Literatura como instrumento de denuncia social

 

La frase de la semana de hoy pertenece a Isabel Allende, que creo no necesita presentación. Escritora chilena de gran renombre, tuve el placer de que me firmara un libro en un centro comercial en el verano de 1997. Ella desprendía una poderosa fuerza, tan grande e inmensa que me dejó completamente paralizado. Ella se dio cuenta, aunque nunca supe si se dio cuenta de mi asombro y maravilla por estar ante ella, o pensaba que era alguno de esos muchos locos que andan sueltos por el mundo. Probablemente yo fuese un poco de ambas cosas.

Isabel-Allende-Lifeder-5

Leer más “Literatura como instrumento de denuncia social”

Explorando los límites de la democracia

La frase de la semana, la polémica frase de la semana, con la que estoy básicamente de acuerdo, nos la trae el 35 presidente de Estados Unidos, el mítico y también polémico John F. Kennedy, también conocido como JFK. Un hombre cuyo mandato fue interrumpido bruscamente con aquel magnicidio en Dallas, que tantas especulaciones y teorías despertó en su día, y que hoy continúa en un halo de misterio.

Y digo que estoy de acuerdo porque, reconozcámoslo: muchos países dotan a la democracia de poderes y capacidades muy superiores a las que ofrece esta herramienta de gobierno. La palabra democracia se usa de una forma tan ligera y pragmática que sirve para justificar casi cualquier cosa. En nombre de la democracia se pueden alcanzar grandes metas, pero también se pueden llevar a cabo las mayores manipulaciones y mentiras.

La frase de Kennedy es:

“La ignorancia de un votante en democracia desequilibra la seguridad de todos”.

John-F-Kennedy-Quotes-61
La ignorancia de un votante en democracia desequilibra la seguridad de todos

Leer más “Explorando los límites de la democracia”

La mujer de las mil caras y el monstruo de Hollywood

La frase de la semana la trae Charlize Theron, actriz de origen sudafricano perfectamente conocida por el público cinéfilo en general, y que a lo largo de su ya dilatada carrera ha dejado bien claro que es una de las actrices más importantes, sólidas y camaleónicas de estos años. Una actriz que, como todas las grandes, puede pasar por distintos papeles completamente opuestos y lograr grandes momentos para el cine.

Yo la descubrí en “Devil’s Advocate”, que en España se tradujo como “Pactar con el diablo”, e inmediatamente me sorprendió ese papel que llevaba a cabo en el film, sin duda el más complejo de todos. Acompañada por Keanu Reeves y Al Pacino, Charlize Theron es la mujer de un abogado de Florida al que se le da una gran oportunidad de progresar en un importante bufete de Nueva York.

En esa película, que tiene un gran desarrollo, aunque el final no me convence, Charlize Theron demuestra unas capacidades de transformación y de conversión absolutamente increíbles. De hecho fue, con mucho, lo que más me sorprendió de la película, mucho más que el guión o los dos actores principales. Y, desde entonces, con un Oscar merecidísimo por “Monster”, y muchos otros premios, ha dejado claro que ningún papel le viene grande.

De nuevo me ha llamado la atención de esta actriz la frase que traigo hoy aquí. En español se podría traducir por:

“Algo que aprendí muy pronto en mi carrera es que hay muchas cosas en las que no se tiene ningún control”.

Charlize-Theron-Quotes-6

Leer más “La mujer de las mil caras y el monstruo de Hollywood”

Feynman y el concepto del lenguaje de Dios

La frase de la semana es de Richard Feynman, uno de los más importantes físicos de la segunda mitad del siglo XX. Empezó su carrera en el proyecto Manhattan para la construcción de la bomba atómica, y se hizo famoso por la teoría de la electrodinámica cuántica (QED), o teoría del campo electromagnético, que le valió el premio Nobel.

Más allá de eso, Feynman fue un divulgador de gran nivel, y sus clases eran famosas por su particular estilo y su forma de enseñar ciencia, muy didáctica y avanzada para la época. En Internet hay algunas grabaciones de sus clases.

feynman

La frase que traigo hoy está llena de sarcasmo. La frase viene a decir:

  1. Muchos religiosos fanáticos son contrarios a la ciencia.
  2. Dios creó el universo usando las matemáticas.
  3. Las matemáticas son, pues, el lenguaje de Dios.
  4. Los religiosos fanáticos deploran la ciencia, incluyendo las matemáticas.
  5. En conclusión, los fanáticos religiosos deploran el lenguaje de Dios.

La sutileza de Feynman en esta frase condensa toda su genialidad, es la de un gran maestro del conocimiento, y realmente sabe tocar el punto exacto de morbosidad lingüística para dejar claro que la ignorancia del fanatismo religioso es contraria a la propia idea de Dios.

Es una pena que nazcan pocos hombres y mujeres como Feynman. Además de aprender bien, con este tipo de personas se aprende de forma amena y divertida incluso conceptos complejos y difíciles. Esperemos tener muchos nuevos hombres y mujeres como Feynman. Los necesitamos. De nosotros y del sistema educativo depende.

 

Explorando esa oscura afición de convertir nuestra mentira en verdad

La frase de la semana nos la trae el filósofo y humanista Immanuel Kant, con una reflexión que creo totalmente necesaria en los tiempos en los que vivimos. En un mundo donde muchos se aprestan en mantenerse en su opinión inamovible, y a creerse sus propias mentiras, debemos explorar el camino para salir de esa trampa que todos nos hemos creado alguna vez, donde una mentira era nuestra tabla de salvación para ocultar una verdad que nunca querremos reconocer.

En los políticos lo vemos a menudo con la hemeroteca, o bien las redes sociales, donde dicen algo un día, y tiempo después dicen lo contrario. Siempre ajustado a sus intereses oportunistas del momento.

kant

Leer más “Explorando esa oscura afición de convertir nuestra mentira en verdad”

Ser quien eres, y no quien serás (Kafka)

La frase de la semana es de Kafka, ese extraño y oscuro personaje con el que me siento plenamente identificado. En este principio de siglo XXI, estamos constantemente planificando llegar a ser ese sueño que los demás quieren que seamos, y las redes sociales son un medio de cultivo perfecto para ello. A través de Facebook, Instagram, y otras redes sociales, nos vemos empujados a dar una imagen de perfección, con sonrisas perfectas, familias perfectas, viajes perfectos, y sueños perfectos. Todo es de algodón de azúcar, y las sonrisas aparecen por todas partes. Hijos maravillosos, parejas encantadoras, y fotos arrebatadoras.

Frente a ese mundo de perfección, donde estamos constantemente planificando nuestra próxima entrada en la red social de turno para conseguir “me gustas” y “compartir”, debemos reivindicar una manera de ver la vida que se acerque a la realidad. Y la realidad es tan sencilla como una cafetería, un grupo de amigos, unas sonrisas sinceras, y, sobre todo, nuestras imperfecciones ante ellos. Imperfecciones reales, para un mundo real.

Debemos comenzar a admitir que somos seres reales, no entradas en el Facebook, y cambiar los “me gustas” por sonrisas y besos, los “compartir” por abrazos, y las fotos perfectas por lágrimas sinceras de impotencia, cuando ese amigo nos tiende la mano por algún dolor que nos acecha.

Esa es la esencia de la vida. Reír, por supuesto. Pero debemos dejar un tiempo y un espacio al dolor. A las lágrimas. Al llanto. Quien solo ríe no tiene nada de qué reír. La vida son sonrisas, pero son también lágrimas. Quien quiera eliminar estas, dejará huecas y vacías aquellas.

Yo quiero volver a reír con amigos de verdad, no con muros de redes sociales. Quiero gente a mi lado a la que pueda tocar, a la que pueda besar, a la que pueda abrazar. Quiero seres humanos, con sus cosas buenas y sus cosas malas. Con sus imperfecciones y sus miedos, para que los compartamos juntos. Quiero una mirada sincera, una sonrisa, y una lágrima que nos una para siempre.

Volvamos a ser seres realmente sociales. Y a ser lo que somos. No lo que debemos ser.

kafka

Isabel Allende, cuando el proceso es el camino

La frase de la semana es de la grandísima Isabel Allende. Tuve la suerte de ver a la escritora chilena Isabel Allende en una firma de libros, hace ya muchos años. En ese momento la cola no era kilométrica, y quería regalar un libro dedicado por ella a una mujer muy especial para mí, de un país limítrofe al este de Chile. Cuando me puse frente a ella, me temblaron las piernas, el corazón, y el alma. Ella, por supuesto, se dio cuenta al instante. Sonrió, y me estampó su firma en el libro, tras lo cual salí de allí deprisa, porque temía que mi corazón iba a explotar en cualquier momento.

Siempre recordaré aquel momento, que para ella fue un instante entre cientos de admiradores, pero para mí fue el estar frente a una de las mejores escritoras de estas décadas, sobre todo por su profundidad, y porque, con sencillez, escribe del alma y de la vida con enorme habilidad. Pocos son los que pueden dominar la lengua escrita como ella.

En cuanto a la frase en sí que aquí he traído, qué voy a decir, excepto que estoy cien por cien de acuerdo. Es el proceso de la escritura el que llena de placer manos, ojos, y alma. El resultado es importante, sin duda, pero es el camino al fin de la obra el que realmente llena, y el que hace que merezca la pena repetir el proceso una y otra vez. Por eso, cuando se termina de escribir un libro, se siente uno feliz, pero también vacío. Se ha dejado atrás algo muy personal, algo que será eterno en nuestro interior, pero que ya ha crecido y nacido para tomar su propio camino.

Por eso tanta gente escribe. Dicen que hay demasiados escritores. No estoy de acuerdo. No hay demasiados escritores. Nunca puede haber demasiados escritores. Hay demasiadas armas. Demasiados soldados. Demasiadas luchas. Ojalá todos fuésemos escritores, porque entonces el mundo estaría lleno de historias de amor, de superación, de sueños, de luchas, de futuro, y de pasado, y habría menos desastres, dolor y guerras como las que nos envuelven cada día.

Quizás sea ese el camino. Cambiar un fusil por un libro, una bala por una palabra, y la pólvora por tinta. Entonces podríamos comenzar a pensar en un mundo nuevo, donde la palabra sea la que dirija nuestras vidas, y no la violencia y el odio. Donde se escriban los sueños en papel, para convertirlos en un mundo mejor para todos. No estaría mal. Sería un mundo nuevo, lleno de infinitas posibilidades. Porque infinitas son las historias que quedan por escribir. Espero leer todas esas historias. Algún día. En algún sueño.

isabel_allende