Para mis nobles Patricios de la Eterna Roma

Tarraco, Hispania. Tercer año del Emperador Tiberio.

Salve, nobles patricios de Roma. Os traigo nuevas de nuestra amada Roma, y de nuestro poderoso Emperador Tiberio. Serán breves palabras, pero importantes para el futuro de nuestro Imperio.

En nombre de nuestro Emperador Tiberio, y en el nombre del Imperio, me dirijo hoy a los presentes, grandes patricios y nobles romanos, para dar cuenta de las últimas novedades con respecto las nuevas que traigo de Roma, y a contestar a la pregunta que algunos nobles patricios han llevado a cabo en relación a asuntos diversos de nuestro amado Imperio y nuestro Divino Emperador Tiberio, a quien los dioses guarden muchos años.

Quieran Júpiter y Minerva darle la fuerza y la sabiduría para que su gobierno sea fructífero, feliz, y lleno de lo que hemos dado en llamar la Pax Romana. Una paz construida con la sangre y el esfuezo de nuestros antepasados.

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Dos extraños y un destino

Para este martes musical, porque no todos los miércoles han de serlo, traigo una historia de libertad. Hace unos días mi hermana, que es la más dura crítica de mis libros, y, en realidad, la única crítica de mis libros, me decía que no se creía la relación que se establece entre Sandra y Martin en «Mensajero del Nastrond». No es real que dos personas contacten, y en tan poco tiempo mantengan un nivel de confianza como el que muestran en el libro, el uno sobre el otro.

Me gustó esta observación que hizo del libro, porque me permite dos cosas: amenazarla con cesar el traerle croissants a su casa cuando voy a verla de visita, algo que ya de por sí la aterroriza, y, lo que es más importante, me permite reflexionar sobre ese asunto tan traído y llevado de las relaciones humanas. ¿Puede haber algo más complicado que dos extraños que se necesitan, en circunstancias difíciles?

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Puente Alsina. Valentín Alsina, al sur de Buenos Aires, fue mi destino en aquel viaje

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