Voyage of the Acolyte: la música se torna espíritu

En la sección de música de esta semana traigo una pieza fundamental para mí, de un álbum maravilloso que me enamoró y me sedujo desde el primer día: “Voyage of the Acolyte“, de Steve Hackett.

El año 1975 se conoce como el “Annus Mirabilis” de la música de tipo rock progresivo, lo que en mis tiempos llamábamos rock sinfónico. Prácticamente cada grupo de la época lanzó un álbum absolutamente maestro. Todos ellos muy conocidos.

Pero otros quedaron más escondidos, por las mismas razones de siempre: no todo el arte sublime es recordado por igual. Las razones pueden ser diversas, y por eso es tan divertido ir a una antigua librería o biblioteca, tomar un libro al azar, y empezar a leerlo. A veces nos podemos llevar sorpresas increíbles con libros perdidos que no conoce prácticamente nadie.

Con la música pasa exactamente igual. Y este disco que presento hoy, “Voyage of the Acolyte”, aunque no sea un perfecto desconocido, sí que tiene mucho de olvido, y mucho más de obra maestra de la música moderna. Una música espiritual, profunda, llena de mensaje.

Me enamoré de este álbum desde el primer momento en el que lo escuché. Compuesto por Steve Hackett, el guitarrista de Genesis, Hackett nos propone un misterioso viaje por el mundo de las cartas del Tarot, con cada pieza musical queriendo representar una de las cartas. Todo ello unido en una obra maestra del rock progresivo, que hoy en día sigue siendo sublime.

No es música, una vez más, para escuchar en cualquier momento. Es esa música para concentrarte, para viajar a mundos imposibles, para soñar con las estrellas, con mundos imposibles, con universos fantásticos llenos de criaturas asombrosas. Es una música, en definitiva, perfecta para el escritor, y yo la uso con frecuencia cuando estoy escribiendo.

Sin duda “Voyage of the Acolyte” nunca será una obra muy conocida. Pero los que hemos tenido la oportunidad de probar su poder hemos quedado atrapados en su música para siempre. Y eso no lo predijeron las cartas del Tarot. Fue, simplemente, el destino, que me puso delante de aquel disco. Y fue una suerte que así sucediera.

La pieza que traigo como ejemplo es quizás de las más significativas: “Shadow of the Hierophant”, con la voz tan personal de Sally Oldfied, la hermana de Mike Oldfield.

Espero que la disfruten. Sobre todo por la noche, con la luz apagada, y en completo relax. Una gran oportunidad para conocer una nueva dimensión de la música.

Pueden escuchar otra pieza también muy conocida de Steve Hackett, la cual comento en este enlace, de su época en Genesis en este enlace.

Autor: Fenrir

Amateur writer, I like aviation, movies, beer, and a good talk about anything that concerns the human being.

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