Nuestra galaxia dentro de cuatro mil millones de años

Cuatro mil millones de años es, sin ninguna duda, mucho tiempo. Sin embargo, el universo, y nuestra galaxia, seguirán existiendo para entonces, aunque con profundos cambios. En la trilogía de La leyenda de Darwan, la narración empieza en esa fecha. ¿Qué encontraríamos en un hipotético viaje al futuro que se describe en los libros?

Como siempre, la respuesta es difícil, pero la ciencia tiene datos bastante seguros, y otros no tanto, de lo que podemos esperar. Vamos a viajar imaginariamente a esa galaxia del futuro, y vamos a echarle un vistazo a lo que podemos ver.

Dos galaxias que están acercándose e interactuando gravitacionalmente.
Dos galaxias que están acercándose e interactuando gravitacionalmente.

Sorpresas; la galaxia no existe ¿o sí?

Sí. Y no. Sí existe, porque existe un conglomerado de estrellas que forma una galaxia espiral. Y no existe, porque, en realidad, nuestra galaxia, la Vía Láctea, se ha fusionado con otra galaxia muy conocida: M31, es decir, Andrómeda. Actualmente, esta gran galaxia espiral, que si fuese más luminosa se vería en el cielo ocupando un área de aproximadamente el mismo diámetro que la Luna, se acerca a nosotros a una velocidad de 320 km por segundo. Esto provocará que dentro de aproximadamente tres mil millones de años, ambas galaxias colisionen, y acaben formando una sola galaxia.

Este fenómeno no es destructivo; las distancias son tan grandes que, simplemente, las estrellas y el material de cada galaxia se resitúan en función de los campos gravitatorios, en un enorme y complejo juego de billar estelar. La galaxia resultante será en principio de tipo elíptica, pero, cuando hayan pasado cuatro mil millones de años, volverá a tener una estructura espiral debido al enorme tamaño de la misma. La estructura final será difícil de determinar mientras no se pueda calcular la materia oscura que contienen ambas, aunque los datos actuales son bastante esclarecedores.

La Tierra: un yermo.

Nuestro estimado y querido planeta habrá perdido la vida hará al menos mil millones de años atrás. Por supuesto, la humanidad ni siquiera será un recuerdo; después de cuatro mil millones de años, todo signo de civilización se habrá extinguido, excepto quizás restos muy concretos. La Tierra habrá agotado su calor interior, su núcleo se habrá enfriado, y el poderoso campo magnético que envuelve el planeta habrá desaparecido, dejando que los rayos cósmicos penetren de forma brutal. Una energía que provendrá de un Sol envejecido y cuyo combustible, el hidrógeno, se está agotando rápidamente.

La radiación que llegará del Sol será superior, y sin ningún tipo de filtro, provocará la destrucción de la vida, el agua se evaporará, y el oxígeno, un gas altamente reactivo, desaparecerá en compuestos de óxido, como ocurre en Marte, donde gran parte de la superficie es óxido de hierro, lo que le da ese característico color rojo. De hecho, la Tierra será un nuevo Marte.

La Luna, que se aleja paulatinamente de la Tierra, ya no tendrá ninguna influencia gravitatoria sobre la Tierra. Es probable que la Tierra haya quedado además en un giro tal que siempre muestre el mismo lado al Sol, lo que se conoce como gradiente gravitatorio. Es lo mismo que actualmente pasa con la Luna, que siempre muestra el mismo lado a la Tierra.

La humanidad.

¿Puede la humanidad existir en ese lejano futuro? Esta es una pregunta difícil de contestar, aunque hay algunos aspectos de esa respuesta que son bastante evidentes, a la luz de los conocimientos actuales.

Las leyes de la evolución dicen que no, o al menos, no como se conoce al ser humano actual. Otra cosa es que la humanidad aprenda a gestionar su propia evolución, y la detenga o modifique artificialmente. En los libros de La leyenda de Darwan, esta es la solución que ha desarrollado otra especie: los LauKlars, descendientes de las aves actuales.

La humanidad también puede desaparecer por un desastre natural de grandes dimensiones, por una guerra nuclear ilimitada, o, simplemente, porque los recursos se agoten. Entre los desastres naturales están incluidos las explosiones de supernovas cercanas o un desequilibrio del Sol, improbable pero no imposible.

Que la humanidad debería buscar un lugar donde desarrollarse en otro mundo es simplemente una cuestión natural. Si vamos atrás en el tiempo, tenemos la prueba: si los primeros seres humanos no hubiesen salido de África, si no se hubiesen atrevido a desarrollarse en otros continentes, es muy probable que nos hubiésemos extinguido. Del mismo modo, si no buscamos nuevos horizontes, podría ocurrirnos lo mismo que les pasó a otras especies: la falta de adaptación a una nueva era puede provocar una extinción masiva, y, por supuesto, en esa extinción podría desaparecer la especie humana. Recordemos que ha habido otras extinciones en el pasado, por lo que no debería ser raro que ocurriese lo mismo en el futuro.

La naturaleza de las leyes naturales.

Aquí hay muy pocas dudas, si es que hay alguna; las leyes naturales seguirán siendo las mismas. El universo será más viejo, sí, pero nada indica que vayan a cambiar. Hay sospechas de que la aceleración de la expansión del universo debido a la energía oscura, y la propia morfología del universo, provoquen ligeras modificaciones de la que se conoce en física como la constante de estructura fina, que define las relaciones entre los valores, podríamos decir, clave de la naturaleza. Pero no hay una prueba de que esto haya sido o vaya a ser así.

El Sol: camino de ser una gigante roja.

El Sol no será una gigante roja dentro de cuatro mil millones de años, sino que habrá que esperar un poco más, pero estará en el proceso de convertirse en un astro de enormes dimensiones. Todas las estrellas que entran dentro de la “secuencia principal”, es decir, que tienen una masa similar al Sol, siguen un proceso similar: existen de forma estable durante miles de millones de años, y luego se hinchan. El Sol crecerá hasta absorber a Mercurio y Venus, y probablemente a la Tierra.

Un ejemplo de la fase final de una estrella gigante roja es Betelgeuse, que se encuentra en ese estadio. Es una estrella enorme, gigantesca, muchísimo más grande que el Sol. ¿Y luego? Podemos observar la Nebulosa de Lyra (catálogo Messier M87) que, tras haberse convertido en una gigante roja y haber arrojado sus capas externas de gas ionizado caliente, se ha vuelto a convertir en una estrella diminuta, una enana blanca. Permanecerá en ese estado durante bastantes millones de años antes de terminar, finalmente, como una enana negra.

Tamaño actual y máximo del Sol  cuando sea una gigante roja
Tamaño actual y máximo del Sol de gigante roja

Los planetas: sin grandes cambios.

Dentro de cuatro mil millones de años los planetas y satélites de esos planetas no habrán sufrido grandes cambios. Sin embargo, la Luna, por ejemplo, y como se ha comentado antes, se habrá separado de la Tierra y convertido en un cuerpo propio. Mercurio y Venus sufrirán cada vez más la presencia de un Sol cada vez más grande, pero seguirán en órbita. El resto de planetas seguirán su actividad.

Actividad estelar: mucho menor.

Hay que tener en cuenta que dentro de cuatro mil millones de años, el consumo de hidrógeno habrá generado una gran cantidad de estrellas pero, por ese mismo motivo, quedará mucho menos hidrógeno en la galaxia. Esto provocará que el ritmo de creación de estrellas sea aproximadamente del 5% del actual. Es decir, la galaxia envejecerá. Muchas estrellas se irán apagando, siendo sustituidas por muchas menos estrellas.

Aunque este fenómeno no será demasiado significativo, el hecho de que la creación de nuevas estrellas sea de solo un 5% provocará que la galaxia entre en un ciclo donde su cantidad de estrellas activas baje. El centro de la galaxia, por la interacción de los grandes agujeros negros de su centro, provocará actividad gravitatoria muy importante, aunque solo el centro de la galaxia se verá afectado de forma notable.

En definitiva: distinto, pero igual.

Podemos concluir una cosa de todo esto: la Tierra como tal será, con seguridad, un mundo muerto y muy distinto al actual. Y la galaxia será un lugar muy distinto, fruto de dos galaxias, con muchas estrellas, pero bastante viejas. Sin duda, el futuro de la galaxia en ese momento será el de seguir desarrollándose, pero no nos equivoquemos: si no hay nuevo aporte de hidrógeno, la galaxia terminará siendo un grupo de estrellas frías girando unas sobre otras. Claro que eso es lo que pasará dentro de cuarenta mil millones de años. De eso hablaremos otro día.

Autor: Fenrir

Amateur writer, I like aviation, movies, beer, and a good talk about anything that concerns the human being.

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