Verónica: adiós a una grande del cine y la vida

Con el reciente suicidio de Verónica Forqué se ha visto, una vez más, el tipo de sociedad en la que vivimos. Yo he sido testigo directo de un caso de esquizofrenia aguda grave, una amiga de la universidad, y he podido ver cómo un amigo se quitaba la vida en el lavabo de su casa con solo treinta años. De eso hace décadas. Pero este problema no ha cambiado en absoluto, y es evidente que este mundo frío y distante de las redes sociales lo ha agravado.

Las enfermedades mentales son un problema social muy grave, que se esconde y se ignora, y en el que los enfermos son acusados de «no tener valor para afrontar los retos de la vida«. Es evidente que, quienes hacen estas afirmaciones, no tienen ni la más mínima idea de lo que es un cuadro de depresión grave, como el que sufría Verónica Forqué.

Dos grandes del cine y el teatro: Adolfo Marsillach en el papel de Santiago Ramón y Cajal, y Verónica Forqué como su esposa, Silveria Gañanás.

Iba yo en el coche cuando escuché en la radio la noticia, y me cayó como un jarro de agua fría. Me dolió muchísimo, porque era una persona que sentía como viva, cercana, y llena de amor y de luz. Me hubiese gustado conocerla. Al menos haberla podido ver personalmente alguna vez. No pudo ser claro.

Y ahora, viendo los comentarios que se arrojan contra ella, algunos verdaderamente terribles, no puedo sino confirmar que esta sociedad tiene un problema muy grave con las enfermedades mentales.

De Verónica Forqué me quedo con ella y con su obra como actriz. Y, dentro de sus trabajos, me quedo con uno que no verán casi seguro en las noticias: el de esposa del científico y premio Nobel Santiago Ramón y Cajal en la serie «Historia de una voluntad«, interpretado por otro grande de las humanidades: Adolfo Marsillach, un hombre al que admiré en vida, y sigo admirando ahora. Ella realiza un papel sublime como Silveria Fañanás García, la paciente esposa de Ramón y Cajal, siempre a la sombra de este, y siempre trabajando de forma incansable para beneficio de su marido y sus trabajos científicos.

La serie que menciono está en Youtube, y aquí les dejo un momento de uno de los capítulos, donde podemos ver a Verónica Forqué en su papel de esposa de Santiago Ramón y Cajal.

Vaya desde aquí mi amor inmenso para Verónica Forqué, su familia y sus amigos. Que descanse en paz, y que siempre podamos disfrutar de sus grandes momentos. En pantalla, y fuera de ella. Verónica, nunca te olvidaré. Te queremos.

Autor: Fenrir

Amateur writer, I like aviation, movies, beer, and a good talk about anything that concerns the human being.

2 opiniones en “Verónica: adiós a una grande del cine y la vida”

  1. Descanse en paz. Vimos la serie acá en Cuba y la recordamos.
    El rechazo solapado o explícito a las personas con enfermedades mentales es un mal muy generalizado que se cobra muchas víctimas anualmente por concepto de negligencias, abandono y maltrato. Pobre Kika.

    Le gusta a 1 persona

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