Júpiter y su eterna lucha a favor de la humanidad

“La Tierra es nuestro hogar. Y es un lugar maravilloso. ¿Para qué buscar otros mundos, si tenemos este? Cuidemos la Tierra, y olvidemos esos viajes sin sentido a otros planetas”.

Al día siguiente, un asteroide destruyó toda forma de vida, exceptuando algunas bacterias y organismos en las fosas oceánicas.

Fin.

Efectivamente, este es un relato de lo que podría ocurrir mañana. ¿No me cree? Permítame que le muestre un ejemplo de una foto que solo tiene unos días.

jupiter_asteroide

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Cuando el futuro se escribe en las estrellas

Siempre he creído que el orgullo de un ser humano crece cuando mira abajo, y se extingue conforme levanta la vista. Y, cuando se mira a las estrellas, el poco orgullo que le pudiese quedar a un individuo, se convierte en humildad, y la jactancia, en asombro. La arrogancia en recogimiento, y la ignorancia en conocimiento y poder. Naturalmente, es vital que ese ser humano no mire con la vista, sino con lo que algunos llaman el alma, o espíritu, o luz interior, llámelo como quiera. Y, para eso, se ha de poseer ese alma, algo que no todo el mundo está dispuesto a conservar a lo largo de sus vidas.

Pero aquellos que miran las estrellas, y que han conservado algo de humanidad, son convertidos por ellas. Las estrellas nos enseñan algo muy importante: nuestra soberbia, nuestros libros sagrados, nuestra arrogancia, nuestra seguridad, no son nada por sí mismos. Somos un planeta perdido entre millones de estrellas. Una civilización más, que es una chispa de racionalidad en medio de la nada. Y que, como ha aparecido, se extinguirá en la nada.

¿O no? ¿Tiene la humanidad alguna oportunidad? Hoy he estado viendo un reportaje nuevo de la NASA sobre los jóvenes que se entrenan para ir a Marte. “La generación de Marte” se titula. Fantástico reportaje de los sueños e ilusiones de un grupo de jóvenes por alcanzar nuevos mundos y nuevas estrellas. ¿Por qué ir allá? ¿Por qué ir a Marte? Ah sí, la clásica pregunta.

Swimming in Sculptor
Imagen del Hubble, que muestra miles de galaxias, cada una de ellas con millones de estrellas
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Una visita a la vida y costumbres de Marte

Bienvenidos a Marte, amigos y amigas. Estamos en 2153, y Marte ha sido colonizado por seres humanos. ¿Le apetece una visita a la montaña más alta del sistema solar, el monte Olimpo, con 27 kilómetros de altura? ¿Una visita al Cañón del Valles Marineris, con 3000 kilómetros de longitud, y 8 kilómetros de profundidad? Deja al Cañón del Colorado como una simple muesca en el suelo. ¿Qué tal pasear por la nieve de los polos, que no está compuesta de nieve, sino de hielo seco, es decir, dióxido de carbono? ¿Qué tal volar un rato, con una aeronave que requiere de alas diez veces más grandes que las de la Tierra, debido a la poca densidad de la atmósfera? Esta semana tenemos una oferta al 50% de descuento para usted y su familia. ¡No la desaproveche!

Marte es un planeta fascinante, sin duda. Pero, además, es el nuevo hogar de la humanidad, solo que muchos todavía no se han enterado de ello. Pero lo harán. No ellos probablemente, pero sí sus hijos, o sus nietos. Ahora mismo se preparan los primeros viajes para ir a Marte, aunque el único plan serio y científico en este momento es el de la NASA y el proyecto Orión. Lo de SpaceX y Elon Musk, como ya he comentado, de momento es un circo mediático, como muchas de las cosas que hace este hombre últimamente. Pero Marte es mucho más que espectáculo: es el lugar donde vivirán una parte de los descendientes de los seres humanos de la Tierra: los marcianos.

Los pasos, a grandes rasgos, son los siguientes:

This computer-generated view depicts part of Mars at the boundary between darkness and daylight, with an area including Gale Crater beginning to catch morning light

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Elon Musk: historia de una caída

Lo sé. Parece que últimamente ando algo obsesionado con Elon Musk. Tengo varios artículos ya alrededor de su figura y sus anuncios. Pero lo creo necesario. Él, hombre de gran talento, genio indomable, empresario de éxito, y emprendedor que abre nuevas fronteras de la humanidad. Yo, un don nadie, que no he conseguido ni siquiera que el perro me dé la pata después de seis años de cursos. Pero necesito expresar lo que siento, aunque no lo lea nadie, aunque no le importe a nadie. Tengo que dar a conocer lo que veo, y por eso estoy aquí, escribiendo esto.

Quiero ir dejando testimonio, en este perdido y olvidado blog, de los comentarios y visiones, cada de carácter más mesiánico, que este hombre se dedica a lanzar a los cuatro vientos.

Es un proceso que se retroalimenta. Funciona de la siguiente manera: el señor Musk hace una declaración rompedora, brillante, increíble. Por ejemplo, llevará a 100 seres humanos a Marte en 2024. Llevará a dos turistas a la Luna en 2018. Construirá un impresionante sistema de túneles bajo Los Angeles. Construirá el cohete más potente nunca visto. Y ahora, conectará la mente a una computadora en cuatro años (2021), con lo cual, las personas podrán comunicarse telepáticamente.

Cada nuevo anuncio tiene que ser más espectacular que el anterior. Brillante, esplendoroso, que llene periódicos, que rompa las normas, que le muestre como un hombre implicado en el futuro, garante de los mayores sueños de la humanidad, y constructor de una nueva sociedad que nos lleve a todos a fronteras ante nunca vistas. Siempre que, como él mismo ha declarado, estés dispuesto a morir por ellas, como dijo con el proyecto a Marte. O siempre que, si algo sale mal, le eches la culpa a otro, como cuando explotó uno de sus cohetes el 1 de septiembre de 2016 mientras cargaba combustible, y declaró que había sido un francotirador de la competencia. Naturalmente, no había francotirador.

El perfil psicológico de Elon Musk es el de megalómano egocéntrico, que necesita ser el foco de atención cada cierto tiempo. El problema es que sus anuncios, para captar esa atención, debe ser cada vez más sonoros, más impactantes, más atrevidos. Si anuncia que va a ir a Marte, o que va a llevar a turistas a la Luna, o que va a conectar los cerebros humanos a los ordenadores, cada vez tiene que tener un tono triunfalista, mesiánico, apoteósico, que haga que sus fans incondicionales se vuelquen ante el nuevo mesías de la ciencia y el progreso. Anuncios que se atrevan con las mayores fronteras de la humanidad.

¿Quiero con esto decir que este hombre no podrá hacer lo que dice? Efectivamente. Quiero decir que la humanidad llevará a cabo esos progresos, y muchos otros. Pero no los llevará él a cabo, no al menos, como los ha anunciado. No digo que no pueda ir a Marte. No digo que no pueda conectar mentes. Digo que no lo va a hacer según lo anunciado.

La ciencia, mi estimado señor Musk, y el progreso, no avanzan con un micrófono en la mano, con una audiencia de gente gritando, y con anuncios llenos de ruido y fanfarria. La ciencia y el progreso se hacen poco a poco, en silencio, con cuidado, con trabajo, con mucho esfuerzo, y con muchos fracasos. La ciencia, y el progreso, no se hacen a ritmo de rock & roll y de llamativas conferencias, donde solo falta el confetti y el sorteo de un automóvil Tesla para el primer afortunado que bese los pies de su señor.

Cuando hablo de caída, no hablo de sus acciones, ni de su valor como empresario, ni de lo que ha hecho hasta ahora, cosas muy interesantes sin duda. Cuando hablo de caída, me refiero a su credibilidad. ¿Cuánto tiempo va a poder mantener esta tasa de anuncios asombrosos? ¿Qué será lo próximo, una nave para viajar a otras dimensiones? ¿Un sistema para almacenar seres humanos  y sus recuerdos en cristales? ¿Una explotación minera en Titán que él gestione?

El tiempo pasa. Las promesas aumentan. Los hechos deben conformar y confirmar esas promesas. Si no es así, señor Musk, tendrá usted que explicar por qué. Y si cumple, entonces prometo cerrar la boca, y seguir intentando que mi perro me dé la pata durante otros seis años. Y esta promesa sí será cumplida. Se lo aseguro.

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Elon Musk, estrella del rock. El problema de este hombre es que se cree sus propios anuncios

A veces los sueños de la razón producen monstruos

SpaceX ha conseguido un hito importante: reutilizar la primera etapa de un cohete, en un segundo lanzamiento. El mérito consiste en que esa primera etapa, una vez ha terminado su tarea de impulsar la carga útil al espacio, vuelve a la Tierra, y se posa en el suelo suavemente. Así, se puede recuperar, y volver a usar. Eso naturalmente quiere decir que se está ahorrando mucho dinero al poder reutilizar el material.

Esta técnica es muy meritoria, aunque, no lo olvidemos, no es perfecta, y se han perdido algunos cohetes, que no se han posado correctamente. Pero las técnicas y los procedimientos mejoran, y cada vez son más eficientes y seguros. Sin duda, un gran éxito de ingeniería de SpaceX.

¿Qué tiene esto que ver con los planes de SpaceX de ir a Marte? Al parecer, mucho. Gwynne Shotwell, presidenta de SpaceX (Elon Musk es el dueño de la compañía) ha dicho que ya se puede ir pensando en comprar los billetes para ir a Marte en el año 2024. Y, probablemente, no volver nunca a la Tierra.

SpaceX sigue insistiendo en su idea del viaje a Marte a través de estos logros, que son innegables. Pero insiste en dos ideas. Primero: no se garantiza el regreso (el proyecto no tiene en cuenta el combustible para la vuelta). Segundo, confían en que los tripulantes estén dispuestos a morir por el proyecto (según palabras del propio Elon Musk).

SpaceX es el ejemplo casi perfecto de personalidades que, con esfuerzo y sacrificio y mucho trabajo, han logrado grandes éxitos, pero que quedan embelesados y maravillados por sus logros, soñando con nuevos éxitos que están muy, muy lejos de convertirse en realidad. La NASA tiene un proyecto serio para ir a Marte: Orión. SpaceX tiene un vídeo y muchas ideas que no se sostienen por ningún lado.

Es evidente que, como exploradores, queremos éxito para SpaceX, y que diseñe un sistema real para el viaje a Marte. Pero las palabras grandilocuentes y las ofertas de billetes a Marte de solo ida no son una buena idea. Sí son una señal de emergencia de que alguien no está planificando bien las cosas en SpaceX.

Esto se suma a la idea de llevar dos turistas a la Luna en 2018, el año que viene, y sin tripulantes en la cápsula. Otro sueño que solo tiene la capacidad de llenar páginas de periódicos, y de asombrar a sus acólitos, que ven a SpaceX como una obra mística donde Elon Musk libera a la humanidad de sus cadenas. Y estos salvadores de mundos siempre me han preocupado, porque indefectiblemente terminan creyéndose su papel.

Claro que puedo estar completamente equivocado, y SpaceX va a cumplir el llevar a turistas en 2018, y a 100 personas a Marte en 2024, en un viaje de solo idea. Y que esa gente viva en Marte feliz y contenta el resto de sus días. Pero, incluso si es así, yo prefiero esperar al billete de vuelta. Ese sí lo compro. Seguro.

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LEMNOS, el nuevo sistema láser del proyecto Orión

Dicen algunas personas que invertir en el espacio es perder el tiempo. Esas personas deberían desconectar sus móviles, sus ordenadores, sus electrodomésticos, sus cuidados médicos y medicamentos, y una enorme cantidad de productos que usan cada día, y que nacieron, directa o indirectamente, por efecto de la investigación espacial.

Un ejemplo futuro de lo que será una revolución en las comunicaciones es el sistema LEMNOS, actualmente en desarrollo por parte de la NASA. ¿En qué consiste? Dicho de un modo sencillo, se trata de poder enviar una enorme cantidad de datos a través de enormes distancias en el espacio.

Actualmente, las comunicaciones se realizan por ondas de radio, que son un sistema efectivo y suficiente para la Tierra o para órbitas bajas. Pero en el espacio profundo, por ejemplo desde Marte, comunicarse por radio con la Tierra supone velocidades lentísimas, del orden de 4Kbits, algo que evidentemente queda lejísimos de las conexiones que tenemos hoy en día. El resultado de esta bajísima velocidad ya es un problema con las sondas robotizadas. Pero ¿y con seres humanos? El problema se agrava, y mucho.

La razón es sencilla: los astronautas que vayan a Marte sentirán sobre todo algo muy importante a nivel psicológico: soledad. Estarán ellos, pero sus familias, sus amigos, sus compañeros, estarán a un mínimo de 54 millones de kilómetros. Eso supone que enviar señales de radio provoque una pérdida de señal muy importante. Las ondas de radio viajan a la velocidad de la luz, pero la distancia provoca que el ancho de banda, es decir, la cantidad de información enviada por unidad de tiempo, sea muy baja.

El resultado para los astronautas es que es imposible de forma práctica recibir y mandar información en grandes cantidades. No se trata de ver a sus familias al momento y mantener una conversación, eso es imposible porque la luz tardará unos minutos en ir y volver a la Tierra. Pero al menos podrán recibir vídeos de sus familias, programas de televisión, noticias, o la final de un partido. A nivel psicológico eso es fundamental; supondrá que esos astronautas se sientan un poco más cerca de casa.

El secreto del sistema LEMNOS se basa en mandar la información a través de un láser. El láser dispone de una frecuencia muy superior a la onda de radio, y el hecho de que sea un haz de luz coherente implica una gran precisión, y poca pérdida de dispersión. Estas señales llegarán a un satélite a la Tierra, y luego se enviarán,ya en forma de ondas de radio, a estaciones en la superficie.

Pero el sistema LEMNOS tendrá muchísimas otras ventajas. Podremos ver objetos del espacio profundo en altas resoluciones, y mandar grandes masas de datos y software de actualización a las sondas para mejorar sus sistemas. Fotos, vídeos, y todo tipo de material en alta calidad será posible gracias al sistema LEMNOS.

Personalmente, me parece revolucionario, por cuanto supone un salto cuántico, nunca mejor dicho, en el hasta ahora deficiente y problemático tratamiento de la información a grandes distancias. Pero es que esta tecnología, aplicada en la Tierra, permitirá conexiones seguras y muy fiables punto a punto, que no podrán ser interceptadas si no se obtienen las lecturas directas de los fotones implicados en el haz láser. Las posibilidades para sistemas de seguridad son inmensas.

Volviendo a los astronautas del proyecto Orión, sin duda se sentirán reconfortados con un sistema como el LEMNOS, que les permitirá acercase a la Tierra, aunque sea con una demora de algunos minutos. Sin duda, un aspecto fundamental, y muy importante en el aspecto psicológico. LA NASA abre, una vez más, nuevas fronteras, pero, como suele ocurrir, nunca son tan evidentes y directas, pero sí cambian las vidas de las personas. Y de eso trata la ciencia.

Interior del módulo de mando
Interior del módulo de mando de la nave Orión

Virgin Galactic, otra forma de explorar el espacio

Recientemente he preparado varias entradas críticas sobre Elon Musk y su visión del futuro en el espacio. La última, relacionada con su idea de llevar a dos turistas a la Luna en 2018, es decir el año que viene. Algún lector podría pensar que tengo una visión negativa de las cosas. Puede ser, pero yo personalmente no creo que sea así. Creo que soy realista.

Y, hablando de realismo, y de hacer las cosas poco a poco y paso a paso, me gustaría hablar de otro hombre, Sir Richard Branson, y de otra empresa, Virgin Galactic. Branson es un viejo conocido en la industria del arte y la tecnología, y su sueño es llevar también al ser humano al espacio.

Pero hay diferencias entre Branson y Musk. Diferencias muy notables. Branson no va haciendo anuncios sonoros y estridentes. Branson no habla de imposibles. Branson sí está trabajando, en silencio, dando los pasos necesarios para llevar al ser humano al espacio. Sí, hace conferencias, da charlas, realiza presentaciones. Pero con mesura, y con propuestas realistas.

Recuerdo la presentación de la nave VSS Unity, apadrinada por el científico Stephen Hawking, y que está actualmente en fase de desarrollo para llevar turistas, no a la Luna, sino al borde del espacio exterior y solo durante unos minutos. Una propuesta realista, clara, lógica, evidente, dentro de los muchos pasos a dar en el desarrollo de la astronáutica civil privada. Pasos coherentes con el primer principio de la ingeniería: si no tienes un plan creíble, no tienes nada. Porque la ciencia puede hablar de sueños. Pero la ingeniería debe convertir esos sueños en realidad. Si no puede, todo son palabras huecas.

Pero hay algo muy importante que Branson tiene y Musk no: Branson perdió un piloto hace tres años. Aquel fue un tremendo golpe para Virgin Galactic, y fue producido por algo que siempre trae fatales consecuencias en el espacio: las prisas. Las ganas de ir más rápido de lo que se puede. La falta de tests y de pruebas. Branson perdió a un piloto, y a un amigo, y aprendió una dolorosa lección: no puedes anunciar lo que no puedes llevar a cabo. Te arriesgas a perder credibilidad, y mucho más importante, a perder vidas.

Por eso, cuando critico a SpaceX, lo hago en el deseo de que tenga cuidado. Todos queremos conquistar la Luna y Marte, pero todos queremos estar vivos para verlo. Los que nos quedamos en la Tierra, y los que vayan de viaje.

La nave VSS Unity es lo que se conoce como nave suborbital. Luego vendrán los vuelos orbitales. Y luego, ya más adelante, dejar la órbita de la Tierra, y entonces sí, ir a la Luna, y luego a Marte. Y a las estrellas, por qué no, en un futuro todavía lejano. Yo estoy dispuesto a soñar con ello.

Pero los sueños se construyen paso a paso, no a golpe de discursos y vídeos espectaculares. Eso no es ciencia. Y eso cuesta vidas. Creo que Virgin puede darnos sorpresas importantes en el futuro, pero sobre todo creo que están haciendo las cosas como corresponde a un proyecto de esta envergadura. Y Branson lo sabe. Lo tuvo que aprender del modo más duro. Pero no ceja en su empeño. Espero ver sus naves pronto cruzando los cielos. Ese será el mejor regalo para la memoria de ese piloto fallecido, y para la de todos los que soñamos con las estrellas.

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