Cosmología: cuando un titular tendencioso guarda un tesoro

Cada semana podemos encontrar, sobre todo en las redes sociales, fantásticas noticias sobre increíbles descubrimientos en el campo de la ciencia. Descubrimientos que dejarán obsoletas las ideas que hasta ahora teníamos sobre distintas materias, como el universo, la vida, etc. Son noticias que aparecen con titulares sonoros como “Einstein estaba equivocado”, “Una nueva idea en física deja obsoleta toda la mecánica cuántica” o “increíble avance permitirá la inmortalidad en cincuenta años”.

Luego, se entra en el detalle de la noticia, y poco o nada se encuentra de ese titular. Es el famoso “clickbait”, término inglés para indicar un titular que lo que pretende es enganchar al lector para que haga click en el enlace, y traerlo a la página, aumentando las visitas y los ingresos publicitarios. Muchas de esas páginas ponen cuatro notas sobre la noticia, y luego se ve que están repletas de publicidad, mucha de ella engañosa o con noticias falsas. Una publicidad que analiza la ip del lector, y si el lector está en Madrid, la noticia dirá “Este juego está arrasando en Madrid”. Si el lector está en Sevilla dirá lo mismo pero de Sevilla.

Lo más triste de este escenario es que revistas científicas importantes, como American Scientific, se apunten a esta estrategia. En un mundo donde la ciencia se está convirtiendo en una carrera por obtener ingresos rápidos para mantener las revistas del sector mediante publicidad y trucos como el clickbait, los científicos serios y rigurosos tienen muy pocas posibilidades de hacer carrera. Si una investigación requiere de diez años, los inversores quieren que en un año ya haya resultados directos. La ciencia no funciona así. Los avances científicos no se aceleran por mucha publicidad que se introduzca en una web. La ciencia está siendo vendida a un modelo de negocio rápido y completamente basado en titulares espectaculares y en trucos de circo baratos.

Y, lo más curioso, es que la noticia llamativa guarda otra, de carácter impresionante, de la que nadie habla. Vamos a verlo.

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Cuando el futuro se escribe en las estrellas

Siempre he creído que el orgullo de un ser humano crece cuando mira abajo, y se extingue conforme levanta la vista. Y, cuando se mira a las estrellas, el poco orgullo que le pudiese quedar a un individuo, se convierte en humildad, y la jactancia, en asombro. La arrogancia en recogimiento, y la ignorancia en conocimiento y poder. Naturalmente, es vital que ese ser humano no mire con la vista, sino con lo que algunos llaman el alma, o espíritu, o luz interior, llámelo como quiera. Y, para eso, se ha de poseer ese alma, algo que no todo el mundo está dispuesto a conservar a lo largo de sus vidas.

Pero aquellos que miran las estrellas, y que han conservado algo de humanidad, son convertidos por ellas. Las estrellas nos enseñan algo muy importante: nuestra soberbia, nuestros libros sagrados, nuestra arrogancia, nuestra seguridad, no son nada por sí mismos. Somos un planeta perdido entre millones de estrellas. Una civilización más, que es una chispa de racionalidad en medio de la nada. Y que, como ha aparecido, se extinguirá en la nada.

¿O no? ¿Tiene la humanidad alguna oportunidad? Hoy he estado viendo un reportaje nuevo de la NASA sobre los jóvenes que se entrenan para ir a Marte. “La generación de Marte” se titula. Fantástico reportaje de los sueños e ilusiones de un grupo de jóvenes por alcanzar nuevos mundos y nuevas estrellas. ¿Por qué ir allá? ¿Por qué ir a Marte? Ah sí, la clásica pregunta.

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Imagen del Hubble, que muestra miles de galaxias, cada una de ellas con millones de estrellas
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Serie Cosmos 2014, una nueva nave de la imaginación

La serie de ciencia Cosmos de 1980 para televisión, de Carl Sagan, fue una fuente maravillosa y casi inagotable de jóvenes soñadores, que soñaron con tocar las estrellas con el poder de la imaginación. Muchos encontraron en aquella serie un motivo para lanzarse a estudiar astronomía, astrofísica, cosmología, exobiología, y otras ciencias muy diversas, así como carreras tecnológicas. De hecho, en una encuesta reciente de la NASA y el MIT, una parte del personal confesó estar allí por la serie.

¿Qué poder tiene entonces una serie así? Depende. En aquellos años, la fuente básica de información visual era la televisión. Los jóvenes se centraban en la televisión, y la llegada de la serie se devoraba con pasión en cada nuevo capítulo. Luego llegaron los famosos vídeos VHS, que se terminaban rompiendo disfrutando de cada capítulo.

En 2014 se realizó una serie nueva que acabo de ver. Grande, genial, estupenda, muy bien realizada. Pero con dos problemas: no tiene la magia de la primera, y más importante, hay tanto bombardeo constante de información, que los jóvenes, en general, no se centran ni profundizan en nada. Todo es consumo de información inmediato y superficial. Y una serie como Cosmos requiere concentración, relajación, y reflexión. Facebook es en parte responsable de este hecho. ¿Cuántas noticias ha leído hoy en Facebook? ¿Y de cuántas de ellas ha explorado algo más que las primeras líneas? Es una pregunta que me hacía yo antes de borrar mi usuario personal de Facebook.

Dudo que esta nueva serie de 2014 dé los frutos que dio la primera. Pero, de todas formas, es altamente recomendable. El presentador, Neil deGrasse Tyson, fue uno de esos jóvenes que se entusiasmó con el trabajo de Sagan. Y hace un excelente trabajo.

Nadie debe pensar que considero a esta versión de 2014 nueva menos indicada que la anterior. Pero son otros tiempos, y otras ideas. Esa chispa por explorar sigue existiendo, pero ahogada en un mar de confusión de datos constantes que bombardean la mente infatigablemente. Creo que es bueno recogerse un momento, desconectar todo, y dejarse llevar en la nave de la imaginación con esta nueva serie. Merece la pena, sin ninguna duda.

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KIC 9832227, posible colisión de dos estrellas

Un grupo de astrónomos ha publicado un documento en el que perfilan la posibilidad de que en 2022 se observe una colisión entre dos estrellas. Dicha colisión crearía durante un tiempo un punto luminoso en el cielo, el tercero más luminoso de la bóveda celeste.

El asunto es interesante, por cuanto es bastante raro poder observar, y mucho más predecir, un fenómeno así. Sin embargo, nadie debe esperar que la seguridad de este suceso sea del 100%. Sistemas estelares binarios cercanos pueden mantenerse estables durante siglos y milenios antes de interactuar. En este caso concreto, si hay una gran interacción, es probable que efectivamente acaben comisionando por perturbación mutua de las mareas gravitatorias de ambos cuerpos.

He preparado simulación para ver algunos aspectos de este fenómeno. En la misma vemos posibilidades de colisiones de dos estrellas, y cómo también pueden estar coordinadas gravitatoriamente creando un sistema que las aproxima pero que sigue siendo estable. Sin duda un tema apasionante que puede dar mucho información sobre la naturaleza y física de las estrellas y de la gravedad entre dos cuerpos de gran masa a distancias mínimas.

“No quiero creer. Quiero saber” (C. Sagan)

La frase de la semana es de Carl Sagan, que ya he traído a La cocina de Sócrates en alguna ocasión. Refleja perfectamente el modo de trabajar de una mente científica: no creas nada, reflexiona todo, analiza los datos, y obtén conclusiones basadas en hechos empíricos.

Cuando nos dan información de algo, por ejemplo en Facebook, lo creemos inmediatamente. Constantemente llegan noticias falsas. Debemos ser analíticos y considerar si aquello o esto es cierto o falso.

Efectivamente, yo, como Sagan, no quiero creer. Quiero saber. Quiero entender. Quiero conocer los secretos del universo. No quiero que me los cuenten para que deba creerlos sin más. Quiero verlos por mí mismo. 

Quiero mirar a través del telescopio de la razón y el conocimiento y entender cómo y por qué existe el universo,su naturaleza, su pasado, y su futuro. Que no me vengan con historias imaginarias y que solo pretenden que deje de preguntarme una cosa: por qué.

Por ejemplo, una pregunta sencilla y trivial: ¿por qué existe el universo? ¿Podremos saberlo algún día? Con la ciencia, la reflexión, y el estudio, es posible. Con la ignorancia y el conformismo no lo sabremos nunca.Yo voto por la ciencia y por la reflexión. Ese es el objetivo de mi vida. Y a eso entrego mi esfuerzo cada día.

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Entrevista a David Reitze, director del LIGO

Una entrevista del diario El Mundo a David Reitze, director del proyecto LIGO, experimento ultrasensible que el año pasado anunció la confirmación empírica de la existencia de ondas gravitatorias.

Las ondas gravitatorias, predichas por la teoría de la relatividad de Einstein, eran un concepto teórico. Como siempre, se requieren pruebas experimentales de su existencia. Sin pruebas, una teoría no puede sostenerse. La evolución, por ejemplo, es una de las teorías con más pruebas de la historia de la ciencia, por mucho que les duela a los creacionistas. Esto está ocurriendo ahora con las ondas gravitatorias, con la que se acumulan pruebas y más pruebas con el paso del tiempo de su existencia.

Pero detenerse aquí no tiene sentido. Ahora estas ondas nos van a dar mucha información sobre la naturaleza y origen del universo. Nuevas respuestas a viejas preguntas que todos los que tenemos la necesidad de saber la verdad nos planteamos. Nunca sabremos la verdad absoluta, es cierto. Y eso ocurrirá porque no existe una verdad absoluta. Pero nos iremos acercando paulatinamente. Y las ondas gravitatorias serán una enorme herramienta para ello.

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Entrevista a David Reitze, director del proyecto LIGO

Negativa la detección del neutrino estéril

En su búsqueda de lo que pueda ser la materia oscura, los físicos han estado durante muchos años realizando hipótesis sobre supuestas partículas supemasivas que podrían, en algunos casos, ser la base de este tipo de materia que conforma, se supone, el 21% del universo (la materia bariónica, es decir, tú y yo, formamos el 5%).
 
Pero esas partículas supermasivas se resisten a aparecer. En el LHC ha habido algunas esperanzas, pero nunca se ha pasado de Sigma 2, recordemos que Sigma indica estadísticamente la probabilidad de que una señal sea real, siendo un 4 o mayor el número que conforma un valor ya casi definitivo.
 
Esas partículas masivas, predichas por la teoría de cuerdas,se han conocido popularmente como partículas supersimétricas, por ser iguales a las partículas ya conocidas, pero con energías muy superiores. De momento no hay rastro de ellas.
 
Por ello, los físicos han girado la vista. Si quizás no existan esas partículas supermasivas como fuente de la materia oscura, ¿pueden quizás partículas muy ligeras tomar su lugar? Eso es lo que se esperaba con un supuesto nuevo tipo de neutrino, que recibe el nombre de “estéril”, porque solo interacturaría con la gravedad. Sería, de haberse encontrado, un candidato a la materia oscura.
 
No ha sido así, y el reciente informe del laboratorio iceCube de la Antártida indica que estos neutrinos no existen, al menos en las energías que se esperaban. Seguimos por tanto sin saber qué es la materia oscura, o, quizás incluso, si existe. Su presencia parece evidente, por muchos motivos ya vistos a lo largo de las últimas tres décadas. Pero no se deben descartar otras hipótesis.
 
En el diario El País, de una forma bastante triste, explican este asunto, con algunos errores bastante evidentes, y con comentarios de lectores en general aún más tristes. Pero al menos se ríe uno un rato.
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Laboratorio iceCube en la Antártida