Explorando y conociendo nuestra hogar: la Vía Láctea

En una noche de 1994, tras un terremoto, se produjo un apagón completo de la ciudad de Los Angeles. La gente salió a la calle. Y descubrió, para su asombro, que una enorme mancha blanquecina recorría el cielo de un lado al otro.

Asustados, muchos vecinos de toda la ciudad comenzaron a llamar al 911, el teléfono de emergencias en Estados Unidos. Algo extraño se encontraba situado sobre ellos. Para muchos, algo siniestro.

Era, por supuesto, la Vía Láctea. El brazo de la galaxia donde vivimos y morimos todos los seres humanos. Ese brazo se conoce como brazo de Orión. La galaxia de la Vía Láctea es espiral, y tiene cuatro brazos.

¿Qué nos pasa? ¿Es que no sabemos reconocer ya ni nuestro propio hogar? Sí, lo he dicho bien: nuestro hogar. ¿La Tierra es nuestro hogar? Claro. ¿Y la galaxia? También. Es un hogar con habitaciones vacías, que llenaremos algún día. Con nuestros anhelos, con nuestros prejuicios, con nuestros miedos, y con nuestros sueños. Pero esas habitaciones, esos mundos, están ahí. Como salimos de África hace 50.000 años, un día deberemos salir un día de la Tierra. Porque, como dijo alguien, la Tierra es la cuna del ser humano, pero ningún ser humano permanece para siempre en su cuna.

Mientras tanto, ¿no sería una buena idea que nuestros hijos conozcan su hogar? ¿Que sepan dónde viven? ¿Que no teman a las estrellas, como esas gentes temieron aquella noche?

Para eso existe algo llamado astronomía de aficionado. Ya lo he comentado alguna vez, y traigo aquí un artículo que preparé hace un tiempo. Hay clubs de astronomía en casi todas partes. Y si no es así, siempre puedes organizar uno. No hacen falta matemáticas avanzadas ni conocimientos de astrofísica. Solo ganas de aprender y de disfrutar.

La galaxia es nuestro hogar. Vamos a conocerla. A explorarla. Y a quererla. Demos una oportunidad a las nuevas generaciones de que sueñen con las estrellas. Que no teman a la oscuridad. Creo, sinceramente, que merece la pena.

Pulsa en la imagen para acceder al artículo para conocer algunos consejos sobre astronomía para aficionados.

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Kepler, la frontera entre Dios y la ciencia

La historia del astrónomo Kepler es fascinante. Hombre atrapado entre sus ideas religiosas y su mente científica, intentó en vano cuadrar los cinco sólidos pitagóricos en las órbitas de los seis planetas conocidos entonces. Esa era la obra de Dios, y la obra de Dios ha de ser necesariamente perfecta.

Tras muchas pruebas e intentos, Kepler tuvo la valentia de reconocer que los hechos y las pruebas no pueden ser negadas. Y que si esos hechos y pruebas no eran acordes con la idea de la obra de Dios, cabía entonces imaginar que la obra de Dios no era perfecta. Y si la obra de Dios no era perfecta, cabía entonces pensar cuál era el papel de Dios en el universo.

Kepler rompió muchos de los mitos de su época, esos mitos que decían que no era necesario entender nada, porque la Biblia era el libro único y verdadero que lo explicaba todo. Kepler fue capaz de entender que el ser humano tiene el derecho, y el deber, de abandonar la ignorancia, y aceptar la verdad de los hechos, por mucho que esos hechos contradigan cualquier libro sagrado. Ese fue el gran éxito del también religioso Kepler.

Hoy vivimos una época en donde de nuevo nos quieren hacer olvidar que la verdad científica y empírica es la base de la ciencia y y el conocimiento. Hoy nos quieren convencer de que debemos ser ignorantes, y que los libros sagrados escritos hace miles de años por pastores son las leyes que debemos aceptar en la actualidad.

Siempre he sido y soy respetuoso con las ideas religiosas, y creo que cualquier religión que no acepte los hechos empíricos y las pruebas sólidas está abocada a mantener al ser humano en una oscura nube de olvido e ignorancia. Si alguien quiere creer en dioses, que lo haga. Pero quien niegue los hechos, estará lastrando el futuro de la humanidad.

Kepler nos enseñó sobre todo eso. Una lección que nunca deberemos olvidar.

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Por qué tenemos que viajar a Marte

Me acaban de confirmar que el sábado 25 de marzo a las 18:00 horas hablaré de Marte en la Escuela de Ingeniería Aeronáutica de Madrid, dentro del evento “Madrid Airsim Meeting“. Animo a todos los amantes de la aeronáutica y la astronáutica a ir a esta jornada de puertas abiertas y entrada gratuita, con multitud de actividades y charlas para todas las edades, incluidas actividades infantiles.

Pero ¿por qué hablar de Marte? Porque tenemos que ir allá lo antes posible. ¿Y por qué? Veámoslo.

Vamos a imaginar que tenemos 7.000 millones de euros. Es mucho dinero, incluso para mí. Bien, ahora vamos a imaginar que tenemos que jugar a la ruleta. Debemos apostar el dinero como queramos. De acuerdo. ¿Jugamos los 7.000 millones a un número?

No parece lo más sensato. Si ganamos, desde luego vamos a disponer de una fortuna aún muy superior. Pero ¿y si perdemos? Lo perderemos todo. Absolutamente todo. ¿No sería mejor apostar a dos números? ¿O a tres? ¿Qué tal los 37?

Esto es lo que sucede con la humanidad. Estamos apostando todas las vidas de los 7.000 millones de seres humanos a un número: La Tierra. Si la Tierra cae, cae la humanidad al completo. Llevar seres humanos a Marte aleja ese peligro. Si la Tierra sufre un colapso, la humanidad podría seguir en Marte. Solo por ese motivo se hace evidente que es muy importante que la humanidad se establezca en Marte. Pero hay multitud de otros aspectos positivos del viaje.

De todo eso se hablará en la charla. Agradecer a la Escuela de Ingeniería que por sexto año consecutivo confíen en mí para hablar de ciencia y tecnología. Con lo que me gusta hablar estoy encantado de acudir. Os esperamos en el Madrid Airsim Meeting.

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Serie Cosmos 2014, una nueva nave de la imaginación

La serie de ciencia Cosmos de 1980 para televisión, de Carl Sagan, fue una fuente maravillosa y casi inagotable de jóvenes soñadores, que soñaron con tocar las estrellas con el poder de la imaginación. Muchos encontraron en aquella serie un motivo para lanzarse a estudiar astronomía, astrofísica, cosmología, exobiología, y otras ciencias muy diversas, así como carreras tecnológicas. De hecho, en una encuesta reciente de la NASA y el MIT, una parte del personal confesó estar allí por la serie.

¿Qué poder tiene entonces una serie así? Depende. En aquellos años, la fuente básica de información visual era la televisión. Los jóvenes se centraban en la televisión, y la llegada de la serie se devoraba con pasión en cada nuevo capítulo. Luego llegaron los famosos vídeos VHS, que se terminaban rompiendo disfrutando de cada capítulo.

En 2014 se realizó una serie nueva que acabo de ver. Grande, genial, estupenda, muy bien realizada. Pero con dos problemas: no tiene la magia de la primera, y más importante, hay tanto bombardeo constante de información, que los jóvenes, en general, no se centran ni profundizan en nada. Todo es consumo de información inmediato y superficial. Y una serie como Cosmos requiere concentración, relajación, y reflexión. Facebook es en parte responsable de este hecho. ¿Cuántas noticias ha leído hoy en Facebook? ¿Y de cuántas de ellas ha explorado algo más que las primeras líneas? Es una pregunta que me hacía yo antes de borrar mi usuario personal de Facebook.

Dudo que esta nueva serie de 2014 dé los frutos que dio la primera. Pero, de todas formas, es altamente recomendable. El presentador, Neil deGrasse Tyson, fue uno de esos jóvenes que se entusiasmó con el trabajo de Sagan. Y hace un excelente trabajo.

Nadie debe pensar que considero a esta versión de 2014 nueva menos indicada que la anterior. Pero son otros tiempos, y otras ideas. Esa chispa por explorar sigue existiendo, pero ahogada en un mar de confusión de datos constantes que bombardean la mente infatigablemente. Creo que es bueno recogerse un momento, desconectar todo, y dejarse llevar en la nave de la imaginación con esta nueva serie. Merece la pena, sin ninguna duda.

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KIC 9832227, posible colisión de dos estrellas

Un grupo de astrónomos ha publicado un documento en el que perfilan la posibilidad de que en 2022 se observe una colisión entre dos estrellas. Dicha colisión crearía durante un tiempo un punto luminoso en el cielo, el tercero más luminoso de la bóveda celeste.

El asunto es interesante, por cuanto es bastante raro poder observar, y mucho más predecir, un fenómeno así. Sin embargo, nadie debe esperar que la seguridad de este suceso sea del 100%. Sistemas estelares binarios cercanos pueden mantenerse estables durante siglos y milenios antes de interactuar. En este caso concreto, si hay una gran interacción, es probable que efectivamente acaben comisionando por perturbación mutua de las mareas gravitatorias de ambos cuerpos.

He preparado simulación para ver algunos aspectos de este fenómeno. En la misma vemos posibilidades de colisiones de dos estrellas, y cómo también pueden estar coordinadas gravitatoriamente creando un sistema que las aproxima pero que sigue siendo estable. Sin duda un tema apasionante que puede dar mucho información sobre la naturaleza y física de las estrellas y de la gravedad entre dos cuerpos de gran masa a distancias mínimas.

Medición de distancias mediante supernovas de tipo 1a

Una pregunta recurrente cuando se habla de distancias en el universo es cómo se puede conocer esa distancia. Teniendo en cuenta que hasta hace poco menos de cien años se pensaba que la galaxia de Andrómeda era una nube de gas en nuestra propia galaxia, y que nuestra galaxia era todo el universo, hemos recorrido un largo camino en conocer el universo y su tamaño.

Lo cierto es que la pregunta es muy interesante, y la respuesta más rápida es la que se suele acostumbrar en ciencia: no podemos medir la distancia a objetos lejanos con absoluta precisión. Siempre puede haber y habrá una cierta desviación. Pero esa desviación está dentro de unos parámetros aceptables y razonables. Existen varios métodos para extrapolar la distancia de un objeto a la Tierra, y hoy vamos a ver uno muy interesante: las supernovas de tipo 1a, en la explicación posterior.

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Estrellas púlsar, o la visión de extraterrestres en 1967

La entrada de hoy sobre astronomía versa sobre los púlsar (pulsating star). La obsesión por ver extraterrestres en cada nuevo descubrimiento astronómico no es nuevo. Las webs se llenan de noticias de “presuntas señales” y otros signos extraterrestres constantemente. La verdad es que empieza a ser obsesivo, ven extraterrestres en cada esquina. Sin embargo, esta obsesión no es nueva, por supuesto.

En 1967 nos desayunamos en las noticias de ciencia con el descubrimiento de una extraña señal que se repetía constantemente. Su precisión era tan alta en el ritmo e intensidad que algunos pensaron que podría ser un radiofaro estelar, como los que permiten a los pilotos guiarse a los aeropuertos. El púlsar fue llamado técnicamente PSR B1919+21.

En realidad, estas señales proceden de estrellas de neutrones. Viejas estrellas con tanta masa que su diámetro se ha reducido hasta quedar compactados sus átomos en neutrones. Una cucharada de café de una estrella de neutrones pesa 100000 toneladas. Lo mismo que un portaaviones nuclear clase Nimitz.

La estrella, al reducir su diámetro, empieza a girar más rápido, como les ocurre a los bailarines cuando cierran los brazos. Su campo electromagnético es enorme, y si giran en el mismo plano en el que se encuentra la Tierra, por cada giro recibimos una señal de la estrella. De ahí esa señal pulsante de estas estrellas.

Es decir, no hay marcianitos. Las estrellas de neutrones tipo púlsar son un ejemplo de cómo un fenómeno totalmente natural puede ser fácilmente confundido con una señal de origen inteligente. No es así.

Eso sí, nadie niega que esas estrellas realmente, por su naturaleza, pudieran servir a viajeros espaciales para llevar a cabo sus vuelos con una navegación precisa, como las señales VOR de la aviación comercial. Pero eso es una simple y divertida especulación, y nada más. Hay que seguir buscando, sí. Pero ser muy, muy cuidadosos con pronunciar la palabra “marcianos”. Ellos pueden estar fuera. Pero parece que se esconden. Y muy bien además.

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Esquema de un púlsar y su campo electromagnético y señal