Alannah Myles y el fuego del directo

Siempre he apreciado a los artistas que lo dan todo en directo, mucho más que en estudio. Artistas que se dejan la piel y el alma para compartir sus mejores piezas musicales. Artistas, en definitiva, que huyen de la electrónica y los trucos de feria, para mostrarse tal cual son delante de su público.

Una de esas artistas es, sin duda, Alannah Myles, una cantante que llegó a ser número uno en los ochenta y noventa con piezas como “Blue velvet”, una melodía absolutamente increíble.

Alannah Myles
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Tres guitarras para llenar el mundo de paz

Una de las cosas que más me sorprende de la música actual es la obsesión por la tecnología. Hay excepciones, pero los grandes grupos y musicales en directo deben tener láseres, computadoras, efectos especiales, control del tono de voz… Eso no es música; eso es un programa informático que reproduce algo que muchas veces podría recordar a una composición musical.

Yo estoy viejo, y por supuesto siempre he sido enemigo de toda esta parafernalia tecnológica que nos invade cada vez más. No digo que no pueda complementar, pero nunca deberá sustituir, al artista. ¿Y qué puede ser más real que tres músicos, con tres guitarras, llenando un concierto durante dos horas y media de música real, auténtica, pura, y llena de pasión y arte?

Crosby, Stills, Nash & Neil Young
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Sheryl Crow, cuando el rock es pureza

No suelo publicitar productos ni cuestiones relacionadas con el consumo. Pero es que Sheryl Crow no es un producto, ni es consumo. Sheryl Crow es la compositora, cantante, y artista más grande que ha visto el universo desde que Miguel Ángel pintó la Capilla Sixtina.

¿Se nota que estoy locamente enamorado? Pues tiene usted razón. Es un amor no correspondido por supuesto, pero eso no lo distingue de las decenas de amores no correspondidos que he tenido en mi vida.

Sheryl Crow presenta nuevo disco el día 30 de agosto, “Threads”, y nos trae ese sonido rockero americano puro y directo que tanto nos gusta a sus fans y seguidores incondicionales. Después de una aventura con unos discos más suaves, con un sonido más melódico, Sheryl ha vuelto a sus orígenes, algo que ya comenzó en su disco anterior, y continúa en este.

Sheryl-Crow-Threads
“Threads”, nuevo disco de Sheryl. Rock puro y genuino, desde el primer acorde hasta el último

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Sheryl, desde la noche eterna hasta la luz infinita

¿Había hablado alguna vez de Sheryl Crow en estos miércoles musicales? Claro que sí. Y lo que me queda. Al fin y al cabo, Sheryl es la música que me acompaña en los mejores momentos de mi vida, que no son muchos, y en los peores, que son más frecuentes, pero lo son menos cuando conecto el iPod y ella empieza a sonar por los auriculares.

Si en otras ocasiones he descubierto a la Sheryl dura, la guerrera, la fortaleza, la que demuestra el poder, hoy traigo a la Sheryl dulce, serena, blanca, eterna. Es tal su poder de poder convocar la tormenta en una canción, y luego la calma y la brisa fresca en otra, que no me explico cómo puede conseguirlo. Supongo que los dioses a veces no tienen escrúpulos en dotar a un ser humano de sus poderes y su templanza.

Pero lo consigue. Consigue pasar desde la noche eterna hasta la luz infinita con una sola mirada. Y solo los grandes artistas son capaces de lidiar con los demonios de la noche un día, y con los ángeles de la mañana después.

Esa es Sheryl Crow. La luz de la música hecha voz. Y no diré más, porque no hay palabras para describirla. Dejemos que sea ella la que hable del amor. Porque ella es, ante todo amor.

Señoras y señores, con ustedes: Sheryl Crow.

De cuando la música era analógica. Y vibraba

Que soy viejo lo puede verificar cualquiera, incluyendo las piedras de la pirámide de Keops, que me vieron dar mis primeros pasos cuando los obreros egipcios hacían su parada para descansar antes de seguir colocando piedras (con ayuda de los extraterrestres por supuesto).

Por eso, como la desaparecida página que tenía en Facebook ha muerto, debido a exigencias de la propia Facebook a los que no les gusto (ni me gustan), pienso que puedo trasladar aquí algunas de mis recomendaciones musicales. Y esa recomendación primera es, cómo no, Sheryl Crow.

Esta cantante estadounidense es también de la vieja escuela, y una de las artistas más auténticas que quedan. ¿Qué quiero decir por auténtica? Bien, es muy sencillo, en realidad: su música es pura, es directa, y es auténtica. Nada de electrónica, más allá de algún teclado. Nada de ordenadores. Nada de efectos especiales. Nada de trucos. Solo música. Guitarras, bajos, baterías, y teclados con amplificadores de válvulas (efectivamente, se siguen construyendo gracias al sonido que dan). Guitarras Fender y Gibson, y amplis Marshall. Todo auténtico. Y solo ella, y su banda. Nada más. Y nada menos.

En unos tiempos donde la música suena a producto envasado, Sheryl Crow sigue tocando en directo con sus compañeros, armada de su guitarra, su bajo, su teclado, y su voz, y dándolo todo. Ante 50.000 espectadores, o ante una pequeña sesión con no más de 50, Sheryl Crow es música. Venerable, completa, y auténtica música. Lo que suena es lo que es. Puede tocar rock, pop, folk, country, y lo que se le ponga. No se corta con nada, y lo domina todo.

Son muchos, muchísimos, los músicos actuales que no se atreven al directo, y si lo hacen, es para llevar un sistema de ordenadores tan sofisticado que mientras tocan podrían resolver varios problemas matemáticos complejos, calcular los tres primeros millones de cifras de pi, y obtener las órbitas de doscientas sondas espaciales.

No. Sheryl es solo ella, y nada más. Y de esto queda ya muy poco. Sheryl es la razón por la que sigo escuchando música del siglo XXI. Y espero seguir con ella unos cuantos siglos más. Por lo menos. Gracias, Sheryl, por tu música. Y por ser tan auténtica.