La caída a los infiernos de la NASA

Seguimos en esta nueva entrada en la Luna. Bueno, al menos es donde parecen estar algunos, cuando hablan de viajar a nuestro satélite natural para 2024. Una idea del todo descabellada y absurda, de la que ya he hablado, y lo seguiré haciendo en un tono crítico, hasta que se recupere el sentido común.

Porque parece que últimamente algunos responsables andan soñando con fantasías de ciencia ficción, y no quieren ver la dura y terca realidad de lo que supone un proyecto de esta envergadura. Vamos pues con una nueva entrada, donde veremos cómo ese maravilloso plan para ir a la Luna en 2024 empieza a desmoronarse, y lo hace además más pronto de lo que hubiese imaginado.

laluna_2024

He comentado varias veces la poca seriedad de Elon Musk, no de SpaceX, en relación a todo lo relacionado con los viajes espaciales. Planes absurdos, ideas descabelladas, y comentarios y escenarios dignos de una película de ciencia ficción, donde se pueden admitir argumentos y guiones propios de la literatura y el cine. Pero, cuando hablamos del mundo real, y de ciencia real, y de astronáutica real, debemos ponernos serios.

Elon Musk ha sido cualquier cosa menos serio. De ahí su caída por fases. Recordemos que ni SpaceX ni la empresa de automóviles Tesla están actualmente gestionadas por él. Las razones son sus constantes desvaríos y comentarios impropios de una empresa puntera. Sus ideas de iluminado salvador del mundo le han ido llevando a argumentos cada vez más fuera de lugar para mantener la tensión, y a la banda de fanáticos que creen cada una de sus afirmaciones. Y el mundo no funciona así. La ciencia puede necesitar de locos para crear ideas, pero necesita de físicos e ingenieros para llevarlas a cabo. Con los presupuestos, recursos, y tiempo necesarios.

Ese camino al infierno de Elon Musk parece ahora haberlo tomado la NASA. Siendo como es una entidad pública, no puede, ni debe, permitirse el lujo de arrastrarse ante la fanfarria y los comentarios especulativos, llenos de glamour y de luces de colores. En SpaceX aún se podría entender, porque hay que montar shows de vez en cuando como empresa privada que es. Pero la NASA debería mantener unas formas y una seriedad que ahora ha perdido.

Y ha perdido esa seriedad y esa compostura porque se ha dejado llevar por el peor presidente de toda la historia de Estados Unidos: Donald Trump. Un hombre que pasará a la historia, sí, pero como aquel que fue capaz de destrozar su país, y de dar argumentos a sus competidores para entender que no deben depender de Estados Unidos. Rusia y China, también la India, han comprendido que deben desarrollar sus propias tecnologías, infraestructuras, y recursos para romper lazos con Estados Unidos. Así, se da da la paradoja de que el mayor valedor del impulso que da fuerza a China es Donald Trump.

El mismo Donald Trump que dijo, en un arrebato de fantasía, que se llegaría a la Luna en 2024. Ya dije hace poco que eso no era posible, por razones de índole tecnológico y de desarrollo aeroespacial. También por supuesto por un tema de presupuesto. Y ya dije que una mujer tiene un hijo en nueve meses, pero nueve mujeres no tienen un hijo en un mes. Hay cosas que simplemente no funcionan así. Y la ingeniería, especialmente la aeroespacial, es una de ellas. O se juega limpio con el espacio exterior, o el espacio exterior empezará a cobrarse vidas. Y morir en el espacio es duro. Duro, y frío. Son entre veinte y treinta segundos de terror que nadie debería sufrir jamás. Y, aunque siempre hay riesgos, las prisas sin duda no son el mejor camino para evitar muertes y desastres.

Lo curioso del caso es que Donald Trump prometió 1,6 mil millones de dólares adicionales para el presupuesto de la NASA de 2020. Y la NASA se puso a grabar vídeos como locos, explicando las maravillas que iban a llevar a cabo de aquí a 2024, momento en el que pondrían un ser humano en la Luna de nuevo. Yo puse algún comentario en sus vídeos y entradas, sin respuesta por supuesto, lo raro hubiese sido lo contrario. Eso lo entiendo; lo que no entiendo es por qué ellos se empeñan en taparse los ojos ante una realidad tan evidente que hasta un ignorante como yo puede verla sin mayor problema. Eso es lo que realmente me preocupa.

Y lo peor viene ahora: resulta que esos 1,6 mil millones de dólares no son suficientes. Los primeros costes estimados para llegar a la fecha de 2024 requieren de más dinero. Se requerirán entre 20 y 30 mil millones de dólares adicionales en los próximos cinco años para llegar a la Luna. Atención, repito: adicionales al presupuesto ya asignado.

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¿Qué mejor que tomar una buena cerveza cuando llegas a casa, después de desenterrar un extraño monolito oculto bajo la superficie de la Luna?

¿Saben lo que falla además en este asunto, aparte del dinero? Que eso es una estimación. Pero en el mundo de la alta ingeniería aeroespacial las estimaciones siempre, repito, siempre, se quedan cortas, o muy cortas. ¿Qué quiere decir eso? Que esa estimación necesitará sin duda de dinero adicional.

Pero aquí no acaba todo: por mucho dinero que se ponga en la mesa, y como ya comenté, hay que desarrollar la ingeniería necesaria para llevar a cabo los diseños aeroespaciales requeridos para llegar a la Luna, y hacerlo con seguridad claro. No queremos las primeras tumbas humanas en la Luna en 2024. Si es posible claro.

En resumen, ya se habla de 2028. Vaya, qué poco duró el sueño. Pensé que aguantarían un poco más esta charada de llegar a la Luna en 2024, aunque fuese por dignidad. Pero es tan evidente que el plan hace aguas por todas partes, que ya empiezan las excusas, y los argumentos de “puede que”, “quizás esto”, “quizás lo otro”.

Me gustaría que la NASA volviese a su camino de seriedad y rigor, y dejara de seguirle la corriente a Donald Trump en sus muchas barbaridades que dice diariamente. La NASA es una entidad seria, que debe estar por la labor de hacer su trabajo, y de no dejarse influenciar por el inquilino de turno de la Casa Blanca. El cual puede dictar órdenes, claro, para eso es el máximo responsable del país.

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El cohete SLS, necesario para ir a la Luna, ni siquiera está terminado, y requerirá varios vuelos de prueba antes siquiera de empezar a portar seres humanos (imagen renderizada del modelo básico Block I),

Pero no puede hacer anuncios para llenar foros de entusiastas que lo vitorean como a un mago o a un cantante de rock. El espacio es algo serio. Y solo con seriedad se podrá abordar su conquista.

Esperemos que con todos estos vaivenes, la NASA vuelva al orden y a la fría lógica de los números y los datos, y siga su fantástico trabajo para llevar a seres humanos a la Luna. Con el presupuesto adecuado, el tiempo adecuado, y sin ponerse fechas que simplemente son productos de un manipulador político como pocas veces habíamos visto. Entonces sí, se llegará a la Luna de nuevo. Y será un gran día para la humanidad que todos los amantes del futuro celebraremos. Espero verlo. De verdad que lo espero.


Autor: Fenrir

Amateur writer, I like aviation, movies, beer, and a good talk about anything that concerns the human being.

Un comentario en “La caída a los infiernos de la NASA”

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