De bloguers, aviones y obsesiones

El Bloguero-youtuber sujetó al lector en una silla. Atado con cuerdas, en aquel sótano inmundo, el lector de blogs mostraba varios golpes en su rostro y pecho.

—¿Por qué no te suscribiste en el blog cuando salió la ventanita para ello? —Preguntó el bloguero, mientras movía suavemente una barra de hierro en las manos. El lector contestó entre sollozos:
—No… no sabía que había artículos tan buenos y tan… formativos.
—¿Y mis vídeos de Youtube? ¡Lo primero que indico es que se le dé al botón de suscripción, y a la campanita! ¿Es que me tomas por estúpido?
—Yo… yo iba a darle a la campanita, pero mi mujer me llamó para ir al Mercadona a comprar, y se me olvidó.


El bloguero miró con desdén al lector, y golpeó con la barra en las rodillas al lector, que emitió un gutural sonido de dolor y llanto…

Este fragmento podría ser una representación, un poco exagerada quizás, de la obsesión maniaco-compulsiva de algunos blogueros y youtubers por atraer visitas a sus contenidos. Existen literalmente millones de blogs en el mundo, también youtubers, todos compitiendo entre sí para conseguir atraer al despistado lector para que se suscriba en su blog o en su canal de Youtube.

Este lector de blogs se ha atrevido a ignorar nuestra petición de suscribirse. Deberá pagar por ello.

Y para ello se toman medidas cada vez más desesperadas. Sorteos, ofertas, premios, promesas de poder gozar de unos contenidos que llevarán al lector al séptimo cielo… Por no hablar de las portadas que muchos emplean para atraer visitas. En los vídeos, aparecen esos blogueros y youtubers con caras de asombro, intentando dos cosas: ser los verdaderos protagonistas del vídeo, en lugar de sus contenidos, e intentar mostrar que los que vean el vídeo van a viajar a un mundo de maravillas inenarrables.

Hace años se solían poner imágenes sugerentes, que muchas veces nada tenían que ver con los contenidos. Evidentemente el sexo jugaba un papel importante en esas imágenes, muchas veces con señoritas ligeras de ropa, intentando atraer al personal.

Pero Youtube prohibió esa técnica, y ahora aparecen los blogueros y youtubers con caras muchas veces de paranoicos. Es darle al botón de “play”, y lo primero que te dicen es que te suscribas a su canal de Youtube, y le des a la campanita. ¿Perdona? ¡Si ni siquiera ha empezado el vídeo! ¿Ya me estás pidiendo que me suscriba?

Con los blogs la obsesión es similar. Una pantalla enorme te dice que te suscribas al blog, y te promete maravillas en forma de libros, productos diversos, sorteos, y no prometen sexo porque todavía no hemos llegado a ese nivel, pero cuidado: algunas muestras de eso ha habido ya en alguna ocasión. Al tiempo.

Una de las ideas principales de toda esa obsesión tiene que ver con un concepto llamado SEO, que viene a ser la posición en la que Google coloca nuestro blog o canal de Youtube. Aparecer en la primera página de una búsqueda de Google significa enormes posibilidades de que los lectores hagan click en nuestra entrada. Aparecer en las primeras posiciones es un ticket seguro al séptimo cielo de los blogueros.

¿Cómo se consigue aparecer en las primeras posiciones? El algoritmo es secreto, y cambia con el tiempo. Pero una cosa es segura: si los contenidos no son de calidad, sin duda el bloguero podrá intentar poner sus mejores técnicas para captar lectores, pero fracasará seguro. Fracasará, por mucho que lo intente, si no da un material que realmente pueda atraer a lectores.

Pongo un ejemplo de este blog. Al poner “F-14 Tomcat” en el buscador de Google, la entrada que escribí sobre ese avión de combate aparece en tercer lugar (al menos actualmente). ¿Qué he hecho yo para que sea así? Nada. ¿Qué contenido tiene esa entrada? Es de suponer que un contenido que permite que Google considere, a través de su algoritmo, que debe aparecer en esa posición.

Y eso produce un efecto interesante. Las entradas que escribo tienen, en general, entre tres y cinco lecturas. Alguna puede llegar a las diez. Eso es lo normal en un blog sencillo y modesto como este, porque, no nos equivoquemos, los blogueros, en general, tenemos muy pocas oportunidades de atraer lectores. Solo podemos hacerlo, como he dicho, con entradas que puedan ser de interés. Pero incluso así, en el mar gigantesco de blogs de Internet, una entrada que potencialmente pueda ser interesante se pierde entre millones de entradas anodinas.

Malditos traidores, ya os haré ver todos los discursos de Trump.

No estoy diciendo que este blog sea maravilloso, porque no lo es, y lo sé. Tampoco es despreciable. Es un blog con escritos sencillos y contenidos de cultura general, como se pueden encontrar millones en Internet. Pero una cosa sí puedo decir: los textos están cuidados, y pretenden ser entretenidos. Y, en los casos en los que se consigue, puede que provoque una respuesta en forma de lectores, y buen posicionamiento en Google. Y de eso se trata: de posicionamiento. Con trabajo honesto, riguroso, y constante.

Es lo mismo que ocurre con los libros que publicamos. Podemos escribir y publicar una gran obra, pero quedará olvidada entre cientos de miles de libros. ¿Cómo solucionarlo?

En el caso de los libros, con publicidad. Y, en el caso de los blogs, la idea es escribir contenidos. Yo personalmente no veo otro camino. Y no creo que perseguir a los lectores, insistirles para que se suscriban en el blog o en el canal de Youtube, o que den a la campanita, sea bueno.

Al contrario; con millones de blogueros y youtubers insistiendo en la inscripción, y en la campanita se consigue el efecto contrario. La gente se cansa, se harta de tanta persecución, y lo que hacen es alejarse completamente, excepto en casos en que realmente ese material sea interesante para el lector.

Bloguera verificando que se ha dado de baja un seguidor de su blog.

Finalmente, si vemos que una entrada genera visitas, podemos incluso intentar mejorarla. Pero, por favor, no usemos esa entrada para captar suscriptores nuevos. Si la gente viene a leer, que lea la entrada. Dejémosles tranquilos. Ya se suscribirán si quieren. No contribuyamos a la persecución.

Además, los lectores de ese artículo al que me refería antes, el del avión F-14, son ese tipo de lectores que busca información muy concreta. Buscan, ven la entrada, la leen, y no vuelven jamás a nuestro blog. Ni quieren suscribirse, ni van a dar a la campanita, y les importa cero que explotemos y muramos en un fuego infernal al día siguiente. Ellos han visto lo que querían, y no volverán jamás.

Eso no significa que no cuidemos a esos lectores. Alguno podría ver más cosas interesantes, y quedarse. Yo, de momento, he mejorado esa entrada del F-14 con un vídeo que pueden ver a continuación. ¿Atraerá más visitas? Es posible, no seguro. ¿Debería pedirles que se inscriban y le den a la campanita? Jamás. Que hagan lo que quieran.

Dejemos de perseguir tanto a la gente, por favor. Seamos blogueros, no un departamento comercial y de marketing. Entiendo que algunos quieren monetizar sus blogs, pero tanta persecución es contraproducente. Producir material de calidad, y mostrar vídeos bien realizados, es el camino. Perseguir a la gente solo producirá una reacción contraria de huida. Y eso es, precisamente, lo peor que nos puede pasar, porque esos lectores no regresarán jamás a nuestros blogs.

Les dejo con el vídeo “potenciador” de la entrada del F-14 que he preparado. Obviamente solo interesará a los que busquen datos sobre este avión. Pero son más, muchos más de lo que podría parecer. Y hay que darles lo que buscan. No perseguirlos y querer convertirlos en parte de nuestro producto y mercado. Muchas gracias.

Autor: Fenrir

Amateur writer, I like aviation, movies, beer, and a good talk about anything that concerns the human being.

2 comentarios en “De bloguers, aviones y obsesiones”

  1. A mí más que la pantallita para suscribirte, me molesta de algunos blogs, suelo mirar temas de viajes, en los que es difícil leer el contenido por toda la publicidad que hay incrustada, dejo de seguirlos inmediatamente. Saludos.

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    1. Hola Raul. Totalmente de acuerdo. La publicidad invasiva es horrorosa y se está abusando muchísimo. ¿Has probado un bloqueador de anuncios? Son geniales. Lo instalas y, si en alguna página te interesa desactivarlo tienes una opción para ello. Yo uso uno, el ublock, y cuando voy a un ordenador sin bloqueador me doy cuenta de cómo se está convirtiendo en una invasión. Saludos.

      Le gusta a 1 persona

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