Sheryl Crow, cuando el rock es pureza

No suelo publicitar productos ni cuestiones relacionadas con el consumo. Pero es que Sheryl Crow no es un producto, ni es consumo. Sheryl Crow es la compositora, cantante, y artista más grande que ha visto el universo desde que Miguel Ángel pintó la Capilla Sixtina.

¿Se nota que estoy locamente enamorado? Pues tiene usted razón. Es un amor no correspondido por supuesto, pero eso no lo distingue de las decenas de amores no correspondidos que he tenido en mi vida.

Sheryl Crow presenta nuevo disco el día 30 de agosto, “Threads”, y nos trae ese sonido rockero americano puro y directo que tanto nos gusta a sus fans y seguidores incondicionales. Después de una aventura con unos discos más suaves, con un sonido más melódico, Sheryl ha vuelto a sus orígenes, algo que ya comenzó en su disco anterior, y continúa en este.

Sheryl-Crow-Threads
“Threads”, nuevo disco de Sheryl. Rock puro y genuino, desde el primer acorde hasta el último

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Sheryl Crow y la salvación del amor

Hoy es miércoles, así que toca música. Aunque, a decir verdad, casi nunca pongo una entrada de música los miércoles. Pero eso es lo bonito de la vida: vivir en un caos absoluto. Solo hay que ver mi mesa. O mi vida.

¿Por qué considero “Love will save the day” el mejor corte del último disco de Sheryl Crow? Es un asunto muy personal. Cada persona tiene sus gustos, pero a mí este tema me parece fantástico por varias razones.

Primero, ese sonido a antiguo, como si una aguja estuviera pasando por el disco. Sheryl Crow nos está diciendo que es clásica, y que gusta de sonidos clásicos. En segundo lugar, por ese sonido directo que ella siempre introduce en sus temas, y especialmente en este último álbum. En tercer lugar, por ese juego de voces que trabaja a varias escalas y armónicos, y que crea un ambiente profundo y sutil. Cuarto, por la variación que introduce a mitad de la canción, con esa repetición, con esos coros y esas cuerdas que transforman la composición completamente, pero de forma grácil y natural, y que terminan de forma repentina, reintroduciendo el tema de forma impresionante.

Quinto, por toda la cadencia de la canción, que se arrastra, como si estuviésemos en un largo camino sin final, caminando por una angosta senda al amanecer. Sexto, por esa voz profunda de Sheryl, que dota al tema de una gran personalidad.

Séptimo, y final, porque la letra es una maravilla incontestable sobre sentimientos rotos y encontrados. Pura poesía.

Por todo eso, creo que este tema es el mejor del disco. No soy el único que lo opina. Pero, como siempre, para gustos, colores. Lo que está claro es que la pieza es una maestría de la armonía. De eso no cabe ninguna duda.