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Orden de lectura recomendado de la saga Aesir-Vanir

Nota: Promakhos ya está disponible junto al resto de obras en este enlace.

Nota: información detallada sobre la saga en este enlace.

Nota: información sobre el “misterioso libro 12”.

Actualizado a 02/07/2017: debido a la incorporación de nuevas obras de una forma paulatina, he eliminado el conteo máximo de obras que formarán parte de la saga. Cuando esté muerto (o cuando ya no esté en condiciones de seguir escribiendo), el número de obras escritas será el número que conforme la saga.

Ante la situación de disponer ya de doce de los libros de que constará la saga Aesir-Vanir (“Las entrañas de Nidavellir II: Promakhos” ya está disponible), es normal que nuevos lectores no sepan muy bien dónde comenzar. Los libros están escritos de tal forma que sean autosuficientes, pero por supuesto existe una recomendación de lectura.

En ese sentido, he preparado este pequeño y sencillo esquema que explica cómo leer los libros. Pensad una cosa: la trilogía de “La leyenda de Darwan” se podría poner al final, eso también da mucho juego. Pero yo personalmente recomiendo este orden. Y, para cualquier duda, aquí estamos.

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Somos los Hijos de la Tierra

Lara volvió de clase, para encontrarse con su madre. Por última vez. No entendía nada. No entendía por qué.

A los doce años, su intelecto había destacado en matemáticas, y en otras ciencias, con notas que sorprendieron a propios y extraños. Su mente lúcida y clara era un ejemplo de deducción y lógica. Y, precisamente por eso, no podía entender. No quería entender.

Entró en casa, y vio a su madre descansando. Parecía dormida, pero no lo estaba. La madre sonrió, y sin abrir los ojos, comentó:

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Sigo adelante, a pesar de todo

Advertencia para el lector: esta es una nota de reflexión personal, sin contenido más allá de mis pensamientos e ideas sobre el blog y sobre la vida.

Falta poco para que este blog llegue a los seiscientos artículos, y a las 30.000 visitas. También puedo constatar que el número de visitantes ha ido creciendo paulatinamente, y de hecho a finales de julio había tenido tantas visitas como todo el año 2016.

Muchos de los que vienen son turistas ocasionales, navegantes de Internet que visitan la página para una sola lectura, y ya no vuelven. Pero otros muchos, cada vez más, veo que se animan a leer otros artículos relacionados con el tema que les interesa. Otros son lectores habituales, que gustan de pasarse por aquí de vez en cuando. Todos ellos contribuyen a que la existencia de este blog merezca la pena, y me animan a seguir escribiendo. Por todo ello, y a todos ellos, solo puedo decir dos palabras: muchas gracias.

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“Nunca interrumpas a alguien que está haciendo lo que dijiste no era posible” Amelia Earhart.

Soy consciente también de que la variedad de temas puedan confundir a unos, porque tan pronto hablo de cómo escribir una novela como de física cuántica. Esta dualidad sobre temas no la he adquirido yo, por supuesto. Se la debo a alguien. Concretamente, a mi padre espiritual y mi guía como ser humano. Ese alguien es Isaac Asimov, un hombre que gustaba de tocar todo tipo de temas, y que tiene varios miles de artículos de todo tipo. Por no hablar de sus impresionantes logros como escritor de ciencia ficción.

Yo no le llego ni a la suela del zapato, pero eso no significa que no me esmere en seguir su camino, su senda, sus enseñanzas, su estilo. Creando mi modelo, por supuesto, pero inspirándome siempre en mi gran maestro, en el hombre que hizo que dejara un mundo perdido en la nada, y me llevara por el camino del aprendizaje, y del conocimiento.

Porque yo era, como se dice popularmente, un “bala perdida” de joven. Sin destino, sin metas, fui al ejército como voluntario, firmé unos papeles para una unidad especial en la que me dijeron que me convertiría en un héroe y que viviría grandes aventuras, y yo me lo creí, porque no tenía criterio para reflexionar ni para pensar. Aquello me llevó a sucesos que marcaron mi vida, y salí de allí, también como se dice popularmente, “escaldado” y salvándome de tener problemas muy graves “por los pelos”.

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Este blog, y estos libros que he escrito, y esta saga que espero terminar, son mi vida. Sí, tengo un trabajo, incluso un proyecto personal dentro de mi terreno, la informática, que es de lo que vivo. Pero este blog, estos escritos, estos libros, y estos lectores, son mi vida. A ellos me debo, y ellos son el motivo último de mi existencia. Por eso, porque están ahí esos lectores, yo me siento realizado, como escritor, y como persona.

He estado a punto de perder la vida tres veces, por circunstancias completamente distintas en cada caso. Sin embargo, parece que en ninguno de esos casos era mi hora. Algunos me dicen que es por decisión divina, que yo me iré cuando me toque. Yo no tengo esa fe, pero tampoco me voy a quejar de seguir en este mundo. Espero poder terminar los cuatro libros que me quedan, y dejar la saga completada y terminada. Ese es mi sueño, que espero poder completar.

Otro elemento fundamental de mi vida es la aviación. No soy piloto, pero sí vuelo en simuladores de vuelo avanzados, y he tenido el honor de poder enseñar a algunos pilotos a aprender a amar la aviación. Pero ese tiempo pasó, y ahora la aviación sigue siendo mi pasión, pero de un modo más tranquilo y personal. Eso sí, una vez pude probar las mieles de lo que es volar en un reactor, pero eso es algo que explicaré otro día si a alguien le puede interesar. No es algo de lo que me guste hablar, no por el hecho en sí, sino por las circunstancias que rodeaban aquellos tiempos difíciles, en los que dejé una parte importante de mi vida, y perdí lo que daba sentido a esa vida. En aquellos tiempos me pusieron un mote curioso, que luego usé durante unos años, pero que prefiero no recordar ahora.

Por lo demás, se acercan las navidades, y tengo una pequeña broma pensada para el 28 de diciembre, precisamente relacionada con la aviación. Algo inocente y divertido, y que esconderá una crítica a ciertas ideas de ciertas personas que quieren ver conspiraciones en todas partes. Algo relacionado con los “chemtrails”. Espero que sirva para sacar una sonrisa al lector.

Y por cierto, aunque les felicitaré la navidad como se merecen, ya de entrada espero que este 2018 sea un gran año para todos. Para mí lo ha sido este 2017. Sobre todo porque sigo vivo. Y cuando la vida es lo que te queda por perder, uno aprende a valorarla como se merece.

Viva. Vivamos. Seamos conscientes de que estamos vivos. Y vivamos esa vida plenamente. Ese es el motivo que debe movernos hoy, mañana, en 2018, y durante toda nuestra vida. Luego podemos buscar otros argumentos. Pero no olvidemos ese primero. Merece la pena. Se lo aseguro.

Muchas gracias a todos, y un abrazo.

 

Las legiones hacen fuertes a las leyes

Julio César es famoso por muchas cosas. Sin duda un líder carismático, poderoso y con una historia que es historia, César fue el punto de partida para crear el Imperio más poderoso que conoció el mundo antiguo. Incluso su muerte fue digna de las más grandes epopeyas. Las grandes gestas se escriben con pasión y con sangre, de eso no cabe duda.

Uno de los elementos más inspiradores de Julio César son sus famosas frases, que han quedado para la historia, y que incluso han servido como base para señalar que, cuando alguien pronuncia una frase elegante, se recuerda que podría haber sido propia del mismísimo Julio César.

Aquí me gustaría traer a colación una de aquellas frases. Estuvo dirigida a uno de sus lugartenientes, cuando le delegó el mando de las legiones de Roma mientras estaba fuera. Dice así:

“Que Roma respete las leyes y tus órdenes. Y mantén muy cerca a tus legiones; hacen fuerte a esas leyes”.

El viejo general sabía perfectamente algo que algunos parece no querer entender: un pueblo, un estado, una nación, se dirige con leyes. Pero las leyes no se respetan por el simple deseo de hacerlo; se respetan por el temor al castigo que supone incumplir esas leyes. Y el castigo supone tener un ejército y una fuerza poderosa capaz de hacer cumplir esas leyes.

Yggdrasil - Saga Aesir-Vanir

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Dónde quedaron los héroes

Dónde quedaron los héroes
que nos llevaron al cielo, para vivir un sueño.

Dónde quedaron los temores
que nos enseñaron a desafiar al infierno.

Dónde fueron a parar nuestros miedos
que cortaban las alas de nuestros vuelos,
y que ahora renacen de las cenizas
para esclavizarnos al suelo.

Dónde quedó mi amada,
la de los ojos risueños,
que reía cada caricia,
que soñaba con nuestro amor eterno.

Dónde fueron a parar mis lágrimas,
derramadas durante decenios,
que convirtieron mi vida en un río,
y el río en un mar donde el mástil,
de mi pequeño velero
salta alegre entre olas
para besar tu puerto.

Dónde cayó mi espada,
la que luchó en mil batallas,
y se hundió en el pecho de aquellos
que me robaron mis anhelos,
que me quitaron mis sueños,
que me clavaron la lanza
que me llevó a este infierno.

Dónde estará esa estrella
donde escondes tu negro cabello,
que mecía nuestro futuro
con la esperanza de ser
los dos uno de nuevo.

Dónde quedó nuestro amor
perdido en las calles de un pueblo muerto,
dónde quedó tu sonrisa, tu risa, tu aliento,
que dio a la vida a una princesa
que fue solo un instante de vida,
y que dio su vida eterna para yo ser
lo que yo más amara en mi vida,
junto a nuestro sueño eterno.

Dónde quedaron las victorias,
las derrotas, las luchas por sobrevivir,
en medio de un mundo de caos sin fin,
que nos quitó lo más querido,
que nos separó al fin,
que rompió nuestras almas eternas
en una condena en vida,
en un eterno sinvivir.

Solo me queda mirar al firmamento,
y buscar tus ojos entre Vega y Sirio,
y comprender que no son estrellas lo que veo,
sino tus ojos de amor que observan
mi camino del cielo al infierno.

No estás sola, ni estoy solo.
Estamos unidos por el eterno devenir del tiempo.

El tiempo lo perdimos, pero no perdimos los sueños.

Los sueños son eternos,
y aunque solo nos quede eso,
nos queda un infinito para ser, de nuevo,
dos estrellas nuevas. En el firmamento.

Estrellas de luz y fuego.

Estrellas en el firmamento.

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Fronteras de la ciencia y mentiras sociales

Vamos hoy a adentrarnos en un tema que es una constante universal en el comportamiento humano: el difícil, precario, y siempre complejo equilibrio entre ciencia, conocimiento, y mística. Ciencia para conocer el mundo, conocimiento para poder seguir creando ciencia, y mística para dotar al ser humano de ese componente único que le lleva a plantearse cuestiones que la ciencia no puede responder, y quizás no pueda nunca. O quizás sí. Todo ello aderezado por la inagotable y casi siempre distorsionada información de las redes sociales, especialmente de ese monstruo llamado Facebook, verdadero devorador de mentes.

En mi vida diaria, por distintos motivos, suelo tener conversaciones con dos personas que no se conocen entre sí, y que no tienen nada que ver el uno con la otra. Cuando hablo de conversaciones, no me refiero a WhatsApp, a chats, a correos, o al Messenger. Me refiero a esas conversaciones que tenía antes la gente, cara a cara, y escuchando el sonido directo que emana de sus gargantas.

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Elon Musk, que dice que llevará 100 seres humanos a Marte para 2022 y sus motores siguen explotando, es uno de esos hombres que se mueven con grandes noticias llenas de interrogantes

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Literatura de mortales e inmortales

El otro día hablaba de escritores mortales e inmortales. Hoy lo haré sobre sus personajes, que también pueden, y son, mortales o inmortales según sus actos y su historia. Mortales escribiendo sobre inmortales, e inmortales que narran la vida de mortales. Esas son las paradojas de la historia de un escritor.

Un lector me comentaba que mis textos tienen siempre una visión estratégica de los sucesos que se dan. Dicho de otro modo, que la historia que se narra la viven los responsables máximos de los sucesos acaecidos. Generales, almirantes, presidentes, grandes líderes de dos o más bandos buscando el poder y la gloria. Es decir, los hombres y mujeres inmortales, en el sentido de que suelen ser los que pasan a la historia de los hechos y los mitos.

Helen Parker. Yggdrasil.

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Música; recordando a quienes se fueron

Cuando escribo estas líneas es 1 de noviembre, día de todos los santos, y, como cada año desde hace siglos, la gente acude a los cementerios para dejar flores y recordar a los que se fueron. Costumbres religiosas y costumbristas que yo no sigo, aunque sí mi entorno familiar, en general bastante religioso. Yo soy la oveja negra de la familia (y de la humanidad, dirían algunos). También es un día triste en lo personal, porque casualmente también es el día en que perdimos a un ser muy querido, al que recuerdo todos los días.

Pero heme aquí que yo siempre intento ver el lado positivo de las cosas, y que no me gusta recordar a los muertos, sino a los vivos que se fueron, que no es lo mismo. No visito tumbas, sino que sonrío recordando a los seres queridos cuando estaba con ellos. Por supuesto mis padres, que se fueron de mi lado hace ya décadas. Y a dos seres de mi pasado lejano, que también se fueron en circunstancias difíciles. A una solo pude conocerla brevemente, para vivir el amor más intenso. A otra ni siquiera pude tenerla en mis brazos. Son las cosas de la vida, que lo endurecen a uno, pero que también enseñan a apreciar la vida de forma intensa.

Hoy, como no me gusta todo este ambiente de cementerios y recuerdos, me gustaría traer aquí, como suelo hacer de vez en cuando, algo de música. Trata de una mujer que ha perdido a su padre, y que está sola en el bosque. Le han robado lo poco que tenía, y busca un camino nuevo en su vida.

Se trata de una escena de “Yentl”, película de Barbra Streisand, que en su momento me encantó, y lo sigue haciendo ahora. La historia de una mujer que lucha por su derecho a poder estudiar como estudian los hombres, en un mundo donde el conocimiento les está vedado por leyes religiosas que no tienen nada de sagradas, ni de divinas.

Una película con un mensaje importante de superación, y con una voz impresionante como es la de Streisand.

La vida, como vino se va. Pero eso no es lo que importa. Lo que importa es vivirla con amor, con pasión, y con intensidad. Luego lo que venga está por ver, no importa. No deje que los sueños de una vida eterna conviertan esta vida en una pesadilla. Para el otro mundo ya habrá tiempo. Ahora toca vivir este mundo. Disfrútelo. Cada segundo de la vida merece la pena.