Qué original eres, Sheryl

Es miércoles, y esta entrada, que era para la semana pasada, quedó a la espera de mejor momento.  Ahí va.

Lo cierto es que Sheryl Crow puede darnos conciertos intimistas, suaves, de aquellos que notas cómo respiras el mismo aire que los músicos, en un ambiente cercano. Y luego, de pronto, Sheryl nos trae conciertos multitudinarios, llenos de luces y de fuerza. Espectáculo puro para miles de entusiastas que disfrutan en las sombras del poder de su música. Uno sale de este tipo de conciertos multitudinarios caminando sobre las nubes, y esa noche no toca dormir, toca irse con los amigos a un pub, a terminar la velada jugando al billar, hasta ver el Sol amanecer. Qué noches aquellas en las que no pisaba mi cuarto y me iba a trabajar directamente, para escándalo de mi madre.

Bueno, que me estoy desviando. El tema que traigo, “You’re an original” (Eres muy original), nos trae la esencia más pura de Sheryl Crow, con su sonido más clásico, pura fuerza y energía. El tema tiene un elemento fundamental, que es el rift de la guitarra, acompañado por el bajo, que se va repitiendo hasta llegar a los chorus. Ese rift dota al tema de una verdadera personalidad, siendo como parece muy sencillo, pero, como siempre, lo aparentemente sencillo guarda un secreto, que es la implicación que el oyente tiene nada más comenzar los primeros compases.

Un diez para el montaje del vídeo, muy adecuado, y muy bueno para ir contemplando detalles de los músicos, bien combinados con los planos generales. Rock del puro, del de ayer, del de hoy, del de siempre. Solo los grandes músicos saben hacer grande el directo. Y Sheryl reina como nadie en el directo.

Señoras y señores, con ustedes, Sheryl Crow.

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“Horizons”, la maestría de Steve Hackett

 

Una de las piezas que acostumbran a aprender los estudiantes de guitarra es “Horizons”, de Steve Hackett. Formaba parte del primer corte de la cara B del disco “Foxtrot” del grupo de rock progresivo “Genesis”. Este disco lanzó sin ninguna duda al grupo a finales de 1972, comenzando una carrera de grandes éxitos.

Los alumnos aprenden esta pieza cuando ya tienen una maestría relativamente alta con la guitarra, ya que su interpretación requiere de una destreza y una habilidad que van más allá de los clásicos ejemplos con los que se suele iniciar el alumno.

Más allá de eso, “Horizons” es un portento de armonía, en el que la combinación de acordes y su desarrollo provocan un sonido completo y muy rico, con un tono claramente influenciado por piezas de música clásica, con inspiración en una pieza de Johann Sebastian Bach, concretamente la suite para violonchelo No. 1.

Al ser una pieza típica de aprendizaje en conservatorio, podemos encontrar innumerables interpretaciones de esta gran obra en Youtube. Yo he puesto la pieza original, y una de una artista que me ha parecido muy interesante. Cada cual dota a la obra de su propio espíritu y estilo, de eso no cabe ninguna duda. En el caso de la estudiante, se hace evidente alguna indefinición y problemas con el tempo, pero nada que la práctica no solucione.

Por lo demás, una pieza corta, que fue un éxito inmediato y que seguirá sonando durante mucho tiempo.

Versión Steve Hackett

Versión estudiante nivel medio

C’est La Vie, el sonido puro de Emerson, Lake & Palmer

Dentro de lo que se conoce como rock progresivo de los años setenta, uno de los grupos más rompedores y avanzados fue sin duda Emerson, Lake & Palmer (ELP). Con su sonido contundente, especialmente con el de aquellos maravillosos sintetizadores analógicos, ELP consiguieron un sonido nuevo y directo, con una energía que solo aquella tecnología podía dar.

Famosos fueron los teclados como el Mini Moog, que era monofónico, y que no tenía ni un solo chip digital en su interior. Todo el sonido nacía de la circuitería analógica, que generaba osciladores de onda que luego eran pasados por filtros analógicos, para conseguir aquel sonido tan especial y fantástico. Yo pude ver alguno en mis tiempos de juventud. Actualmente son un tesoro del coleccionismo.

Esta pieza que traigo aquí, “C’est La Vie” (es la vida), desde luego es especial, con una profundidad que, de nuevo, se consigue gracias a aquel sonido analógico. Ahora existen simuladores del Mini Moog, pero por supuesto, no es el sonido que daban aquellos cacharros llenos de una tecnología superada, es cierto, pero que marcó época, y abrió puertas a nuevas formas de expresión musical. Fantástico Keith Emerson en esta pieza, que nos dejó en 2016, al igual que Greg Lake, que también falleció en 2016, pero que vivirán siempre en la historia de la música.

Una obra maestra, que merece la pena escucharse en silencio y con calma.

Piano man, el alma que buscaba soñar

Siempre me han gustado los ambientes decadentes. Y los mundos decadentes. Las vidas de las almas perdidas, de aquellos que buscaron el amor y la fortuna, y solo encontraron ignorancia y soledad, rechazo y olvido.

Los ambientes oscuros, cargados de olor a alcohol y a tabaco, y a lágrimas que lo envuelven todo, y que se pueden tocar manando de la pared. En un oscuro bar, de una ciudad oscura, un grupo de almas oscuras buscan refugio al calor de una noche, en la que pueden compartir sexo y abrazos, en una sucia cama donde olvidar, por un instante, que son mortales expulsados de un paraíso que no encontrarán jamás.

De eso trata este tema musical de 1973 que acompaña a esta entrada. “Piano man”, de Billy Joel, nos cuenta la historia de un grupo de almas en pena, con un pianista que vive los sueños de gran concertista que nunca llegarán, ahogado en su piano y en su cerveza, y rodeado de seres a los que alimenta con un sonido lento y monótono, pero lleno de vida. Una interpretación magistral, que tuvo una versión en español por parte de Ana Belén, que personalmente me parece de un nivel netamente inferior a la pieza original.

De algún modo, yo en una época pasada visitaba un lugar así, en mi antigua ciudad. El pianista era real, el inagotable Cristóbal, siempre vestido al estilo victoriano, y no exagero, con su cabello en cola, su larga gabardina, y su reloj de bolsillo. Era un pianista impresionante, profesor de piano, y un gran maestro. Nos deleitaba con piezas clásicas compuestas por él mismo, y yo me preguntaba dónde diablos habían huido los dioses, para dejar escapar tanto talento como rezumaba aquel hombre. También había conciertos de vez en cuando, y un ambiente en el que todos sabíamos que la revolución estaba cerca, y el mundo caería en pos de una sociedad mejor y más justa, donde se reconocieran nuestros sueños, y podríamos hacer realidad nuestros anhelos.

Luego abrimos la puerta, y la realidad lo inundó todo, ahogándonos para siempre en la desidia y el tedio.

Pero fueron buenos tiempos. Y pasé buenos momentos allá. Son esos recuerdos los que merecen la pena. Los grandes recuerdos de victorias que no fueron, y de almas perdidas que no volverán. Señoras y señores, con ustedes, Piano man. El hombre del piano.

Sheryl Crow y la salvación del amor

Hoy es miércoles, así que toca música. Aunque, a decir verdad, casi nunca pongo una entrada de música los miércoles. Pero eso es lo bonito de la vida: vivir en un caos absoluto. Solo hay que ver mi mesa. O mi vida.

¿Por qué considero “Love will save the day” el mejor corte del último disco de Sheryl Crow? Es un asunto muy personal. Cada persona tiene sus gustos, pero a mí este tema me parece fantástico por varias razones.

Primero, ese sonido a antiguo, como si una aguja estuviera pasando por el disco. Sheryl Crow nos está diciendo que es clásica, y que gusta de sonidos clásicos. En segundo lugar, por ese sonido directo que ella siempre introduce en sus temas, y especialmente en este último álbum. En tercer lugar, por ese juego de voces que trabaja a varias escalas y armónicos, y que crea un ambiente profundo y sutil. Cuarto, por la variación que introduce a mitad de la canción, con esa repetición, con esos coros y esas cuerdas que transforman la composición completamente, pero de forma grácil y natural, y que terminan de forma repentina, reintroduciendo el tema de forma impresionante.

Quinto, por toda la cadencia de la canción, que se arrastra, como si estuviésemos en un largo camino sin final, caminando por una angosta senda al amanecer. Sexto, por esa voz profunda de Sheryl, que dota al tema de una gran personalidad.

Séptimo, y final, porque la letra es una maravilla incontestable sobre sentimientos rotos y encontrados. Pura poesía.

Por todo eso, creo que este tema es el mejor del disco. No soy el único que lo opina. Pero, como siempre, para gustos, colores. Lo que está claro es que la pieza es una maestría de la armonía. De eso no cabe ninguna duda.

Ballet suite de Gayane, música para explorar el alma

Ya he comentado alguna vez cómo me cautivó “2001: una odisea del espacio” cuando la vi por primera vez. Corría el verano de 1970, y me invitaron a ir a verla. Quien me invitaba sabía de mi gran afición por la ciencia ficción. También me advirtió que era una “película rara”. La advertencia no fue necesaria.

En fin, aquella película me transformó, sin ninguna duda. Le debo muchas cosas a esa obra maestra de Stanley Kubrick. Y la base de “La leyenda de Darwan” tiene que ver muchísimo con la inspiración que recibí de aquel largometraje.

De entre las muchas escenas increíbles, una realmente conmovedora es la de la nave “Discovery” de camino a Júpiter, mientras parte de la tripulación se encuentra en estado de hibernación, y uno de los astronautas hace ejercicio en la zona principal de la nave. Siempre bajo los atentos ojos de “HAL 9000”, probablemente una de las computadoras de ficción más famosas del mundo.

Durante esas escenas, suena una música de fondo que me fascinó. Es una pieza poco conocida, pero realmente profunda: La suite “Gayane Ballet”, un adagio compuesto por Aram Khachaturian, un compositor soviético que nos trae una pieza que nos arrastra con sus cuerdas a lugares increíbles. La música acompaña a esa gigantesca nave a su destino final, que no es otro que dar un nuevo paso en la escala evolutiva de la humanidad, hacia una nueva comprensión del universo.

Pruébelo: en un lugar tranquilo, con poca luz, o sin luz, sentado o echado cómodamente, ponga esta música, cierre los ojos, y déjese llevar por las cuerdas y la vibración de esta pieza, corta, pero llena de sentimiento y fuerza. Viajará más allá de las estrellas, como el protagonista final de 2001.

Sin duda, un viaje a la mente y al alma maravillosos, que siempre llevaré conmigo. Gracias, maestro Kubrick, por esta maravilla.

El líder de la banda, un recuerdo a Dan Fogelberg

Hoy vamos a ponernos nostálgicos con Dan Fogelberg, un cantante y compositor de origen estadounidense que tuvo mucho éxito entre los años setenta a noventa, y que tiene un sonido puro y natural, con canciones profundas y muy cálidas.

Su muerte en 2007 me impactó sobremanera, porque me había acompañado muchos años cuando era joven, y siempre me reconfortaba escuchar su música y sus canciones. Su guitarra y sus melodías hablan de cosas sencillas, de gente sencilla, y de una vida cercana y en la que todos nos podemos ver reflejados de alguna manera.

Para esta entrada he elegido uno de sus temas más emblemáticos, “leader of the band” (líder de la banda) en la que recuerda a su padre. Ciertamente me siento muy identificado con esta canción, y mis recuerdos de mi padre se acercan mucho a lo que dice esta letra. Música de calidad, como siempre me gusta, sencilla y sin estridencias, cálida y directa al corazón. Con ustedes, Dan Fogelberg.

Leader of the band – Dan Fogelberg.

An only child
Alone and wild
A cabinet maker’s son
His hands were meant
For different work
And his heart was known to none

He left his home
And went his lone
And solitary way
And he gave to me
A gift I know I never can repay

A quiet man of music
Denied a simpler fate
He tried to be a soldier once
But his music wouldn’t wait
He earned his love
Through discipline
A thundering, velvet hand
His gentle means of sculpting souls
Took me years to understand

[Chorus:]
The leader of the band is tired
And his eyes are growing old
But his blood runs through my instrument
And his song is in my soul
My life has been a poor attempt
To imitate the man
I’m just a living legacy
To the leader of the band

My brothers’ lives were different
For they heard another call
One went to Chicago
And the other to St. Paul
And I’m in Colorado
When I’m not in some hotel
Living out this life I’ve chose
And come to know so well

Music break

I thank you for the music
And your stories of the road
I thank you for the freedom
When it came my time to go
I thank you for the kindness
And the times when you got tough
And, papa, I don’t think I
Said ‘i love you’ near enough

[Chorus:]

I am a living legacy to the leader of the band