Veintiocho puentes o veintiocho muros

La Unión Europea ha estado formada en los últimos tiempos por veintiocho países. Ahora son veintisiete por la salida de Reino Unido por el Brexit. Salida que yo personalmente doy por hecha, y además sin acuerdo alguno. Puede que me equivoque claro, pero ya dije, en su momento, que la salida sin acuerdo era lo mejor para el Reino Unido, porque así constará, de forma clara y precisa, lo que significa. También dejará constancia al resto de países lo que supone salir de la Unión Europea.

Alguien podría pensar que yo quiero eso para el Reino Unido. Ni mucho menos. Personalmente preferiría que se quedasen en la Unión Europea, porque la salida de la misma de un país tan importante causará efectos desastrosos a ambos lados del Canal de la Mancha. Pero los más afectados serán los británicos, eso es evidente.

FILE PHOTO: A barbed wire is seen in front of a European Union flag at an immigration reception centre in Bicske

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Entrelazamiento cuántico en redes, el futuro de las comunicaciones

Tradicionalmente, cuando se da una noticia impactante relacionada con un gran avance en el mundo de la ciencia y la tecnología, siempre suelen aparecer países como Estados Unidos, alguno o algunos de Europa, o Japón. Por supuesto otros países también desarrollan aspectos clave del mundo moderno, pero estos tres componentes son los habituales.

¿Y China? Vamos a tener que ir acostumbrándonos a que China deje de ser ese inmenso país de mano de obra barata, pocos o nulos derechos civiles y trabajos casi forzados. A partir de ahora, tal como se comenta en este enlace, China será un país de mano de obra barata, pocos o nulos derechos civiles, trabajos forzados, y una gran innovación en ciencia y tecnología. ¿Por qué? Ya lo he comentado en otras entradas: China, que es ya la segunda potencia mundial, quiere aprovechar el ridículo que está haciendo Estados Unidos con su presidente medievalista, y Europa con sus interminables rencillas, para tomar las riendas del futuro. Japón es la única que puede ofrecer algo de resistencia, pero el país tiene problemas de diversa índole industrial y social que deberán atajar rápidamente.

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La Luna, objetivo primario de China

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Donald Trump, la gran oportunidad de China y Rusia

La llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos no es solo un enorme varapalo para la ciencia y la investigación y el progreso en Estados Unidos. Además de los problemas raciales y xenófobos que supone, y el gigantesco conflicto de intereses comerciales nacionales e internacionales a los que va a someter a su país, tener a una persona ignorante en cualquier aspecto científico, e incluso beligerante con la ciencia, puede permitir que otros países, especialmente China y Rusia, se aproximen, cuando no adelanten a Estados Unidos, en un aspecto que marcará las próximas tres décadas: la conquista del espacio. Si no se hace por evitarlo, Estados Unidos perderá gran parte, sino todas, sus oportunidades.

Veámoslo: Trump es el clásico neoconservador ignorante que ha olvidado las amargas experiencias que su país, y su partido, tuvieron que aprender en los años 30, cuando promulgaban ideas proteccionistas y tenían como lema el famoso “America first”. En aquellos años los conservadores del partido republicano abogaban por una política de no actuación sobre la guerra europea, y de no dar soporte a Reino Unido en su lucha contra Alemania. Roosevelt era consciente no solo de ese error, sino del hecho de que Estados Unidos se vería implicada en la guerra en cualquier momento, y que era cuestión de tiempo que el imperio japonés comenzara una guerra por el control del Pacífico. Incluso después de Pearl Harbor algunos quisieron seguir con esa política, cuando ya era evidente que Estados Unidos estaba implicada en la guerra.

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Vector de lanzamiento CZ-5 de China

 

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China y la conquista del sistema solar

A lo largo de la historia, siempre ha existido un país, imperio, reino, o como queramos llamarlo, que ha dominado sobre los demás. Desde el fin de la segunda guerra mundial ese país dominador es Estados Unidos. Junto a la extinta Unión Soviética, ambos países dominaban gran parte del mundo en los aspectos económicos, políticos, sociales, y militares.

Actualmente Rusia, por mucho que insista el señor Putin, no es lo que fue. Precisamente Putin quiere volver a darle a su nación el poder que se perdió en los noventa, aunque de momento sus actuaciones se centran en hacer volar algunos aviones o barcos por Europa, causando un cierto temor es verdad, pero sin más consecuencias.

Sin embargo, el país que realmente aspira al trono del poder es China. Es ya la segunda potencia económica, y aunque lleva un tiempo sufriendo percances, su fuerza es tan grande que puede controlar esos problemas con relatividad facilidad. No olvidemos la inmensa deuda que China tiene comprada a Estados Unidos.

Pero claro, el poder económico no es suficiente. El poder militar marca diferencias, como bien sabían los romanos y otros imperios. ¿Cómo obtener ese poder? Y más importante: ¿dónde obtenerlo? La respuesta es rápida: en el espacio.

Efectivamente. China está lanzada a un programa militar enorme, pero también a un programa espacial, en una segunda carrera, en la que espera controlar el territorio de la Luna. Para ello, acaba de dar un salto enorme: el cohete C5, que tiene un peso aproximado al cohete más potente americano actual: el Delta IV Heavy. El cohete C5 es sin embargo un estadio intermedio a cohetes más potentes, que serán iguales o más potentes que el cohete Saturno V, que llevó al ser humano a la Luna.

Y un pequeño detalle: China no se va a conformar con plantar una bandera. Va a reclamar el territorio de la Luna como parte de su territorio. Sí, es cierto, hay un tratado internacional que el espacio es de todos ¿De verdad alguien se lo cree? Yo no. El espacio, y la Luna, es de quien tenga el poder económico y militar para reclamarla. Como ha sido siempre a lo largo de la historia de la humanidad. Pretender que ahora todos vamos a ser hermanos y amigos en el espacio es no conocer bien al ser humano.

Estados Unidos, Rusia, la Unión Europea, y Japón, y también la India, saben esto. Estos actores saben que hay que moverse, y hacerlo ya. De ahí el entusiasmo en Estados Unidos por ir a Marte. Sí, a Marte, pero pasando por la Luna, por supuesto.

Esta segunda carrera espacial no va a ser como la primera. Va a ser dura, va a ser larga, y va a cambiar el mapa geopolítico de la Tierra. Qué digo de la Tierra. Tendremos que irnos olvidando del mapa de la Tierra. El mapa ahora es el sistema solar. El juego de la conquista ha comenzado. Y el primero que llegue se llevará el premio. No hay premio para el segundo. Esto es algo que hemos visto, una y otra vez, a lo largo de la historia.

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