Verónica: adiós a una grande del cine y la vida

Con el reciente suicidio de Verónica Forqué se ha visto, una vez más, el tipo de sociedad en la que vivimos. Yo he sido testigo directo de un caso de esquizofrenia aguda grave, una amiga de la universidad, y he podido ver cómo un amigo se quitaba la vida en el lavabo de su casa con solo treinta años. De eso hace décadas. Pero este problema no ha cambiado en absoluto, y es evidente que este mundo frío y distante de las redes sociales lo ha agravado.

Las enfermedades mentales son un problema social muy grave, que se esconde y se ignora, y en el que los enfermos son acusados de «no tener valor para afrontar los retos de la vida«. Es evidente que, quienes hacen estas afirmaciones, no tienen ni la más mínima idea de lo que es un cuadro de depresión grave, como el que sufría Verónica Forqué.

Dos grandes del cine y el teatro: Adolfo Marsillach en el papel de Santiago Ramón y Cajal, y Verónica Forqué como su esposa, Silveria Gañanás.
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Recuerdos de una caja llena de sueños frustrados

Nota: me suelen decir que no escriba entradas tristes en el blog. Ahuyentan a los lectores. La gente quiere leer cosas divertidas. Risas. Fiesta. Alegría. Que parezca que todo es perfecto, bajo una capa de superficialidad por debajo de la cual no hay nada excepto vacío. Yo siempre contesto lo mismo: no escribo en este blog para crear simpatía o atraer lectores que quieran risas fáciles. Apoyo el humor, por supuesto, y es fundamental en la vida. Pero escribo, principalmente, para explicar hechos y actos humanos, buenos y malos, tristes y alegres, felices o duros. Quien quiera fiesta y diversión tiene muchas webs, todas ellas muy respetables. Aquí hablamos del ser humano y de su condición. Y eso a veces implica tocar temas desagradables. Pero que deben conocerse. No quiero crear en el lector melancolías ni dolor. Quiero buscar caminos para aprender juntos a superar esa melancolía y ese dolor. Si es posible. 

Esta mañana leía una historia triste de una joven que dejó a su perrita en un centro de cuidados de mascotas para irse de viaje. Al volver, al cabo de tres días, le devolvieron a su perrita muerta, despedazada y metida en un paquete. Obviamente el golpe debió de ser devastador. Las causas pueden discutirse, pero lo que no parece muy lógico es que le devolvieran a la perrita metida en una bolsa. Creo que un poco más de empatía con los dueños de los perros que pierden a sus mascotas es importante. Sé que mucha gente no entiende ni comparte que algunos defendamos a los animales para que sean tratados con respeto, pero yo, en mi caso, hago de eso un elemento primordial de mi vida.

Esta triste historia me ha recordado a otra que viví hace muchos años, cuando era joven. Hablaré de esa historia ahora, pero antes querría hacer una reflexión. Y que nadie crea que estoy comparando nada, porque también sucede que algunos creen que la pregunta «qué es más importante: un humano, o un perro» tiene sentido. ¿Es así?

Army soldier dummy portrait with shadows

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