El éxito del fracaso, un éxito asegurado

Hoy estoy vago, más incluso de lo habitual. Estaba repasando los artículos de este año más leídos. Por cierto, hace un mes que hemos superado las lecturas de todo el año pasado, así que no puedo más que agradecer a los lectores su interés por esta página. Si ahora me invitan a una cerveza y olivas mi felicidad será total.

Es broma. Pueden saltarse las olivas. En cualquier caso, como hoy no estoy inspirado, creo que es bueno recordar ese texto, que habla de cómo fracasar como escritor. Yo, como experto en fracasar como escritor y como persona, puedo dar fe que fracasar es un trabajo duro, que requiere constancia y dedicación.

Este texto se basa en mis tiempos cuando aún estaba metido en grupos de literatura de Facebook, de los que ya me he borrado, en un ejercicio de limpieza mental que me era muy necesario.

Puede leer el lector el artículo en este enlace. Fracase en la vida de vez en cuando. Es bueno para darnos cuenta de que el fracaso enseña muchas cosas, generalmente más que el éxito. Fracase; dese de bruces contra el suelo y la realidad, y habrá dado el primer paso para el éxito. El segundo paso lo explicaré cuando yo mismo lo haya averiguado. Feliz semana.

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Genética: la solución a la maldad humana

Imagínese que le proponen una idea: vamos a conseguir que nadie en la Tierra mate, viole, robe, o haga daño. Que todo el mundo sea bondadoso, generoso, gentil, y amante de la naturaleza y de la vida. Que el ser humano sea ese ser armonioso y perfecto que todos deseamos para nuestra especie.

El precio: modificar el genoma de la humanidad para, de este modo, eliminar esos rasgos de la naturaleza humana. Los rasgos adquiridos, los sociales, serían imposibles de aplicar, porque la propia naturaleza humana modificada genéticamente se autoimpondría un código moral y ético que evitaría caer en aspectos negativos del comportamiento. ¿Qué haría?

Piénselo bien; de entrada, tenemos que pensar que lo que es “bueno” o “malo” tiene a veces fronteras muy difusas. Lo que es bueno para una civilización es terrible para otra. Pero vamos por lo menos a eliminar el deseo de matar, y también el odio, la arrogancia, la jactancia, y la ira. Este nuevo ser humano será un ser casi ideal, casi perfecto. ¿Qué nos queda?

 

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Un psicópata o un sociópata escritor no daña a la sociedad; la beneficia con obras duras, escabrosas, pero llenas del realismo de la vida

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La independencia, y un poco de música para el puente

Bueno, pues después de que Cataluña celebrara su no sé sabe muy bien la independencia en forma de República, que puede que sí, que puede que no, que puede que un ratito, que puede que si eso ya luego lo veremos, vamos a poner un poco de música para este puente del 12 de octubre, que no sé si es día de la Hispanidad o si es bueno o es malo, pero por lo menos es festivo y puedo estar con mi perrita y pasear por la playa, que con eso y a mi edad ya estoy más que satisfecho.

Siempre he dicho que cuantas menos banderas y más libros mejor funcionará el mundo. No quiero decir que haya que eliminar todas las banderas, pero todo en exceso es demasiado, sean banderas, o sean libros. Y, en el caso de las banderas, sean del color que sean, veo demasiadas últimamente. Cuando tenemos que andar ondeando la bandera en respuesta a otros ondeando otras banderas, es que tenemos un problema. Esto es así, y es un síntoma de que algo definitivamente no funciona. Los pueblos estamos para estar unidos, para viajar juntos y progresar juntos, para que nuestras banderas nos unan, no para que nos separen. Cada uno por su senda, pero todos en la misma dirección: la del progreso, la de un mundo mejor, la de mayor prosperidad para todos. Sea en catalán, en español, en inglés, o en la lengua que usted desee.

Como algunos de los lectores saben, vivo en Cataluña, y conozco a algunos independentistas que han quedado profundamente decepcionados por lo ocurrido el pasado día 10 de octubre, cuando se suponía que se declaraba la independencia. E iba a ser así, pero Puigdemont recibió una serie de llamadas, y es evidente que cambió el discurso. Ya lo dije en una entrada anterior: no es España, sino Europa, quien marcará el rumbo de este asunto. No porque yo quiera o deje de querer, yo lo que quiero es que nos entendamos todos. Pero Europa no puede abrir la caja de Pandora con Cataluña, porque eso supone iniciar un proceso en otros puntos del continente. Por eso el President Puigdemont tuvo que frenar, y hacer algo que considero absurdo: proclamar la no independencia de Cataluña. O proclamarla pero poquito. O proclamarla en diferido. O yo qué sé qué hizo, de hecho no lo sabe nadie, incluyendo a su propia gente.

Hay mucha decepción por aquí en Cataluña entre los independentistas, lo sé porque he hablado con varios de ellos, que estuvieron durmiendo en las escuelas y portando urnas y controlando que no llegara la guardia civil. Ahora se sienten desamparados y, por supuesto, traicionados. Como decía mi madre, “para este viaje no hacían falta alforjas”.

Yo sigo con mi tesis: vamos a ver si nos entendemos todos, y volvemos a la senda del diálogo, y a cambiar una constitución que, después de 40 años, se ha quedado obsoleta en ciertos aspectos. No en todos, pero el mundo ha cambiado mucho. Yo recuerdo el día en que se votó aquella constitución. En 1978 no se podía pedir más, se salía de un régimen dictatorial y ya era mucho tener una constitución que declarase aspectos clave de un pueblo libre.

Todo eso estuvo bien dentro de lo que se podía hacer. Claro que no era perfecta, claro que hubo que hacer concesiones. Ya hubo dos golpes de estado, uno de ellos era muy poderoso y organizado que no llegó a activarse, la “Operación Galaxia”. El otro fue más incluso más patético, el de Tejero. Ambos eran signos de que las cosas se podían torcer en cualquier momento. Por eso, insisto: se hizo lo que se pudo. Ahora toca mejorar, porque nada es eterno, y todo puede y debe mejorarse. Con democracia, con parlamento, con acuerdos, y con ganas de crear un país mejor para todos, y donde todo el mundo quepa y tenga su sitio.

Una última cosa: mucha gente dice que las autonomías son el motivo de todos estos problemas, el origen de todos los males. No, sinceramente creo que no es exactamente así. Lo que creo es que es la gestión que se ha hecho de las autonomías lo que ha fallado. Las autonomías son un remedo de un estado federal, y fíjese usted, algunos de los países más importantes del mundo son federales. Eso no quiere necesariamente decir que España deba ser un estado federal, pero sí quiere decir que un estado federal tiene unos mecanismos de organización por territorios que son funcionales y operativos. El ejemplo clásico es Estados Unidos, pero podemos poner otros, como Alemania o Suiza.

Sea como sea, el tipo de organización política que nos pongamos debe ser siempre el de tener objetivos muy claros: vivir con concordia, con acuerdos, con diálogo. Vamos a construir un país que funcione, que sea moderno, culto, educado, formado, con industrias modernas y sofisticadas, con investigadores que puedan hacer su trabajo en condiciones, y con un desarrollo artístico y cultural de gran nivel, porque tenemos artistas de renombre, y los hemos tenido siempre. Un poco de voluntad, de entusiasmo, de ganas de arrimar el hombro todos juntos, con nuestras diferencias, que siempre existirán, pero unidos en el deseo de construir un mañana mejor para todos.

¿Sueños? ¿Fantasías? No. Eso no son sueños. Eso son deberes que debemos ponernos todos ya. Para evitar seguir en estas eternas peleas que no llevan a ningún lado.

Y vamos con la música. En esta ocasión, algo de Sheryl Crow, la banda sonora original de “Cars”, de Pixar, que ella interpreta exquisitamente. Ya sabe el lector que estoy enamorado de ella. Cómo no estarlo siendo la artista que es.

Feliz 12 de octubre, y celébrelo como quiera, o no lo celebre. Pero en paz y con alegría, que de eso trata la vida. Un abrazo.

Inocentes y culpables: las causas de un desastre

Cuando se da una situación de crisis en una nación o grupo de naciones, o en un pueblo o grupo de pueblos (porque, no lo olvidemos, no son lo mismo), sobre las ideas políticas y sociales que impulsan esos pueblos y naciones, siempre se busca llevar las cuestiones a los extremos de aquellos que se sienten defraudados por otros, y de aquellos que han defraudado a la otra parte.

¿Quién es responsable de las crisis que se producen periódicamente en una nación, o entre naciones? ¿Qué responsabilidad tienen los pueblos implicados? ¿Qué razones les llevan a obstinarse en sus posiciones hasta terminar en cruentas guerras en las que todos pierden?

Yo no soy historiador, pero sí soy un gran entusiasta de la historia. Llevo décadas leyendo los libros que se consideran clave sobre la historia de Europa entre 1914 y 1945. Biografías, documentos históricos, y en general todo lo que haya podido caer en mis manos. Y, como tanta gente, me he hecho la pregunta de por qué Europa sufrió no una, sino dos guerras terribles y destructivas. ¿No se supone que la vieja Europa está formada por países con criterio, con personas educadas y formadas, con una idea clara de lo que son las sociedades democráticas y avanzadas?

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Europa sufrió dos guerras en el siglo XX. Ningún seguro asegura evitar otra en el XXI

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Vamos a compartir cromos, y un futuro mejor para todos

Cuando era pequeño, los chavales coleccionábamos cromos, algo que también se hace ahora, aunque ahora son casi siempre digitales. Aquellos eran de papel, y se pegaban con pegamento en pequeños libros, donde había que ir coleccionando cada uno de ellos, hasta completar el álbum.

En el autobús, de camino al colegio, o en el patio, intercambiábamos cromos. Pero atención, no todos los cromos valían lo mismo. La empresa que los fabricaba sabía y conocía la ley de la oferta y la demanda, y fabricaba más de unos tipos, y menos de otros. Finalmente, algunos eran muy difíciles de encontrar, y podíamos dejarnos una buena cantidad de dinero comprando sobres, hasta dar con el preciado cromo casi imposible. Si alguien lo tenía repetido, tenía un tesoro en sus manos. Podíamos darle hasta tres o cuatro canicas, pero no cualquier canica, de las de cristal con dibujos dentro, todo un tesoro del que nos desprendíamos para conseguir el preciado cromo.

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El mundo se mueve así. Todo es intercambio, y hay más recursos de un tipo que de otro, y cuantos más chicos interveníamos en ese intercambio, mayor cantidad de posibilidades de que todos acabásemos con nuestros libros de cromos completos. Un tesoro de un valor incalculable. Con aquello aprendimos que terminar una obra lleva tiempo, cuesta dinero, cuesta un esfuerzo, y requiere el intercambio de cuantos más coleccionistas mejor. En definitiva, aprendimos que, cuanto mayor es un mercado, y cuanto más dinámico es, mayores posibilidades de obtener triunfos. Además, aprendíamos en el camino. Había una colección llamada “El por qué de las cosas” que explicaba cosas curiosísimas, como que Marte era un planeta, o que el Sol era realmente una estrella. ¡Maravilloso! En muchos nacía el interés por la ciencia y la naturaleza.

Hoy en día, al parecer, los países quieren coleccionar sus álbumes encerrados en ellos mismos. Quieren comprar sus cromos ellos solos, no compartirlos, y no admitir los cromos de otros, aunque en muchas ocasiones, esos otros tengan los cromos que nos faltan. Pero esos países no admiten esos cromos, porque vienen de fuera. Son “extranjeros”, y aunque les demuestres que tus cromos son tan válidos para terminar el álbum como los cromos del otro, muchos países han decidido dejar de compartir cromos. Creen, en una falacia absurda, que tiene más valor terminar de rellenar el álbum sin ayuda. No saben que las posibilidades de rellenar el álbum sin ayuda de otros compañeros es muy difícil, y que, si se consigue, el coste va a ser enorme.

Compartir riqueza, conocimientos, e ideas, entre pueblos de todo el mundo, permite a cada país crecer de forma armónica y constante. Tender puentes entre pueblos ayuda a desarrollar nuevas ideas, porque cada parte aporta su visión concreta de un problema, y, entre todos, un problema determinado se soluciona antes, en menos tiempo, con menores costes, y con mejores resultados.

¿Por qué no se hace así, entonces? Porque los niños-países se han vuelto egoístas y egocéntricos. Les han explicado que los cromos auténticos son los suyos, y los otros, imitaciones sin valor, simplemente, porque vienen de fuera. Les han explicado que hay que hacer las cosas solos, sin ayuda, sin compartir nada, sin buscar una mano de fuera que pueda aportar lo que nos hace falta.

Tenemos que cambiar eso. Tenemos que convencer a esos niños-países que intercambiar cromos es una buena idea. Que los álbumes se han de rellenar con el menor esfuerzo posible, y el menor coste posible. Y eso solo se consigue hablando con los demás, y viendo sus cromos, y mostrando los nuestros. Entonces, todos tendremos nuestros álbumes terminados, y podremos disfrutar de una obra construida entre todos.

Volvamos a los cromos compartidos. Y construiremos un mundo mejor para todos. Dejemos los muros y las alambradas. Tendamos puentes de intercambio de ideas y sentimientos. Ganaremos todos. No perderá nadie. Y mostraremos nuestro álbum de cromos con orgullo.

No creo que sea tan difícil. Lo hacen difícil, pero no es así. Nos quieren engañar con que compartir no es bueno. Con que hay que ser autosuficiente. Mentira. Somos más cuando más somos. Somos más cuando más abrimos nuestras ideas y nuestros sueños a otros, y otros hacen lo mismo con nosotros. En un mundo unido que comparte un futuro común y mejor para todos.

Vamos a compartir cromos. En el patio. En el autobús. Y en la vida. Ese es mi sueño.

Cuando el dolor alcanza a los más inocentes

Estoy harto. Harto de tanto odio, de tanta guerra, de tanta injusticia, y de tanto enfrentamiento constante. En mi país, y fuera de mi país. En todo el mundo, mires donde mires, la barbarie y el odio copan los espacios públicos. Muchos se arrogan el derecho a decidir sobre la vida y la muerte de los demás, sentados en sus cómodas butacas, fumando un cigarro, y viendo el partido. Y me entran ganas de vomitar ante tanto desprecio por la vida. Por la vida de tantos y tantos inocentes.
Mi padre decía: “nada como una buena guerra para aprender lo que es el dolor y la muerte, y para recibir la más importante lección de vida”. No, por supuesto que no promocionaba la guerra. Su mensaje era por supuesto el contrario. Mi padre huyó de la guerra civil a Bélgica, y cuando ya estaba instalado allí, entraron los nazis, y tuvo que huir de nuevo. Vivió dos guerras. Sabía de lo que hablaba.
Precisamente el haber vivido entre algodones lleva a muchos a comportarse de forma absurda y grotesca, hablando de nazis, de enemigos, y de luchas sin saber en absoluto de qué hablan.
Cada vez tengo menos amigos, pero no lo eran, porque gente que apoya cualquier tipo de violencia no tendrá nunca un lugar a mi lado. Nunca. Aunque me quede solo, nadie que apoye cualquier atisbo de violencia tendrá de mí más que desprecio y olvido.
Es divertido, porque tengo fama de raro y difícil, y me lo dice gente que apoya la masacre de gente inocente por motivos políticos. Me encanta entonces ser raro y difícil, y espero no dejar de serlo nunca. He visto demasiado miedo, demasiado odio, demasiado dolor, demasiada sangre en esta vida como para no conmoverme con el sufrimiento de inocentes. Ni un alma más en pena. Ni un solo ser inocente atormentado. Ni uno más. Nunca. Jamás.
Perdone el lector mis palabras si son duras o ásperas. Pero digo lo que siento, y siento lo que digo. Y el dolor ajeno me conmueve y me hace hervir la sangre de rabia ante tanta intransigencia y tanto desprecio por la vida. Tendré mejores días. Pero siempre llevaré en mi corazón a cada alma inocente que sufra una injusticia. Siempre.
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El discurso de Yvette (Fragmento de “Las entrañas de Nidavellir)

Yvette debe dar un discurso a toda la galaxia. Para ello, debe conectarse, en una sala especial de comunicaciones, a miles de millones de seres de toda la galaxia. La guerra continúa, y sus consecuencias destrozan millones de vidas. Ella ha sido elegida para demostrar que la humanidad no es ese monstruo que parece ser. Que la humanidad tiene también un lado positivo, una peculiaridad de bondad, de paz, de progreso.

Yvette está desesperada. Se suponía que ella iba a trabajar un año en Titán, en un proyecto de ingeniería muy bien pagado. Pero las cosas se habían complicado. Ahora debe mostrar su mente y su alma a toda la galaxia, y la galaxia hará lo mismo con ella…

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