Qué original eres, Sheryl

Es miércoles, y esta entrada, que era para la semana pasada, quedó a la espera de mejor momento.  Ahí va.

Lo cierto es que Sheryl Crow puede darnos conciertos intimistas, suaves, de aquellos que notas cómo respiras el mismo aire que los músicos, en un ambiente cercano. Y luego, de pronto, Sheryl nos trae conciertos multitudinarios, llenos de luces y de fuerza. Espectáculo puro para miles de entusiastas que disfrutan en las sombras del poder de su música. Uno sale de este tipo de conciertos multitudinarios caminando sobre las nubes, y esa noche no toca dormir, toca irse con los amigos a un pub, a terminar la velada jugando al billar, hasta ver el Sol amanecer. Qué noches aquellas en las que no pisaba mi cuarto y me iba a trabajar directamente, para escándalo de mi madre.

Bueno, que me estoy desviando. El tema que traigo, “You’re an original” (Eres muy original), nos trae la esencia más pura de Sheryl Crow, con su sonido más clásico, pura fuerza y energía. El tema tiene un elemento fundamental, que es el rift de la guitarra, acompañado por el bajo, que se va repitiendo hasta llegar a los chorus. Ese rift dota al tema de una verdadera personalidad, siendo como parece muy sencillo, pero, como siempre, lo aparentemente sencillo guarda un secreto, que es la implicación que el oyente tiene nada más comenzar los primeros compases.

Un diez para el montaje del vídeo, muy adecuado, y muy bueno para ir contemplando detalles de los músicos, bien combinados con los planos generales. Rock del puro, del de ayer, del de hoy, del de siempre. Solo los grandes músicos saben hacer grande el directo. Y Sheryl reina como nadie en el directo.

Señoras y señores, con ustedes, Sheryl Crow.

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De cuando la música era analógica. Y vibraba

Que soy viejo lo puede verificar cualquiera, incluyendo las piedras de la pirámide de Keops, que me vieron dar mis primeros pasos cuando los obreros egipcios hacían su parada para descansar antes de seguir colocando piedras (con ayuda de los extraterrestres por supuesto).

Por eso, como la desaparecida página que tenía en Facebook ha muerto, debido a exigencias de la propia Facebook a los que no les gusto (ni me gustan), pienso que puedo trasladar aquí algunas de mis recomendaciones musicales. Y esa recomendación primera es, cómo no, Sheryl Crow.

Esta cantante estadounidense es también de la vieja escuela, y una de las artistas más auténticas que quedan. ¿Qué quiero decir por auténtica? Bien, es muy sencillo, en realidad: su música es pura, es directa, y es auténtica. Nada de electrónica, más allá de algún teclado. Nada de ordenadores. Nada de efectos especiales. Nada de trucos. Solo música. Guitarras, bajos, baterías, y teclados con amplificadores de válvulas (efectivamente, se siguen construyendo gracias al sonido que dan). Guitarras Fender y Gibson, y amplis Marshall. Todo auténtico. Y solo ella, y su banda. Nada más. Y nada menos.

En unos tiempos donde la música suena a producto envasado, Sheryl Crow sigue tocando en directo con sus compañeros, armada de su guitarra, su bajo, su teclado, y su voz, y dándolo todo. Ante 50.000 espectadores, o ante una pequeña sesión con no más de 50, Sheryl Crow es música. Venerable, completa, y auténtica música. Lo que suena es lo que es. Puede tocar rock, pop, folk, country, y lo que se le ponga. No se corta con nada, y lo domina todo.

Son muchos, muchísimos, los músicos actuales que no se atreven al directo, y si lo hacen, es para llevar un sistema de ordenadores tan sofisticado que mientras tocan podrían resolver varios problemas matemáticos complejos, calcular los tres primeros millones de cifras de pi, y obtener las órbitas de doscientas sondas espaciales.

No. Sheryl es solo ella, y nada más. Y de esto queda ya muy poco. Sheryl es la razón por la que sigo escuchando música del siglo XXI. Y espero seguir con ella unos cuantos siglos más. Por lo menos. Gracias, Sheryl, por tu música. Y por ser tan auténtica.