Star Trek Discovery: análisis (cap.1 y 2)

Siempre he sido un “trekkie”. Desde finales de los sesenta, cuando el aguerrido capitán Kirk, con su segundo, el señor Spock, recorrían la galaxia en la nave USS Enterprise, llevando la paz a toda la galaxia, además de unos cuantos torpedos y una buena ristra de puñetazos y filosofía vulcana y sobre la vida y la esencia del ser humano . Por no hablar del poder de atracción de Kirk sobre las mujeres extraterrestres, que casi siempre eran bellas, rubias, de ojos azules, y con un marcado maquillaje hollywodiense.

Nota: no hay spoilers.

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Luego llegaron los setenta y ochenta, y con ellas llegaron las películas y las nuevas series. Las he visto todas. Sin excepción. Y no una vez. No diré el número porque me haría perder la poca credibilidad que me queda como persona seria y responsable.

Luego llegaron las nuevas películas del capitán Kirk. Tres de momento. En mi opinión, esas películas son divertidas y amenas, pero no son Star Trek. Star Trek va de otra cosa. No va de tiros, cañonazos, chicos guapos y chicas excitantes. No. Star Trek va de una forma de ver la vida y el universo. Eso estaba en las series originales. Pero no en estas nuevas películas. Decepción total. Queremos que vuelva Star Trek. El Star Trek que habla del ser humano, de libertad, de justicia, de amistad, de venganza, de odio, de ira. En definitiva, de la esencia del ser humano.

Con “Star Trek: Discovery” hemos recuperado eso. Mucha gente critica la serie. Es normal, con cada nueva serie hay críticas y críticos. Es normal. Entiendo además esas críticas, pero creo que, en esta ocasión, se ha acertado. Veamos por partes estos aspectos:

  • Naves y sistemas: son anacrónicos con lo que veíamos en las series de los años sesenta, es verdad, teniendo en cuenta que esta serie está ambientada diez años antes de la llegada del capitán Kirk. Pero hoy día no tendría sentido un decorado como el de los años sesenta. Se han conservado muchos elementos: las armas, los comunicadores, otros detalles. Pero las naves, aunque externamente tienen un aspecto propio de la época en que se ambienta, por dentro son muy futuristas. Las comunicaciones son con hologramas. Es normal, las nuevas generaciones no entenderían otra cosa. Es un equilibrio entre la sencillez de los años sesenta y los efectos especiales actuales.
  • Efectos especiales: propios de esta época. Muy cuidados, hay muchos detalles que me han gustado. La forma de entrar y salir de “warp” (velocidad superior de la luz) de las naves está muy lograda. Los rayos tractores son increíbles, así como las armas.
  • Personajes: que una mujer oriental sea capitana, y su segundo sea una mujer negra, dice mucho del mensaje que se quiere transmitir siempre en Star Trek: en el futuro, la oportunidad y la igualdad va para todos. Esto fue escandaloso en los años sesenta, hoy en día muchos siguen anclados en ideas del pasado. Pero, si queremos evolucionar como especie y progresar, tendremos que entender que todos somos iguales, y todos tenemos los mismos derechos y deberes. Todos, sin excepción. No puede haber racismo, xenofobia, sexismo, o cualquier otro menosprecio a la persona en un mundo futuro que se suponga sea justo y equitativo.
  • Klingons: mucha gente se queja del nuevo aspecto de los Klingon. En realidad, los Klingon han ido cambiando a lo largo de las series. Esta es una nueva revisión de su especie. Además, en la serie “Espacio Profundo Nueve” ya se da constancia de que hay variantes de Klingon. ¿Por qué no? Si en la Tierra hay diferentes fisonomías y tipos de seres humanos, ¿por qué no va a ser así con los Klingon? En estos dos capítulos por cierto los Klingon hablan en su idioma con subtítulos. En inglés tal como yo lo he visto. La verdad es que no puedo hablar del doblaje, o si está doblado, porque siempre veo las películas y series en inglés. Luego actualizaré este dato.
  • Profundidad de los personajes: antes he hablado de los personajes. Ahora hablaré de su profundidad. Y, como ocurre con todas las series, son personajes bastante planos. ¿Por qué? Porque no empatizamos con ellos. No los conocemos. Son nuevos, y necesitaremos un tiempo para acercarnos, conocerlos, y disfrutarlos. Pasó con el capitán Picard, con la capitana Janeway, etc. Pero de momento se puede decir que las actuaciones de los personajes son adecuadas.
  • Ambientación: está claro que en 2017 no valen naves sujetadas con hilos o música ruidosa o tecno. La ambientación es muy buena, y el lenguaje técnico ha crecido mucho. Los que hayan volado en simuladores de vuelo de combate y conozcan el lenguaje de la aviación militar, o directamente sean pilotos, reconocerán enseguida términos técnicos del mundo de la aeronáutica. Eso le da más profundidad, sin que por ello aburra al que desconoce esos términos, que son con cuentagotas por supuesto, para darle un toque más “profesional” a las conversaciones de combate.
  • Desarrollo de la trama: empieza lenta, como no podía ser de otro modo. Luego la acción va en aumento, con momentos muy buenos. La parte final logra que el espectador se meta en la acción, y disfrute con los momentos de triunfo, y sufra con los fracasos y situaciones límite. Implicación, esa es la clave.
  • Uniformes: mención especial a los uniformes. Por fin tenemos uniformes que podrían ser los propios de una nave estelar del futuro. Para mí, los mejores diseños nunca vistos en Star Trek.
  • Intro: no me gusta. El vídeo de introducción probablemente sea el peor de todas las series. La idea está bien, pero carece de fuerza. No es que sea malo, pero no está a la altura.
  • Música: cumple su papel. En momentos rescatan la famosa banda sonora que se dio a conocer en la primera película “The motion picture”. Eso hace que nos salte una lagrimita a los más viejos, y los dientes postizos.

Más poco puedo decir sin meterme en spoilers. Mención especial a la comandante de la nave, la actriz Sonequa Martin-Green, que es humana pero ha vivido mucho tiempo en Vulcano. Eso hace que tenga ciertas características comunes con Spock, que era vulcano pero medio humano. Los guionistas pueden disfrutar de nuevo con la ambivalencia de un personaje que vive a caballo de las emociones y la lógica.

En definitiva, serie recomendable, que se nota que empieza, que se nota inmadura, y que sufre ese problema como las demás series anteriores lo sufrieron. Ahora toca ver si van a  saber desarrollar todo este material. Pero, de momento, creo que merece la pena.

Larga vida y prosperidad, como dicen en Vulcano. Qué lejos queda la serie original. Y cuánto hemos disfrutado estas décadas. Esperemos que siga siendo así cincuenta décadas más. Por lo menos.

 

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Agujero negro molecular, mintiendo honestamente

Actualizado: al clickbait se apunta también la Universidad de Standford. Pero ¡oh sorpresa!, el artículo original en Nature no dice nada de agujeros negros. Qué cosas pasan en la vida. Cada cual saque sus conclusiones.

De vez en cuando me gusta comentar algunas noticias que corren por ahí de carácter pseudocientífico, y con un fuerte interés en atraer la atención del lector para beneficio del que ha subido la noticia. Los ingleses lo llaman “clickbait”, que se podría traducir como “pescar clicks”. ¿Cuál es el interés?

Cada nuevo “click” en una noticia les reporta un beneficio económico. ¿Cómo aumentar ese beneficio? Es muy sencillo: tergiversando la información, o, como en el caso que nos ocupa, mintiendo.

Este caso concreto nos lo trae Gizmodo en su versión en español, una presunta web de ciencia que se dedica a contar mentiras como la del enlace o la imagen adjunta para de este modo atraer a lectores. Mentiras que provocan que mucha gente acepte conceptos de ciencia completamente erróneos. No todo lo que dicen es mentira claro, así intentan mantener una imagen de web reputada y seria. Pero las que lo son, lo son de una forma evidente y con un fin muy claro: dinero.

¿Cuál es la mentira en este caso? Está en el título, por supuesto. “Un láser crea un agujero negro molecular”. ¿Verdad que llama la atención? Los amantes de la ciencia sabemos que los agujeros negros son un tema de controversia en el mundo científico, y también sabemos la popularidad que tienen “porque se van a comer el mundo”. No olvidemos aquella ridícula historia de que el CERN de Ginebra iba a crear un agujero negro que devoraría el planeta. Ridículo porque en la atmósfera, debido a la radiación cósmica, se producen colisiones constantemente con muchísima más energía, y no hemos sido “devorados” como algunos querían hacernos creer. Claro que eso también les lanzó a la popularidad.

Recordemos la frase: “no dejes que la verdad te estropee una buena noticia”.

Lo que han hecho en realidad en el experimento que se menciona es usar un haz de energía muy potente para eliminar todos los electrones de un átomo de sus órbitas. Eso ha provocado que el núcleo quede desnudo. Eso en física se llama ión, y es algo conocido desde hace muchas décadas. Lo nuevo es dejar a un átomo sin electrones, de acuerdo.

Pero, ¿qué tiene esto que ver con los agujeros negros?

NADA.

Absolutamente NADA. NO se ha creado un agujero negro. No tiene nada que ver con un agujero negro. No hay compactación de masa, y se está mezclando mecánica cuántica con relatividad de una forma torpe y burda. Es todo un titular sensacionalista para atraer lectores. Hay que conseguir “clicks” de los lectores, para conseguir dinero.

Nos están engañando. Estas webs nos engañan. Nos mienten. Nos usan para sacar dinero. Nos cuentan mentiras para su propio beneficio, y no les importa que nosotros, los lectores, estemos desinformados. Nos manipulan, y nuestra cultura y nuestra adquisición de conocimientos no les importa nada. Nos usan en su propio beneficio.

¿Mi consejo? No debemos permitirlo. Acudamos a páginas serias, contrastadas, rigurosas, que den información veraz. Alguna queda. No muchas, pero las hay serias. Acudamos a páginas donde respeten a los lectores. Donde nosotros, y nuestras familias, puedan aprender datos no manipulados. Donde la ciencia y el conocimiento sean la base de la página. Ese es mi consejo.

Yo, desde esta modesta web, seguiré denunciando a aquellos que usan su poder para ganar dinero a costa de mentir a los demás. Porque por encima del dinero está el respeto al lector, y la seriedad de la información. No seré quizás tan popular como ellos, pero nadie podrá acusarme de usar a la gente en mi propio beneficio. Antes prefiero morirme que contar una sola mentira. Se me caería la cara de vergüenza. Si tengo que jugar con la verdad, prefiero dejarlo todo e irme al polo norte con los osos. Si es queda alguno todavía cuando llegue. Y no les contaré mentiras.

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No hay agujero negro; es solo un titular sensacionalista y falso

Serie Cosmos 2014, una nueva nave de la imaginación

La serie de ciencia Cosmos de 1980 para televisión, de Carl Sagan, fue una fuente maravillosa y casi inagotable de jóvenes soñadores, que soñaron con tocar las estrellas con el poder de la imaginación. Muchos encontraron en aquella serie un motivo para lanzarse a estudiar astronomía, astrofísica, cosmología, exobiología, y otras ciencias muy diversas, así como carreras tecnológicas. De hecho, en una encuesta reciente de la NASA y el MIT, una parte del personal confesó estar allí por la serie.

¿Qué poder tiene entonces una serie así? Depende. En aquellos años, la fuente básica de información visual era la televisión. Los jóvenes se centraban en la televisión, y la llegada de la serie se devoraba con pasión en cada nuevo capítulo. Luego llegaron los famosos vídeos VHS, que se terminaban rompiendo disfrutando de cada capítulo.

En 2014 se realizó una serie nueva que acabo de ver. Grande, genial, estupenda, muy bien realizada. Pero con dos problemas: no tiene la magia de la primera, y más importante, hay tanto bombardeo constante de información, que los jóvenes, en general, no se centran ni profundizan en nada. Todo es consumo de información inmediato y superficial. Y una serie como Cosmos requiere concentración, relajación, y reflexión. Facebook es en parte responsable de este hecho. ¿Cuántas noticias ha leído hoy en Facebook? ¿Y de cuántas de ellas ha explorado algo más que las primeras líneas? Es una pregunta que me hacía yo antes de borrar mi usuario personal de Facebook.

Dudo que esta nueva serie de 2014 dé los frutos que dio la primera. Pero, de todas formas, es altamente recomendable. El presentador, Neil deGrasse Tyson, fue uno de esos jóvenes que se entusiasmó con el trabajo de Sagan. Y hace un excelente trabajo.

Nadie debe pensar que considero a esta versión de 2014 nueva menos indicada que la anterior. Pero son otros tiempos, y otras ideas. Esa chispa por explorar sigue existiendo, pero ahogada en un mar de confusión de datos constantes que bombardean la mente infatigablemente. Creo que es bueno recogerse un momento, desconectar todo, y dejarse llevar en la nave de la imaginación con esta nueva serie. Merece la pena, sin ninguna duda.

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La luz interior. El mensaje de Star Trek

Star Trek lleva medio siglo acumulando seguidores y éxitos. Desde sus primeras emisiones en 1966, ha visto desarrollar varias series y películas. La gente suele pensar en la ciencia ficción como naves espaciales disparando rayos y destruyendo mundos. Sí, en Star Trek hay mucha acción a veces, pero también hay mucho sitio para la reflexión, para el sentimiento, y para la filosofía. En muchos capítulos no hay ni un solo disparo, pero sí ideas de lo que es, o podría ser, el presente y el futuro de la humanidad.

La ciencia ficción puede ser, y es, mucho más que disparos y naves espaciales. De hecho, la ciencia ficción ha abierto inmensas puertas a la imaginación. Sueños que luego se han hecho reales, como los que tuvo Julio Verne, o luego gente tan consagrada como Isaac Asimov, Arthur C. Clarke, Ray Bradbury, y muchos otros.

Dentro de las series de Star Trek se encuentra la de “La nueva generación”, con el carismático capitán Jean Luc Picard. Y, dentro de esa serie, se pueden ver capítulos realmente asombrosos, sobre todo a partir de la tercera temporada. Voy ahora a hablar de uno muy especial para mí: “La Luz interior”.

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Fotograma del episodio “La Luz interior” (Star Trek)

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Star Wars: Rogue One: ya vale con la Fuerza, Luke

Atención: spoilers por doquier.

Por fin encontré un hueco en mi apretada agenda llena de importantes reuniones para ir a ver Star Wars: Rogue One, la última película de la saga Star Wars. En este film podemos ver cómo se consiguieron los planos de la primera Estrella de la Muerte, y también vemos por qué la estación espacial dispone de un punto débil. Naturalmente ninguno de los otros ingenieros del proyecto es capaz de ver el fallo, solo el padre de la chica, que es el mejor y se sacrifica por la causa.

Pero vamos a ver lo que ha dado de sí esta película en mi muy modesta y muy subjetiva opinión . Respondamos a una serie de preguntas.

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Cine de ciencia ficción: “La llegada” (Arrival)

Nota: este análisis contiene spoilers. Y elevalunas eléctrico. Y cierre centralizado.

Por fin he podido ir a ver esta película de ciencia ficción que ha sido catalogada como una de las mejores de 2016. Ambientada en la actualidad, la historia narra la aparición de doce naves que se establecen de forma aparentemente aleatoria en distintos puntos del planeta, y quedan suspendidas a pocos metros de la superficie. Tras entrar en sus naves, cualquier forma de comunicación con la tripulación de esas naves es inútil. Es entonces cuando una doctora en lingüística es requerida para intentar establecer comunicación con esos seres de otro mundo.

La película es buena, está bien desarrollada, pero para mi gusto, que es bastante especial lo reconozco, cae en ciertos aspectos. De todas formas, insisto: como aficionado a la ciencia ficción soy bastante puntilloso. A pesar de mis dudas, la película está muy bien y merece la pena verse. Eso sí, no es una película para cualquiera. Tiene su desarrollo y requiere estar centrado en la película y en los detalles.

Voy a intentar desgranar los aspectos esenciales de esta película en sus elementos que me han parecido más interesantes.

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Trece días: thriller con aires de catástrofe

Para hoy en la sección de cine quisiera hablar de la película “Trece días”, largometraje del año 2000 que tiene a Kevin Costner y Roger Donaldson como protagonistas. Un film que sin duda me entusiasmó en su momento, y que considero una de las mejores obras de ficción sobre un hecho real: la crisis de los misiles de Cuba.

“Trece días” narra el episodio que se dio entre Estados Unidos y la extinta Unión Soviética en octubre de 1962. En esos años, la tensión entre ambos países era enorme con la llamada “guerra fría”, y ambos ejércitos jugaban a un peligroso juego del gato y el ratón, donde la posibilidad del uso de armas nucleares era constante. En esa época ya se habían desarrollado las temibles bombas termonucleares, o “bombas H”, poco conocidas, pero muchísimo más potentes que las bombas nucleares, del orden de 50 a 500 veces más potentes que la bomba de Hiroshima. Era obvio que ese juego, de acabar mal, terminaría con la historia de la civilización humana sobre el planeta.

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Escena de la película

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