Discursos, la Luna, y el viaje a ninguna parte

Los que tenemos el pelo más blanco que la nieve, y muchas cicatrices en la piel, recordamos un tiempo en el que no existía Internet, ni youtubers, ni influencers, ni tendencias, ni trending topics. Si quedabas con alguien y te equivocabas de sitio jamás te encontrabas con esa persona. Si habías quedado con alguien y pinchaba la rueda del coche, el que esperaba no sabría nada hasta horas después. ¿Cuántas veces nos quedábamos esperando a alguien que nunca llegaría, porque le había surgido un problema, y no podía comunicarse? Tras esperar un tiempo determinado, pagabas la cerveza y te ibas. Y luego se aclaraba todo.

Ahora, con un mensaje, todo eso queda solucionado. Gracias a la tecnología. Y al espacio. Esa tecnología espacial que la gente desprecia, y que es la base del mundo moderno. El mundo se ha vuelto rápido. Y práctico. Y superficial. Ya lo dijo Carl Sagan: “el mundo depende de tecnologías que casi nadie conoce ni les importan. Eso es un caldo de cultivo para el desastre”. No lo digo yo; lo dijo Sagan en los ochenta.

Entonces, ¿cómo es posible que se alcanzara la Luna? Y seis veces, además. Mucha gente no lo cree. Mucha gente cree que todo fue una gran mentira. Y que los rusos callaron, o fueron engañados. ¿Los rusos, engañados? ¿De verdad? ¿Pero es que creen que los rusos son tontos, o algo así? ¿De verdad alguien piensa que los rusos cayeron en una hipotética trampa de los Estados Unidos? Es inconcebible. Los rusos no fueron engañados; simplemente vieron que habían perdido la carrera del viaje a la Luna. Y punto. No hay nada más que añadir, señoría.

Pero no. Esas gentes son  incapaces de creer en el ser humano, y en sus posibilidades. Por eso no creen que se llegara a la Luna. Pero se llegó. Y ahora anuncian que se vuelve. Y en cinco años. ¿Será verdad? Vamos a verlo.

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Esquema de la NASA para las próximas etapas de los viajes a la Luna y a Marte

En un mundo que ha perdido los sueños y la esperanza, creer en esos sueños y esa esperanza de los que consiguieron grandes logros, gracias al trabajo duro y una inversión gigantesca, se torna utópico e imposible. ¿Cómo explicarle a alguien que no entiende de ciencia, ni le importa, ni le interesa, que su teléfono funciona porque hubo hombres y mujeres que se jugaron la vida en el pasado para crear esas tecnologías que les permiten ahora ver vídeos de gatitos?

Esa es la gran paradoja: aquellas personas lucharon por un sueño: crear un mundo grande, gigantesco, con miras al futuro, y con una visión al infinito. Sus logros tecnológicos tenían como finalidad llegar a Marte, a Júpiter, a las estrellas. Sus avances en ingeniería querían convertir a la especie humana en una aventura en pos de las estrellas…

Y lo que se ha logrado es gente que ve vídeos de gatitos, gente que no cree en la llegada del ser humano a la Luna, y gente que piensa que las vacunas matan a millones. Y gente que se atreve a juzgar los grandes logros científicos de los grandes hombres y mujeres del pasado. Logros de una naturaleza gigantesca, hoy imposibles de alcanzar. Hemos retrocedido. Y lo que es peor: en nuestro orgullo, creemos que no es así; pero sí lo es. En astronáutica, estamos otra vez comenzando. En muchos aspectos, es una nueva partida de casi cero.

No tengo nada en contra de los vídeos de gatitos. Pero, ¿alguien se ha detenido a pensar en toda la tecnología, en todas las infraestructuras, en todos los avances que han sido necesarios para que alguien que no cree en el ser humano se pase la tarde en su casa viendo vídeos de gatitos?

Insisto: esa es la gran paradoja. La lucha por crear un mundo mejor se ha perdido, y surgen nuevas sombras de extremismos que usan las viejas técnicas tan conocidas de manipulación y tergiversación, cuando no mentiras explícitas, para engañar a las masas que creen que nunca hubo seres humanos en la Luna, que las vacunas son malas, o que la Tierra es plana.

Y ahora, el gobierno de Estados Unidos nos dice que volverán a la Luna en cinco años. ¿Por qué lo dicen? Porque China va a hacerse con el satélite si no es así.

Y la pregunta es: ¿llevará Estados Unidos a seres humanos de nuevo a la Luna en cinco años, creando una base lunar? Yo les doy mi respuesta, que es mi opinión personal. Y mi opinión es:

No. No habrá seres humanos en la Luna en cinco años.

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El cohete SLS de la NASA sufre nuevos recortes. Los discursos no hacen despegar cohetes; la voluntad y el dinero sí pueden

¿Es que se cree Donald Trump que es John F. Kennedy? ¿Alguien cree que se puede comparar a Trump con Kennedy? Evidentemente, no. Pero el problema no solo es el líder; el problema está en la NASA. No en su personal, sino en sus medios.

El presupuesto para la NASA de 2020 se ha vuelto a recortar. Otra vez. El cohete portador necesario para ir a la Luna, el SLS, se ve en peligro. Este cohete es necesario para poder transportar la cápsula hasta la Luna, llevar naves que puedan alunizar, y volver sanos y salvos a la Tierra. Es decir, repetir lo que se hizo en 1969, pero algo más tarde.

Es importante recordar que el proyecto Apolo que llevó a seres humanos a la Luna fue precedido por el proyecto Gemini, y antes el proyecto Mercury. Esos conocimientos, en gran parte, se han perdido. Sí, ahora tenemos la Estación Espacial Internacional, y se mandan rutinariamente cápsulas allá. Esto es como los niños pequeños jugando en la arena de la playa, justo donde el mar se retira, frente a los retos de meterse en el mar y dejar que el océano nos cubra hasta la cabeza. Ya había estaciones espaciales en los setenta, como la estación Skylab.

La humanidad ha vuelto a la orilla. Y ahora quiere hacernos creer que sabe nadar, bucear, y llegar hasta aquella roca lejana que es la Luna. Y además, tal como puede verse en el vídeo adjunto en la parte inferior, con un discurso cargado de patriotismo barato y estéril.

El mundo no será grande mientras se divida. El mundo no tendrá futuro mientras se siga jugando a las fronteras. El mundo no podrá salir adelante mientras el tribalismo invada los parlamentos. Y el mundo no podrá alcanzar las estrellas, ni siquiera la Luna y Marte, mientras el orgullo, la xenofobia y el racismo sean los argumentos para viajar a las estrellas.

Eso se vio con la carrera espacial de los sesenta. ¿Por qué se detuvo? Porque estaba motivada por una lucha contra la Unión Soviética. Cuando se consiguió llegar, se abandonó. Se aprendió mucho, pero gran parte de todo aquel conocimiento se ha perdido con las décadas, y ahora la humanidad de nuevo mira al cielo, a la Luna y a Marte, anteponiendo de nuevo el orgullo patrio a la lógica de la ciencia, del progreso, y del futuro de una humanidad unida.

No habrá futuro mientras no haya unión. No habrá progreso mientras haya fronteras. No habrá esperanza mientras haya un enfrentamiento de banderas. No podrá crearse un marco de colaboración mientras los recelos y los miedos gobiernen el mundo.

Por todo ello, quiero aquí afirmar que, dentro de cinco años, no habrá seres humanos en la Luna. Los requerimientos y las dificultades para viajar al espacio, mucho más para llevar a seres humanos al satélite de la Tierra, son mucho mayores que todos esos discursos patrióticos.

Hace falta mucha voluntad para ir a la Luna, no digamos a Marte. Y hace falta mucho dinero. Dinero que no va a llegar. SpaceX podría ser una posibilidad, pero está todavía más lejos que la NASA de enviar una nave a la Luna, y depositar a seres humanos en su superficie.

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La Luna. Tan cerca. Y tan lejos.

Porque podría llegar a viajarse a la órbita lunar en cinco años. Eso, quizás, aunque lo pongo en duda también. Pero podría hacerse, si se invierten ingentes cantidades de dinero. Pero una cosa es poner en órbita una nave. Otra cosa es colocar a seres humanos en la superficie, y sobre todo, organizar una base lunar para que vivan allí. ¿Será posible? Por supuesto que no. ¿En cinco años? Imposible.

La razón es muy sencilla, y es la que he comentado antes: se ha perdido todo aquel conocimiento, se han dejado de lado aquellos avances, y aunque evidentemente se tienen los datos de las misiones, han pasado varias generaciones de ingenieros que no han transmitido esa experiencia viva de llevar a cabo las misiones espaciales. Los nuevos ingenieros tendrán que volver a poner en práctica la teoría, experimentar de nuevo, y rehacer lo que ya se había hecho. Es así de sencillo. Y así de duro.

Por favor, que alguien les diga a esos grandes líderes mesiánicos que dejen sus discursos de lado; que esto no es una novela de ciencia ficción, ni ellos son los adalides de una nueva era de la humanidad. Que si queremos leer ciencia ficción ya iremos a la librería de la esquina a leer a Julio Verne, Asimov, o Clarke.

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Buzz Aldrin, segundo hombre en pisar la Luna, con la camiseta que conmemora el 50 aniversario, y con el sueño del viaje a Marte como próximo reto

Esto es la realidad. La dura, fría, y terca realidad. Que despierten y dejen de leer novelas, y comprendan que la realidad no va ser la que ellos imaginan solo porque den unos discursos con el pecho henchido y la bandera ondeando al viento.

Me duelen estas cosas. Yo vi, y viví en directo, la llegada del Apolo XI a la Luna. Estaba en casa de mis padres, y recuerdo que mi padre me dijo: “recuerda este momento, porque este momento es historia”. Lo dijo con tal profundidad que me impactó. Que era lo que él quería. Y guardo en mi memoria aquel gran momento. Un momento que se ha perdido entre tanto ignorante que cree que todo eso fue un montaje.

Me duele, porque esa ignorancia, esa gente que dice que todo es mentira en lo de la llegada a la Luna, insultan a los miles de hombres y mujeres que hicieron posible aquel sueño, y que se merecen un respeto, y un espacio en la memoria y en los libros de historia.

Siento ser tan pragmático. Y tan frío con este asunto. No traigo buenas noticias. No hay motivo para festejar nada. Pero yo no escribo en este blog para contar visiones imposibles, ni para contar cuentos; estoy aquí para contar lo que, desde mi punto de vista, es la realidad de los hechos. Hechos tozudos, obtenidos de datos fríos y objetivos. Y los datos no mienten. Ninguna bandera, ni ningún discurso, llevarán al ser humano de vuelta a la Luna. Solo la voluntad y los medios. Y un gran sacrificio y esfuerzo de miles y miles de hombres y mujeres.

Puedo estar equivocado. Ojalá esté equivocado. Pero no lo creo. En cinco años lo veremos.


Más información. Proyecto Orión de la NASA.

 

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Autor: Fenrir

Amateur writer, I like aviation, movies, beer, and a good talk about anything that concerns the human being.

3 comentarios en “Discursos, la Luna, y el viaje a ninguna parte”

  1. Como dices: son verdades. Manifiestas una realidad que hace poco me hizo reflexionar un libro.
    Era una novela donde destacaba que el hombre había perdido el conocimiento con la llegada de los avances tecnológicos. Uno de lo ejemplo consistía en que ahora no sabíamos almacenar para mucho tiempo la comida por tener las neveras. Por qué… para qué mantener el saber técnicas como conservas o la utilización de la sal… ¿si tengo un aparato mágico?

    El caso que planteas hoy es más sangrante porque es ver cómo la ciencia se ha afectado a ella misma. Pero es el mismo principio y lo que ha hecho que tengamos adictos a vídeos de gatitos :-p

    ¡Saludos!

    1. Ciertamente vivimos en el filo de una navaja. Ya vemos lo que ocurre cuando falta la luz en una gran ciudad durante días, Caracas es un ejemplo. Caos, anarquía, y sálvese quien pueda. Al estilo de las pelis de Bruce Willis pero con una realidad dura y sangrante. En fin, voy a ver qué nuevos vídeos de gatitos han subido hoy, mira ese qué mono… xD

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