Psicología clínica: cuando quieres vivir, pero no puedes

Llevo un tiempo sin escribir en este blog, no por falta de interés, sino porque la vida, como ya sabrá el lector, a veces da golpes que lo dejan a uno como el boxeador que ha quedado perdido y dando vueltas en el ring tras un directo del oponente. En esos momentos de la vida se olvida todo excepto lo esencial: vivir y salir adelante como sea.

Pero soy duro, soy fuerte, y soy persona acostumbrada a recibir esos golpes, la vida me ha endurecido desde que era niño, y he visto y vivido las suficientes experiencias como para recobrarme poco a poco, pero con energía y entusiasmo de esos golpes que da la vida. No soy de acero, soy un ser humano con debilidades y con conflictos como todos, pero procuro decirme cada día a mí mismo que puedo superar las pruebas que la vida nos va poniendo delante de nuestro curso. Sin embargo, soy capaz de llorar, y lo hago cuando es necesario. Porque llorar libera tensiones y dolor, y es una terapia en sí misma. Tampoco niego el abrazo o las palabras de ánimo de alguien cercano, porque son el apoyo fundamental para salir adelante. No podemos jugar al “tipo duro” toda la vida, porque somos seres humanos, fuertes, pero no inmortales. Mi padre me enseñó a ser un tipo duro. Lo comprendo, eran otros tiempos, basados en superar guerras y conflictos donde uno debía depender de sí mismo. Pero ese tipo de educación está ya superado. Ahora hay que enseñar que el apoyo mutuo y la confianza entre todos es la base para superar cualquier problema que nos presente la vida.

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Cuando ser mejores nos hace peores

Tras seguir mi proceso de “desintoxicación” de la red de Facebook, que ahora solo uso para mi página de ciencia y la de mi hobby, y recordando una reciente reflexión de un compañero de letras sobre el tema del suicidio, me gustaría profundizar un poco más en este asunto de las redes sociales y de Facebook, centrándolo en las expectativas de la gente con los demás y, especialmente, con uno mismo. Y las consecuencias de que se nos exija ser siempre “los mejores en todo”.

Como decía en el párrafo anterior, hace poco un compañero de letras hablaba del suicidio, ese tema que parece debe quedar oculto bajo el manto de la hipocresía en la que nos movemos actualmente. Las causas del suicidio son muy diversas, y acudir a un especialista ante cualquier síntoma es fundamental. Pero yo me voy a referir a uno de los motores de esa frustración que lleva a la idea del suicidio. Y es la excelencia que se nos exige para todo hoy día. Todo debe ser buena imagen, buen estilo, caras sonrientes, y un mundo ideal que las redes sociales promueven con todavía más fuerza que la televisión, y que es, en su mayor parte, falso.

happydog
Un perro también es un gran amigo y una ayuda en los momentos difíciles

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