2022: el año en el que dejé las letras

A punto de entrar en 2022 cuando escribo estas líneas, tengo que anunciar que mi vida como escritor ha llegado a su fin. Es posible que publique el último libro de la saga, «Yggdrasil», el decimosexto y último libro de la saga Aesir-Vanir. Un libro ambientado en la Era Anterior, según el cómputo de la saga y de los LauKlars, y la pieza que falta para que todo encaje en su completa extensión.

Pero ahí quedará todo. Luego, como siempre he hecho, cerraré esta etapa literaria de mi vida, y los pocos años que me puedan quedar los dedicaré a otra cosa. No sé el qué, pero siempre encuentro la forma de complicarme la vida con algo.

Las entrañas de Nidavellir

Sí voy a publicar una edición revisada de «La leyenda de Darwan: la Trilogía», que comprende los tres libros, y que tendrá algunos ajustes menores. Pero eso será eso: una revisión menor.

Soy uno de los millones de escritores que comenzó en este mundo de las letras con mucha ilusión. Se me daban bien las letras, e incluso gané algunos pequeños concursos en el instituto, e incluso un concurso del ejército, quién lo iba a decir. Participé en un concurso literario por Internet tan pronto como 1997, una época donde Internet era todavía un misterio para muchos. Quedé en segunda posición.

Luego vino la red literaria Entreescritores, donde la trilogía de La leyenda de Darwan se mantuvo durante un año en las tres primeras posiciones, con una nutrida serie de comentarios y votos positivos. Eso me hizo animarme a seguir con la saga. Hasta ahora.

La literatura me ha dado muchos y grandes momentos, a pesar de no haber alcanzado ningún hito crucial. Ninguna editorial se interesó jamás por ninguno de mis libros, y eso que lo intenté, excepto una que, finalmente, se tiró atrás. Todo lo he autopublicado, y debo decir que ha sido gracias a Internet que he podido alcanzar a los pocos lectores que he tenido en estos años. A todos ellos les estoy profundamente agradecido.

Este blog será, a partir de ahora, un lugar para la reflexión, la filosofía, la ciencia, y la tecnología, como lo ha sido hasta ahora. También hablaré de literatura en ocasiones. Pero no escribiré nada más.

Sandra, uno de mis dos personajes principales, callará para siempre, como ya lo hizo su homónima viva décadas atrás. A mi hija literaria le he dado lo que a mi hija real no le pude dar: le he dado toda la vida que he podido estos años, pero hora es de que descanse en paz y para siempre, también de mi pluma, aunque nunca de mi memoria. En mi mente vivirá para siempre. Mi pequeña morena de ojos azules, como lo fue su madre.

Sandra. La leyenda de Darwan IV: Idafeld.

Dejo el mundo de las letras con nostalgia, con pena, y con un profundo sentimiento de pesar. Pero no voy a insistir más. Mis libros quedarán ahí, para siempre, escondidos en la memoria de los lectores, y en las páginas de Internet, mientras estas sobrevivan.

Pero dejo el mundo de las letras con alegría, porque, aunque nunca conseguí publicar uno solo de mis libros, sí los he visto llegar a lectores de todo el mundo. Y es a los lectores a quienes me debo. A ellos, y solo a ellos.

Yo me quedé en el siglo XX, lo confieso. Ni entiendo este mundo del siglo XXI, ni comparto su superficialidad, sus mentiras, sus manipulaciones, su vacío infernal. Dejo constancia de mis pensamientos en mis libros, y en ellos el lector encontrará siempre mi última forma de pensamiento y de actitud frente a la vida y la muerte.

Porque vida y muerte no son más que los dos lados de una puerta que deberemos cruzar. Y yo sin duda la he estado a punto de cruzar tres veces ya, y algo he visto del otro lado: oscuridad. Frío. Olvido. El camino final. Un camino que habré de recorrer. Sin miedo. Y en libertad.

No dejen nunca de leer. Y no dejen nunca de apoyar la lectura, porque son las letras la simiente del pensamiento racional, y, a la vez, de los mayores sueños de la humanidad. Sin letras, sin libros, estaremos perdidos. Sin libros, el caos se adueñará de las mentes. Sin libros nunca podremos hablar de una verdadera forma de libertad.

Las entrañas de Nidavellir

Muchas gracias por su apoyo, por estar ahí, y por aguantar a este soldado perdido en batallas que nadie recuerda ya. Les deseo un feliz año, lleno de amor, y de paz.

Y, sobre todo, de libertad.

Autor: Fenrir

Amateur writer, I like aviation, movies, beer, and a good talk about anything that concerns the human being.

3 opiniones en “2022: el año en el que dejé las letras”

  1. Honestamente, espero sea una broma del día de los inocentes. Pero tengo la convicción que tu retiro es algo pasajero: quién bebé las mieles de la literatura no puede apagar su sed en otras fuentes. Cómo sea, éxitos y paz.

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