Análisis del episodio VII de “Star Wars, el renacer de la Fuerza”

Bueno, pues por fin he podido ver la nueva película de Star Trek, digo de Star Wars, en qué estaría yo pensando, de mi querido director J. J. Abrams. En el viejo cine Aribau de Barcelona, el cual me ha ayudado a entrar en escena, no en vano sigue teniendo el aspecto y comodidad de un cine de finales de los setenta. Ese cine y yo pertenecemos a otra época ya olvidada de este mundo.

Pero vamos a centrarnos. ¿Es el episodio VII una nueva reencarnación de aquella famosa película de Star Wars de 1977? Veámoslo brevemente.

Quede claro, ante todo, que esta es mi opinión, y debemos partir de la base de que yo no soy ningún experto en ciencia ficción, pero sí un entusiasta de la materia. Por ello, mis comentarios no serán para nada académicos, pero sí serán apasionados. Todo lo apasionado que puede ser una tortuga de ciento veinte años comiendo su hierba un lunes por la tarde.

Nota: este artículo contiene spoilers. Si todavía no has visto la película, o bien eres un ser de otra galaxia (nunca mejor dicho), o bien eres como yo, de los tardones en ir al cine. Empecemos.

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Análisis Star Wars: el renacer de la fuerza

J.J. Abrams

Este director, que por cierto tiene nombre de carro de combate, es de aquellos que levanta odios y pasiones, así que tan mal no lo debe hacer. Y es cierto, es un gran director. Pero es un director que no cuadra con mi forma de entender el cine. El episodio VII es un claro ejemplo de lo que quiero decir: acción, acción, acción, explosiones, acción, un segundo de conversación, acción, explosiones, tiros, más tiros, acción, explosiones, un respiro, y acción. Fin.

Y, sin embargo, esta película, lamento decirlo, ha perdido la fuerza. La que te lleva a salir del cine queriendo empuñar tu propio sable láser, y querer levantar el autobús de vuelta a casa con tus poderes. No. De entrada, había leído que hay demasiados guiños a la primera trilogía. Y es verdad. De acuerdo, está bien hacer un guiño, pero es que Abrams y los guionistas se han quedado bizcos. Había momentos, como la entrada en el bar, donde si ponen la música original de la banda de música, hubiese creído que tenía 35 años menos, cuando fui al cine a ver la primera película aquel glorioso domingo en sesión matinal.

Guiños, guiños, más guiños

En segundo lugar, Harrison Ford hace lo que puede. Es un grandísimo actor. Pero aquí no es el Han Solo socarrón y juerguista que todos recordamos. Está gastado, y entiendo que es mayor y ya no está para bromas, pero creo que el traje de Han aquí le queda grande. Y que nadie me malinterprete. Admiro a Ford, es un pedazo de actor. Pero su personaje ha perdido la chispa que tenía.

Sin embargo, Carrie Fisher, la maravillosa princesa Leia, sí está en su papel, y disfruta con ello. Ella era dulce, y sigue siendo dulce, una princesa por la que habrán pasado los años físicos, pero no los mentales, ni los del corazón. Para mí, sigue siendo aquella niña de diecisiete años, cuando hizo el primer papel de Leia.

Chewbacca está en su papel, no hay demasiado que decir. Y R2D2 y C3PO prácticamente no aparecen, y lo hacen de forma forzada, especialmente C3PO.

Otro elemento que “canta” es la nueva Estrella de la Muerte. Ahora es un planeta. Pero vamos a ver señores del Imperio (ahora la “Primera Orden”), ¿qué obsesión tienen ustedes con montar armas de destrucción masiva, si saben que siempre un pequeño grupo de cazas van a entrar de forma aguerrida y la van a destrozar? Hagan algo más destructor, monten un partido político por ejemplo. Por no hablar de Han y el resto entrando en las instalaciones, otro guiño clarísimo al ataque en Endor del episodio VI.

Deme un poco de Fuerza por favor

Abrams ha querido volver a los orígenes, metiendo sangre y muertes, incluyendo la escena de la masacre, y la muerte de Han Solo. No, señor Abrams. Yo no soy un experto en masacres, pero si quiere impresionar a los espectadores, pero mantener un rating de visionado en el cine de 13 años, debe elegir: o sangre, o niños en el cine. Pero una mezcla así no funciona. Para nada.

Harrison Ford ya había pedido morir en el episodio VI, pero se lo negaron. Estaba seguro de que iba a morir aquí, y así ha sido. Que, por cierto, el nuevo “malo”, el nuevo sith o lo que sea, Kylo Ren, tiene menos carisma que la rana Gustavo en un desfile de modas en París. Por favor, ¿ese es el personaje que sustituye al eterno Darth Vader? Si dan ganas de echarle un eurillo para que se tome un café y se arregle el casco, que lo lleva abollado la mitad de la película.

El malo malo, esa especie de bicho gigante que parece sacado de Encuentros en la Tercera Fase versión Maxi XXL, siempre se escabulle, y siempre le encomienda el trabajo sucio al pobre Kylo. Luego a este Kylo le llega una niña (Rey) que justo acaba de empezar a sentir la Fuerza, y le da una manta de bofetadas que lo deja al pobre como para ir a urgencias. ¿Cómo puede una jovencita sin experiencia ponerse enfrente siquiera de un tipo que se supone se ha cargado a todos los alumnos de Luke? ¿Y Luke dónde estaba, en la peluquería? Seguro que no, porque con esos pelos que lleva al final de la película, debe llevar años sin hacerse un tratamiento. Luke, la Fuerza está muy bien, pero un poco de laca en el pelo no hace daño.

Robotito BB-8 y batallitas

El nuevo robot, BB-8, me ha gustado. Es impresionante lo que se puede expresar con dos bolas que se mueven coordinadamente, y que nadie me malinterprete. Da mucho juego, y permite conocer un nuevo personaje divertido y ameno. De lo poco que me ha gustado.

Las batallitas están bien, pero de nuevo hay demasiados guiños a las primeras películas. Cuando entran con los X-Wing para destruir el objetivo del planeta parece que estés viendo la primera película. En cuanto al Tie Fighter con el que huyen al principio, pero por favor, un solo caza se escapa de un crucero estelar. Vale que luego lo derriban con los turbolasers, pero ojo, solo lo dañan y ambos sobreviven. Que por cierto, el nuevo protagonista, Finn, el soldado de asalto, el pobre va de mal en peor. Que alguien le enseñe a disparar a ese chico, que es un soldado de asalto. Es como si me pusieran a mí a bailar el Danubio Azul con tutú y zapatillas.

Un diamante en el cine

Dejo lo mejor para el final. Rey (Daisy Ridley), es la joven esperanza Jedi de la galaxia. Es algo que se ve desde el primer fotograma, porque esta película es más previsible que un mono con un plátano. Ridley hace un gran papel, y su proceso hacia el papel de heroína está logrado, aunque eso sí, de nuevo, recuerda demasiado al “granjero” Luke, solo que cambia chico por chica, y granjero por chatarrera, además ambos sin familia, y en un planeta de arena. Lo mismo podría decirse del joven Anakin en la película primera. Ridley es mi esperanza de ir a ver las dos siguientes películas, porque es de aquellas actrices que llenan la pantalla, y transmiten fuerza y coraje.

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Daisy Ridley como Rey en Star Wars VII

Me ha gustado además esa escena final yéndose con Chewbacca, un poco como siendo una mezcla de Han Solo y Luke. También me gusta que se muestre como una mujer dura y dueña de sí misma, y no esos personajes femeninos que parece que están para rellenar y hacer bonito. Ella no es así, es fuerza pura. Me encanta. En ciertos aspectos le auguro una carrera como la de Natalie Portman. Espero que así sea, porque tiene madera de actriz. Estos británicos saben crear actores y actrices de nivel.

Conclusion: quizás para alquilar

Lo siento, pero esa es mi opinión de esta nueva película. Y suerte que es de Star Wars, porque las dos últimas de Star Trek son iguales, pero ahí sí que no lo perdono. Aquí sí, porque se trata de eso, tiros, ensalada de tiros, y explosiones. Pero no hay carisma, no hay guión, no hay química entre los personajes. Al menos no aparece Jar Jar Binks.

Iré a ver la siguiente, claro. Y espero que se calme un poco el señor Abrams, y ponga alguna escena romántica, de diálogo que permita un poco de química, no sé, algo más de profundidad, porque esta película es más plana que un televisor moderno. En fin, que la Fuerza os acompañe. Yo voy a ponerme un par de episodios de Big Bang Theory para olvidar mis penas. Eso es todo. Ya me podéis descuartizar. Pero con cariño.

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