No hay marcianos en Europa; hay géiseres

El pasado día 26 la NASA informó de que iba a hacer un importante anuncio en relación a la luna Europa de Júpiter. Mucha gente introdujo el famoso término: “aliens”. Pero, por mucho que cada semana parezca que se han descubierto marcianos en algún lugar del universo, no se trata de aliens, por la sencilla razón de que se requiere una sonda en el satélite para poder confirmar un dato así, al menos con la tecnología actual.

El satélite Europa de Júpiter es una luna compleja y dinámica, algo menor que la Luna, y de la que se sospecha que dispone de una estructura interior que podría albergar agua en un océano interno. Esas condiciones y las particulares características del satélite, similares en composición a la de la Tierra, podrían haber permitido el desarrollo de vida microscópica, de forma parecida a lo que ocurrió en la Tierra. El descubrimiento de la NASA es, sin embargo, muy importante. Se trata de geiseres, es decir, chorros de vapor de agua que emanan del interior del satélite. Eso quiere decir que dentro hay agua, y, quizás, un océano líquido, como se viene sospechando. Esto de ningún modo significa vida, pero los exobiólogos, es decir, los biólogos especializados en estudiar posibles formas de vida en otros mundos, creen que Europa es un gran candidato a contener vida.

Si se confirmase que hay vida microscópica, ello daría pie a pensar que la vida como tal aparece cuando y al poco de que se den las condiciones adecuadas, como pasó en la Tierra, que, geológicamente hablando, dispuso de vida desde prácticamente los primeros instantes en los que la Tierra pudo albergarla. Si se confirmase que no hay vida, se tendrá que seguir trabajando en modelos bioquímicos y biofísicos planetarios que permitan deducir cuáles son las condiciones para la aparición de vida microscópica.

Por cierto, y como curiosidad, estos exobiólogos que estudian la vida de otros mundos no tienen aparentemente nada que estudiar de momento. Entonces, ¿para qué sirven? Su utilidad es enorme; estudiando otros mundos, y calculando las probabilidades de vida de esos mundos y sus posibles desarrollos en base a la composición de esos mundos, su temperatura, atmósfera, y otros elementos, pueden imaginar posibles formas de vida, y con ello, entender mejor la propia vida en la Tierra. Por cierto, ya hubo noticias de algo así en 2013. Ahora se confirman con más detalle.

De todas formas, una cosa está clara: si algún día se llega a detectar vida en Europa, o en alguna de las otras lunas de Júpiter y Saturno candidatas a poseer vida, ello significará un salto enorme en la historia de la humanidad. No solo a nivel científico, sino también desde el punto de vida humano. Si no estamos solos, si en otro cuerpo del sistema solar también hay vida, parecerá lógico pensar que esta es más común de lo que habíamos pensado, y ello abrirá un sinfín de posibilidades. Por no hablar del impacto a nivel social y cultural de saber que no estamos solos. Las opciones son enormes. Encontrar vida sería uno de los mayores pasos de la humanidad en la búsqueda de dos preguntas eternas: qué somos, y por qué estamos aquí. Esperemos descubrirlo tarde o temprano.

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Europa, Luna de Júpiter

El tiempo hasta encontrar vida en otros mundos

Esta semana la NASA ha anunciado 1284 nuevos planetas descubiertos. Nueve de ellos son de un tamaño similar a la Tierra, y se encuentran en la zona habitable. La pregunta no es si hay vida fuera, sino cuándo será detectada.

¿Cuánto falta para tener constancia de vida en otros mundos? De forma indirecta, en realidad no mucho. Las nuevas generaciones de sondas y sistemas de proceso de señal e imágenes van a procesar no miles, sino cientos de miles de planetas, de tamaños similares a la Tierra, ahora difíciles de detectar. La forma de detectar vida en esos planetas requiere del análisis del espectro de las atmósferas de esos planetas. De un modo similar a cómo se detectaron los los elementos del Sol, este sistema permitirá conocer que atmósferas son probables lugares con vida.

Para ello, se analiza la atmósfera y sus compuestos, y el tipo de planeta que la contiene. Los planetas con vida tienen todos ellos una firma especial: una atmósfera alterada por la actividad metabólica de los organismos que la pueblan. El proceso pasa por una atmósfera inicial que genera vida, luego esta vida transforma la atmósfera, y, finalmente, se desarrolla una segunda generación de organismos capacitados para esa nueva vida. Los organismos originales no desaparecen, pero quedan supeditados a áreas donde se mantienen las condiciones iniciales del planeta.

De este modo, no pasarán más de diez años, puede que menos, para poder tener datos confirmados de vida extraterrestre. Esto por supuesto provocará las clásicas controversias filosóficas, religiosas, y éticas que siempre traen los grandes descubrimientos. Pero también abrirá las puertas a la esperanza. Si hay vida microscópica fuera, hay lugares donde quizás podamos vivir. Incluso una galaxia que compartir. Y eso será una puerta que se abre para el futuro de la humanidad. Merecerá la pena ese viaje. Sin ninguna duda.

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