Marte: especulación y medias verdades

Esta semana la red se ha inundado de una de esas informaciones que encantan a los periodistas que quieren llenar sus páginas de visitas basadas en hechos y datos completamente especulativos. Me refiero a la noticia de que en Marte se han encontrado restos de material orgánico, y de que se ha hallado un ciclo de metano en la atmósfera que sube y baja durante el año marciano. Todo ello indicativo de una más que posible probabilidad de formas de vida. Algunos titulares incluso lo dan por hecho. Si hay que contar mentiras, hágalo bien. ¿Periodismo? Quedó enterrado hace años, en algún agujero negro.

Es decir, se habla de dos datos que podrían indicar vida en Marte. El primero relacionado con esa materia orgánica compleja que podría ser un indicativo de vida, y el metano porque es el resultado de los procesos metabólicos de organismos bacterianos simples. De hecho las bacterias de nuestros intestinos, que desprenden metano, son un vestigio de la eras iniciales de vida en la Tierra, hace tres mil quinientos millones de años.

Todo ello son datos especulativos y circunstanciales que tienen muchas otras explicaciones, las cuales no interesa comentar, porque no venden tanto como hablar de vida en Marte.

Vamos a ir poco a poco tumbando, una a una, todas estas ideas tan maravillosas de vida en Marte, y a contar los hechos como son. No porque yo tenga una especial necesidad de ser un portador de malas noticias; simplemente, porque la ciencia es incompatible con la especulación, y con las noticias cuya finalidad es atraer público y “clicks”.

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La sonda Curiosity que ha mandado la información sobre marcianitos en Marte

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Aspectos de convergencia evolutiva en exobiología

Hoy me gustaría traer a este pequeño blog una reflexión sobre un tema que desde que era pequeño me ha fascinado, a mí, y a millones de seres humanos: los marcianos. Porque así los llamábamos entonces, cuando era joven, aunque ahora el nombre, con más propiedad, sea el de extraterrestres, o, como dirían en la famosa película “Aliens”, “xenomorfos”. Y la teniente Ripley luchando con su lanzallamas. Qué grande.

Se les llame como se les llame, la posibilidad de vida fuera de la Tierra es un hecho, a mi modo de ver, incontestable, si hablamos de probabilidades. Ahora que se sabe que hay millones de planetas, se descubren nuevos planetas constantemente, y que es un fenómeno habitual, la probabilidad de que en algunos haya vida es para mí evidente. Claro que podría estar equivocado. Pero no soy el único que lo piensa. Cada vez, la búsqueda de vida en otros mundos cobra más importancia, por motivos de muchos tipos, incluidos los filosóficos, incluso morales y hasta religiosos.

Eso no significa que encontrar vida compleja, y aún más inteligente, vaya a ser fácil. Ya expliqué en su momento que una cosa son las bacterias. Y otra, seres inteligentes que construyen armas para destruirse a sí mismos y a su planeta… Habría que ver qué inteligencia hay en eso. Pero no importa, vamos a tratar, a efectos de este artículo, al ser humano como inteligente, al menos, tecnológicamente hablando. Y vamos a considerar algo. Si realmente podemos imaginar que hay seres inteligentes en otros planetas, ¿cómo serían?

Primero vamos a explicar brevemente el título del artículo, porque estos términos son la clave del mismo:

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Uno de los miles de planetas candidatos a tener vida encontrados en la zona habitable

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Buscando vida en la luna Encélado

Internet se está llenando, cuando escribo estas líneas, de una noticia sorprendente: la NASA asegura que puede haber vida en la luna Encélado de Saturno. Adjunto una imagen que acabo de sacar de mi propio ordenador, con varias webs de noticias (había muchas más) diciendo exactamente lo mismo: vida posible en Encélado.

Qué titular más magnífico y fantástico, ¿verdad? Desde luego. Lástima que, como era de prever, el interior no sea tan espectacular. La sonda Cassini, que por cierto termina su larga carrera espacial, ha detectado en Encélado la emisión de ciertos gases y compuestos químicos que podrían, en algún aspecto, indicar vida. O ni eso; es cierto que Encélado debe contener calor en su interior. Pero ¿se deduce de eso vida? No. Se deduce que hay condiciones para que pueda haber vida. Son cosas muy, muy distintas.

El periodismo científico, una vez más, se convierte en una máquina de atraer lectores, mediante la desinformación y la tergiversación. La NASA NO ha dicho que haya vida, o que pueda haberla. Lo que ha dicho es que se dan las condiciones para que pudiera haber vida, debido a los compuestos químicos que se expulsan, y debido a la temperatura interior de la luna de Saturno.

Recuerdo una anécdota de los años 50 en relación a Venus. Era así: Venus tiene nubes. Venus está cerca del Sol por lo que es más cálido. Si hay nubes, hay lluvia. Si hay lluvia, hay bosques. Si hay bosques, hay mucha vida animal. Si hay mucha vida animal y calor y bosques y lluvia, hay dinosaurios.

Observación: no veo nada en Venus. Conclusión: dinosaurios.

Luego se vio que esas nubes son tóxicas, que la temperatura es de 350 grados para arriba, y que la presión es de 90 atmósferas. Además de una lluvia constante de ácido sulfúrico.

Como aficionado a la ciencia, soy el primero que estaría encantado de que se encuentre vida en otros mundos. Y los datos de la NASA son muy interesantes. Pero quedan muchos pasos por dar antes de concluir nada. Siento ser un poco aguafiestas, pero las cosas son como son, y están como están. Y nada, ni nadie, va a cambiar eso.

La ciencia se abre paso lentamente, y estas noticias sensacionalistas no ayudan nada a crear un clima de conocimiento basado en el rigor y en el trabajo serio y responsable. Así solo se hace mucho daño a la ciencia. Y a su credibilidad. Algo que debemos evitar por cualquier medio. Ese es el aspecto principal de esta noticia. Luego ya veremos si hay vida, y cómo lo averiguamos.

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Trappist 1, sistema estelar con siete planetas tipo Tierra

La noticia del día, y del año, en cuanto a astronomía se refiere, y también en cuanto a ciencia en general, es el descubrimiento del sistema estelar Trappist 1, formado por siete planetas tipo Tierra, en el que tres de ellos serían potenciales candidatos para la vida, al encontrarse en la zona de habitabilidad de la estrella.

Aunque escribiré un artículo más completo sobre este tema, de momento he preparado un pequeño vídeo de presentación de este importantísimo hecho, que puede verse en el enlace adjunto.

GJ 1132 b, un nuevo hermanito para la Tierra

Nota 22-02-2017: se anuncia que en diez años podría encontrarse vida en otros mundos. La apuesta sigue en pie.

Dentro de la vorágine de nuevos exoplanetas detectados constantemente, llama la atención el denominado GJ 1132 b. con un 50% más de masa que la Tierra (que puede parecer mucho, pero es increíblemente pequeño comparado con muchos otros), este planeta, del que se habla en este enlace con detalle, es muy interesante porque parece disponer de una capa atmosférica formada por agua y metano. Ambos son elementos que eran comunes al principio de la historia de la Tierra.

¿Por qué es interesante este planeta? En realidad, todos lo son, y todos nos enseñan muchas cosas de nuestro propio planeta. Comparar otros mundos con el nuestro nos enseña más cosas del nuestro. Si tenemos otros modelos, siempre podremos contrastar sus características con el nuestro. Esto es lo mismo que hacen los médicos con una persona que enferma de algo y otra no; estudian al sano para ver qué tiene que le hace inmune, y luego aplicarlo al enfermo. Del mismo modo, estudiar otros mundos nos enseña a conocer y comprender mejor el nuestro.

¿Qué tiene de especial esta atmósfera? Es primigenia, es decir, tal como comento en el párrafo anterior, es similar a la que tenía la Tierra. ¿Y esto que demostraría de ser verificado? Demostraría que esas bacterias que tiene usted en el intestino, y que desprenden metano, son originarias de planetas como la Tierra, pero también serían posibles en atmósferas como el GJ 1132 b. Dicho de otro modo: podemos conocer más sobre el origen de la Tierra estudiando el planeta GJ 1132 b.

¿Se podrían detectar trazas de vida en un planeta así? Es probable que sí, dado el tiempo y el desarrollo y mejora de los actuales instrumentos. ¿Cómo? Bueno, alguien dijo una vez que nunca sabríamos de qué estaba hecho el Sol. Luego llegó la espectrografía y se aprendió que podemos conocer la composición de los objetos lejanos por su firma en la luz. La espectrografía y otras técnicas avanzadas podrían permitirnos analizar una atmósfera planetaria con la precisión suficiente como para deducir si hay vida. Y eso es así porque la vida cambia la composición de la atmósfera.

Por ejemplo, la Tierra primigenia estaba basada en nitrógeno, metano y en otros gases, no había casi oxígeno, elemento que se fija a la superficie mediante oxidación con silicatos y metales. El oxígeno libre en la atmósfera, y el fundamental ozono de las capas altas (O3), llegó luego con el proceso de la fotosíntesis. Es este un elemento que se combina con muchos elementos, y queda atrapado en el suelo. El hecho de que haya tal cantidad de oxígeno en la atmósfera, 21%, indica claramente presencia de vida aeróbica. Del mismo modo, estudiar la atmósfera de GJ 1132 b nos puede indicar la presencia de vida anaeróbica, en un planeta que podría ser como la Tierra fue hace 3.500 millones de años.

En cualquier caso, estimo que no pasarán más de diez años hasta que se dé con un planeta con vida anaeróbica, demostrando que la vida, como tal, surge en los mundos donde es posible en cuanto hay ocasión. ¿Por qué digo esto? Porque, tal como comenté recientemente, la vida surgió en la Tierra tan pronto como fue posible. Y creo que es un fenómeno generalizado en el universo. Por supuesto, esa es mi opinión personal, y puedo estar completamente equivocado. Pero estoy dispuesto a jugarme una caja de cervezas con quien quiera a que, en 10 años, sabremos que no estamos solos en el universo. ¿Alguien se anima?

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Serie Cosmos 2014, una nueva nave de la imaginación

La serie de ciencia Cosmos de 1980 para televisión, de Carl Sagan, fue una fuente maravillosa y casi inagotable de jóvenes soñadores, que soñaron con tocar las estrellas con el poder de la imaginación. Muchos encontraron en aquella serie un motivo para lanzarse a estudiar astronomía, astrofísica, cosmología, exobiología, y otras ciencias muy diversas, así como carreras tecnológicas. De hecho, en una encuesta reciente de la NASA y el MIT, una parte del personal confesó estar allí por la serie.

¿Qué poder tiene entonces una serie así? Depende. En aquellos años, la fuente básica de información visual era la televisión. Los jóvenes se centraban en la televisión, y la llegada de la serie se devoraba con pasión en cada nuevo capítulo. Luego llegaron los famosos vídeos VHS, que se terminaban rompiendo disfrutando de cada capítulo.

En 2014 se realizó una serie nueva que acabo de ver. Grande, genial, estupenda, muy bien realizada. Pero con dos problemas: no tiene la magia de la primera, y más importante, hay tanto bombardeo constante de información, que los jóvenes, en general, no se centran ni profundizan en nada. Todo es consumo de información inmediato y superficial. Y una serie como Cosmos requiere concentración, relajación, y reflexión. Facebook es en parte responsable de este hecho. ¿Cuántas noticias ha leído hoy en Facebook? ¿Y de cuántas de ellas ha explorado algo más que las primeras líneas? Es una pregunta que me hacía yo antes de borrar mi usuario personal de Facebook.

Dudo que esta nueva serie de 2014 dé los frutos que dio la primera. Pero, de todas formas, es altamente recomendable. El presentador, Neil deGrasse Tyson, fue uno de esos jóvenes que se entusiasmó con el trabajo de Sagan. Y hace un excelente trabajo.

Nadie debe pensar que considero a esta versión de 2014 nueva menos indicada que la anterior. Pero son otros tiempos, y otras ideas. Esa chispa por explorar sigue existiendo, pero ahogada en un mar de confusión de datos constantes que bombardean la mente infatigablemente. Creo que es bueno recogerse un momento, desconectar todo, y dejarse llevar en la nave de la imaginación con esta nueva serie. Merece la pena, sin ninguna duda.

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No hay marcianos en Europa; hay géiseres

El pasado día 26 la NASA informó de que iba a hacer un importante anuncio en relación a la luna Europa de Júpiter. Mucha gente introdujo el famoso término: “aliens”. Pero, por mucho que cada semana parezca que se han descubierto marcianos en algún lugar del universo, no se trata de aliens, por la sencilla razón de que se requiere una sonda en el satélite para poder confirmar un dato así, al menos con la tecnología actual.

El satélite Europa de Júpiter es una luna compleja y dinámica, algo menor que la Luna, y de la que se sospecha que dispone de una estructura interior que podría albergar agua en un océano interno. Esas condiciones y las particulares características del satélite, similares en composición a la de la Tierra, podrían haber permitido el desarrollo de vida microscópica, de forma parecida a lo que ocurrió en la Tierra. El descubrimiento de la NASA es, sin embargo, muy importante. Se trata de geiseres, es decir, chorros de vapor de agua que emanan del interior del satélite. Eso quiere decir que dentro hay agua, y, quizás, un océano líquido, como se viene sospechando. Esto de ningún modo significa vida, pero los exobiólogos, es decir, los biólogos especializados en estudiar posibles formas de vida en otros mundos, creen que Europa es un gran candidato a contener vida.

Si se confirmase que hay vida microscópica, ello daría pie a pensar que la vida como tal aparece cuando y al poco de que se den las condiciones adecuadas, como pasó en la Tierra, que, geológicamente hablando, dispuso de vida desde prácticamente los primeros instantes en los que la Tierra pudo albergarla. Si se confirmase que no hay vida, se tendrá que seguir trabajando en modelos bioquímicos y biofísicos planetarios que permitan deducir cuáles son las condiciones para la aparición de vida microscópica.

Por cierto, y como curiosidad, estos exobiólogos que estudian la vida de otros mundos no tienen aparentemente nada que estudiar de momento. Entonces, ¿para qué sirven? Su utilidad es enorme; estudiando otros mundos, y calculando las probabilidades de vida de esos mundos y sus posibles desarrollos en base a la composición de esos mundos, su temperatura, atmósfera, y otros elementos, pueden imaginar posibles formas de vida, y con ello, entender mejor la propia vida en la Tierra. Por cierto, ya hubo noticias de algo así en 2013. Ahora se confirman con más detalle.

De todas formas, una cosa está clara: si algún día se llega a detectar vida en Europa, o en alguna de las otras lunas de Júpiter y Saturno candidatas a poseer vida, ello significará un salto enorme en la historia de la humanidad. No solo a nivel científico, sino también desde el punto de vida humano. Si no estamos solos, si en otro cuerpo del sistema solar también hay vida, parecerá lógico pensar que esta es más común de lo que habíamos pensado, y ello abrirá un sinfín de posibilidades. Por no hablar del impacto a nivel social y cultural de saber que no estamos solos. Las opciones son enormes. Encontrar vida sería uno de los mayores pasos de la humanidad en la búsqueda de dos preguntas eternas: qué somos, y por qué estamos aquí. Esperemos descubrirlo tarde o temprano.

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Europa, Luna de Júpiter