen indefensas. Por eso, “incapacitar” puede ser algo tan sencillo como demostrarle que “voy a demostrarte que conmigo no podrás”. Técnicas de defensa basadas en el judo, jiu jitsu y aikido son por ello muy útiles.

¿Qué ocurre si, a pesar de ello, el atacante continúa su ataque? Aquí es donde entra en juego el entrenamiento defensivo. Ya comenté alguna vez que hice de sparring en ejercicios simulados. Aunque simulados, procuraban ser muy realistas. Una vez la mujer estaba en la tercera etapa, los ataques eran tan realistas como era posible. Siempre teniendo en cuenta todas las normas de seguridad para evitar lesiones por supuesto. Pero la única forma de aprender es con ejercicios que simulen la realidad de una forma directa. Yo personalmente no tenía ningún problema en llegar a llevar a cabo ataques todo lo tremendos que pudiesen ser necesarios, y en este caso también había dos niveles:

Realismo bajo: se realizan ataques reales, pero con un nivel de control medido.

Realismo alto: se simula un ataque real con el mayor realismo posible, siempre teniendo en cuenta las normas de seguridad para evitar lesiones, pero sin límites en todo lo demás.

La mayoría de chicas llegan muy bien a estos niveles, y, con el entrenamiento adecuado y el trabajo preciso, muchas son capaces de solventar la mayoría de situaciones de peligro, de una forma eficaz, y, sobre todo, controlando el arma más poderosa: la mente. Porque es la mente la que requiere mayor entrenamiento, que nadie lo dude. El autocontrol es la base y el objetivo de todo ejercicio de autodefensa.

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Una situación muy habitual que muchas mujeres han vivido alguna vez.

Los diez consejos básicos.

Para finalizar, me gustaría dar diez consejos basados en aquellas experiencias. Y que creo pueden ser útiles a cualquier mujer. Estos son:

  1. No confíes en nadie. Ni en la ayuda de terceros, ni luego en los jueces. Cuando se trata de tu cuerpo, no tengas ningún tipo de temor a defenderlo de la forma que sea más precisa y segura. Tú siempre estarás ahí para defenderte a ti misma. Casi nunca lo hará nadie por ti. Muchos pueden mirar simplemente. No harán nada. No se molestarán. No se la jugarán por ti. Excepto si vas con pareja o familia, o algún amigo que dé la cara por ti. Pero eso a veces no se da porque estás sola en ese momento. Deberás defenderte tú sola. Sé de lo que hablo. Muchas veces ni tu propia familia te apoyará, ni muchos de los que creías eran tus amigos.
  2. La mente lo es todo. Cualquier ejercicio de defensa, cualquier plan de huida, cualquier idea, requiere de una mente controlada y serena. Tu mente es tu primer objetivo. Controla tu mente, y el resto podrá ser controlado.
  3. No temas “el que dirán” los demás. Yo he visto a una mujer dejarla tirada como basura, porque era “culpable” debido a excusas absurdas o banales: llevaba minifalda, estaba en un lugar no correcto, y el clásico y genial “es que iba provocando”, este me encanta. Dirán de ti lo peor que se pueda decir, hagas lo que hagas. Por lo tanto, defiéndete y huye. Ni los jueces ni una parte de la sociedad estarán de tu lado, pero muchos otros te apoyaremos.
  4. Olvida las escenas espectaculares tipo Matrix y todo lo que has visto en el cine. La vida real no tiene casi nunca nada que ver con eso. El cine es espectáculo, la vida real y la defensa personal se basan en una premisa: una acción, un éxito completo. Es decir, con el mínimo esfuerzo, obtener una victoria. Yo personalmente he salido de algunas situaciones de peligro que han durado bastante menos de 30 segundos. Y es muy efectivo. Luego, por supuesto, eres toda piernas: corre como si tu vida dependiese de ello. Corre. Solo corre. No mires atrás, ni te preocupes por nada excepto correr.
  5. No estás haciendo nada malo cuando te estás defendiendo. Al contrario, estás demostrando al atacante que vas a oponer resistencia. Eso suele hacer huir a una parte de los atacantes. No a todos, pero quizás en unos segundos consigas evitar el peligro simplemente demostrando determinación. La sorpresa asociada a una defensa puede darte unos segundos preciosos. Aprovéchalos. Y no pienses, pensar lleva al bloqueo. Actúa. Y hazlo rápido.
  6. Por ello, las acciones más rápidas y efectivas son las mejores. Ejecutadas con seguridad y destreza, suelen ser determinantes, y ocurren en unos pocos segundos, donde dejas incapacitado al atacante, permitiéndote huir. No solo por la acción, sino por la sorpresa que le supone una resistencia y un control. Recuerda: un violador basa parte importante de su placer en el terror de la víctima. Si no hay terror, una parte importante de ese placer, o todo, se pierde. Puedo recordar ahora un ataque real de una chica, a la que llevaron a una casa abandonada. En un momento, y con la sola ayuda de un palo que se encontraba en el lugar, se deshizo de ambos y salió huyendo. Determinación, autocontrol, visión de la situación. Y tendrás todo a favor para poder huir.
  7. Las mujeres sois mucho más flexibles que los hombres. Podéis deshaceros en general de una inmovilización con ciertas técnicas bastante sencillas, efectuar uno o dos golpes secos y certeros, y huir. Recuerda: golpes secos, precisos, bien dirigidos, y con energía. Por ejemplo, si golpeas el pecho, debes imaginar que quieres golpear la espalda. Ese debe ser tu objetivo. El resultado es un golpe mucho más potente, porque estás buscando un punto que se encuentra más allá del punto de impacto.
  8. No te preocupes por si lesionas o no al atacante. Recuerda que eres culpable ante la justicia y la sociedad, y lo serás hagas lo que hagas. Por lo tanto, usa la fuerza necesaria para deshacerte del atacante, y huye. No te preocupes de nada más. No te preocupes ni te agobies por cómo haya podido quedar tu atacante. En la historia de la chica del palo, aquella chica dejó a aquellos dos hombres en el suelo. ¿Estaban muertos? ¿O solo inconscientes? Nunca lo supo. Y nunca le importó. Lo importante es que superó su miedo. Recuerda: te estás defendiendo. Él no tendrá piedad contigo. Él destrozará tu vida. Él puede incluso dejarte embarazada. Puede transmitirte una ETS. Puede matarte. ¿Se lo vas a permitir? Claro que no. No lo permitas. No dudes. No tengas precaución, porque él no la tendrá contigo. Defiéndete, y huye. Esas han de ser tus premisas. Todo lo demás es secundario.
  9. Cuando haya terminado todo, si has podido huir, denuncia ante la policía, y antes ve directa al hospital si estás herida. Ellos te atenderán, y debes pedir un parte médico de lesiones detallado e inmediato para la policía y el informe. Una persona debe recoger tu testimonio en el hospital y adjuntarlo a tu informe médico. Otro informe lo preparará la policía. Si conoces al atacante, debes denunciarlo inmediatamente. Si no, debes dar su descripción y datos precisos de lo ocurrido. Lugar, hora, testigos, son fundamentales. Cámaras que hayan podido grabar algo, obtener sus datos antes de que se borren. Si has conseguido restos orgánicos de él, sea piel, sudor, semen, saliva, procura conservarlo. Si te ha manchado la blusa con sus labios, eso es una prueba. Cualquier punto donde te haya tocado deja restos orgánicos. Esa ropa puede demostrar tus palabras. Recuerda: eres culpable hasta que se demuestre lo contrario. Recoge pruebas que demuestren al juez que eres inocente. Una parte importante de la sociedad no te creerá. Yo sí te creeré. Yo, y muchos otros. Tenlo por seguro.
  10. Por último, no tengas miedo. La sociedad en la que vivimos es brutal, salvaje, sin piedad. Se cometen atrocidades monstruosas contra inocentes cada día y cada minuto en todo el mundo. Debes evitar entrar en esas estadísticas. Y, para ello, defenderte es tu única oportunidad. Los jueces dejarán libre al violador en la gran mayoría de ocasiones. Las leyes no defienden a la mujer, la convierten en una víctima más de un sistema judicial hecho por hombres y para hombres. Algún día se podrán arreglar esas leyes. Y algún día llegará una igualdad plena, y una educación donde la mujer pueda defenderse, y no sea sospechosa desde el minuto cero. Hasta entonces, defiéndete. Porque pasar por el juzgado como culpable es terrible. Permitir que el violador se salga con la suya, eso es mucho peor; debes evitarlo con todos los medios a tu alcance.
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Comenzar de joven a conocer artes marciales dota a los jóvenes de un control mental y físico impresionante. La mente se ha de trabajar y disciplinar, y ello tendrá enormes beneficios en todos los aspectos de la vida

Esa es mi reflexión y los diez consejos. Y no dudes en preguntar lo que estimes oportuno. Estaré encantado de darte la orientación necesaria. He visto mucho sufrimiento, y sé lo que supone una violación.

Piensa que a mí me raptó un pederasta cuando yo tenía doce años.  Me metió en su coche y se me llevó. No soy mujer, pero sí viví lo que es un intento de violación, que afortunadamente se evitó precisamente porque pude huir a tiempo. Durante un tiempo dormí con un brazo en la espalda, tapándome por el miedo. Finalmente pude superarlo. Pero fue largo. Y fue muy duro. No quiero que eso le pase a nadie. Y lucharé contra esa plaga mientras tenga fuerzas.

Vamos a aprender a respetarnos todos. A entender que las relaciones sexuales se consienten con un “sí”, y cualquier cosa distinta de “sí” es “no”, y punto. Si una chica me ha dicho “no”, he dado media vuelta con la cabeza gacha, y a otra cosa, no se ha acabado el mundo.

No es no. Mientras no aprenda la sociedad en general a entender esto, no entenderemos nada. Y tendremos que seguir dando consejos sobre defensa personal. Algo que no debería ocurrir. Pero algo a lo que agarrarnos para salir adelante en la vida.

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No lleves armas, ni siquiera cuchillos, eso va a complicarte mucho las cosas; sé tú el arma. Deposita tu confianza en ti, y no en un trozo de metal

 

Hay innumerables vídeos sobre defensa personal, como el de este enlace. Algunos de esos ejercicios requieren buena preparación. Otros son más sencillos. En general, una combinación de luxaciones y golpes son la clave para salir de muchas situaciones.

Veréis en Internet y en gimnasios cursos de dos días, de tres días, de una semana. O simples exhibiciones donde os dejan participar. Están bien, pero se requiere más tiempo para una buena preparación: cuenta con tres meses al menos dos veces por semana para un curso serio. Para llegar a algo así se requiere un trabajo y preparación, y como todo, eso lleva tiempo. Tenlo en cuenta: tu mente no se preparará en un par de sesiones. Tú sabrás cuándo estás lista. Porque te sentirás segura de ti misma. Luego practica con tu pareja, por ejemplo, o con amigos. Reíros al principio con las prácticas, pero luego hacedlo más en serio. Eso os ayuda a obtener confianza.

Un ejemplo reciente: mientras hablaba con un familiar hace poco de todo esto, la invité a que me hiciera el típico agarre de cuello. En un momento estaba en el suelo sin mayor problema, y lo curioso es que su sorpresa fue enorme. Precisamente esa es la sorpresa que vive un violador y que debemos aprovechar para huir. Por cierto, se trata un familiar que también tuvo un par de ataques y un intento de rapto años atrás. Le demostré que el control mental es la clave.

Además, este entrenamiento dura más o menos toda la vida. Hace un tiempo un tipo salió de su coche en un pequeño y absurdo incidente de carretera, y me lanzó dos puñetazos sin mediar palabra. Solo que no me golpearon. De hecho, el hombre se marchó frustrado e impotente. Yo no tuve necesidad de responder. Me divertí viendo cómo intentaba golpearme. ¿Por qué pude hacerlo? Porque el entrenamiento siempre está ahí. A punto para actuar ante un ataque. Y ahora tengo una edad, no tengo treinta años precisamente. Pero no importa. El entrenamiento lo es todo. Si yo confío todavía en mí, tú puedes hacer lo mismo. Y lo harás. No se trata de cine: es la vida real, insisto.

Determinación. Decisión. Acción. Seguridad. Huida. Esas son las claves. Ese es el camino. Siéntete libre. No tengas miedo. Sé dueña de tu cuerpo y de tu mente. Es tu vida. Cuídala. Un abrazo.

Nota: este vídeo está en inglés, pero si no lo entiendes puedes poner los subtítulos, merece la pena ver una clase entera dedicada a la defensa personal, en este caso con la ayuda del Jiu Jitsu, un arte marcial ideal para estos menesteres. Impresionante el testimonio de una chica que casi llora sintiendo que ha recuperado la confianza tras un ataque gracias a estos ejercicios.


¿Queréis ver a toda una campeona del mundo española de karate, y que es admirada en todo el mundo? Hablé de ella hace un tiempo: Sandra Sánchez. No es necesario llegar a ese nivel claro. Pero fijaos en ella. Fijaos en su mente, en su control. Simplemente espectacular y admirable.

 

Autor: Fenrir

Amateur writer, I like aviation, movies, beer, and a good talk about anything that concerns the human being.

5 comentarios en “Diez consejos para defensa personal femenina”

  1. Buen día, estaba leyendo tu artículo y me intereso el tema, yo tengo familia y me gustaría que tomaran algún curso de ese tipo, pero vivimos en México, que tipo de disciplina me recomendarías para defensa personal? estaba leyendo que debe ser un mínimo de 3 meses con un aproximado de 2 sesiones a la semana. saludos.

    1. Hola. Existen dos alternativas: realizar cursos especializados en defensa personal femenina, que son agrupaciones de técnicas de defensa pura y que con una extensión de tres meses dan una capacidad básica de defensa, o bien practicar un arte marcial que esté orientado a la defensa. En esta segunda opción hay varias opciones, siendo muy popular el Jiu Jitsu y sus variantes, y también el Aikido. Esta última dispone de técnicas que incapacitan pero no dañan al atacante. El clásico y famoso Judo sería otra opción. Los tres son artes marciales de contacto, donde, a diferencia del karate o Taekwondo, no se realizan en general ataques, sino defensas, que es lo que se pretende. Personalmente yo para estas situaciones recomiendo el Jiu jitsu o alguno de sus derivados. Por mi historia personal el karate también lo recomendaría si se prefiere un arte marcial más ofensivo. Saludos cordiales.

    1. Hola, sin duda unos ejercicios y unas prácticas pueden ser críticos en un momento de tensión, muchas veces simplemente con el autocontrol es suficiente para detectar una situación potencial de peligro, y huir antes de que vaya a más, en lugar de bloquearse, y eso ya es un gran paso. Mi profesor siempre lo decía: “si puedes, corre. Corre como nunca lo has hecho en tu vida”. Y tenía mucha razón. Controlar el bloqueo mental es la clave de todo. Saludos y gracias por comentar.

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