La Era Oscura de la física teórica

Es posible que el título de esta entrada sea algo catastrofista. Pero no está demasiado alejado de la realidad.

Me explicaré. La física que se conocía y teorizaba hace 70 años disponía de una serie de elementos clave que explicaban las características generales del universo. Esto se puede ver con un ejemplo creo que muy evidente: Peter Higgs, el hombre que desarrolló la idea de la existencia del bosón de Higgs, nació en 1929, y propuso su idea del famoso bosón de Higgs, que algunos llaman con gran error “la partícula de Dios”, en los años sesenta.

Recientemente se ha verificado su idea, pero eso no debe hacer olvidar un aspecto crítico de lo que le ocurre actualmente a la física teórica: en los últimos 50 años, no ha habido pasos significativos. Podemos decir, sin ninguna duda y con entusiasmo, que se han apuntalado muchos de los aspectos de lo que en física se conoce como Teoría Estándar, que explica tres de las cuatro fuerzas conocidas: el electromagnetismo, la fuerza nuclear débil, y la fuerza nuclear fuerte. Pero deja atrás la cuarta fuerza, la gravedad, que en realidad ni siquiera es una fuerza, sino una distorsión del campo espacio-temporal del universo, como perfectamente explica la teoría de la relatividad general de Einstein. Se han dado avances, pero no se han constatado grandes logros; solo se han resuelto los que ya estaban planteados muchas décadas atrás.

Varios son los retos que la física debe superar actualmente, y que tozudamente se resisten a ser resueltos, por razones que van desde poca inversión, desidia, y obsesión por los resultados rápidos. Explicaré todo esto a continuación.

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Lee Smolin: Las dudas de la física en el siglo XXI

Hoy voy a traer una recomendación muy especial para mí. Un libro de ciencia divulgativa del genial Lee Smolin, con el título “las dudas de la física en el siglo XXI”. Y con un subtítulo muy sugerente: “¿es la teoría de cuerdas un callejón sin salida?”

Este libro tiene unos años, pero sigue siendo completamente actual. Además, no solo habla de la física teórica actual de forma brillante, sino de sociología de la ciencia, y de cómo el sistema científico actual adolece de cierto rigor para el análisis de sus propios métodos de trabajo. Por ello, Smolin considera que una teoría como la de cuerdas, que debería estar muy cuestionada, sin embargo sigue teniendo grandes apoyos.

Una obra brillante, inteligente, y propia del genio que es Lee Smolin, uno de los padres de la teoría de la gravedad cuántica de bucles, teoría que él sabe no es definitiva, pero que es más valiente y directa afrontando el problema de unir la relatividad general con la mecánica cuántica. Lectura muy recomendable para cualquier interesado en conocer el estado actual de las ciencias físicas.

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Cuando la ciencia sabe a pseudociencia

La física teórica actual es, en muchos aspectos, la frontera última del conocimiento de la humanidad. Se enfrenta a unos retos de enorme complejidad, y sin duda sus preceptos son tales que intimidan incluso a muchos científicos.

Sin embargo, el mundo del conocimiento y la capacidad de progreso no han de verse mermados por esas razones. La teoría de cuerdas, de la que ya he hablado en alguna ocasión, es un galimatías matemático de enorme complejidad, pero eso no es lo preocupante; lo realmente preocupante es que, hoy por hoy, no es falsable. Es decir, no podemos verificar su autenticidad. No digo que sea falsa, no digo que no sea cierta. Digo que  nadie lo sabe. Que ha de verificarse si lo es, lo cual no es posible, porque juega con distancias y tamaños de la distancia y longitud de Planck, muy por debajo de lo medible.

Si no podemos verificarla, debemos desarrollar teorías cuyos datos puedan medirse y contrastarse. Debemos buscar nuevas teorías que apunten en las mismas direcciones si es preciso, pero que nos permitan verificar los hechos predichos por esas nuevas teorías. En última instancia, debemos hacer ciencia, es decir, verificar ideas con hechos.

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Dime que haces ciencia aunque sea mentira

Continúa la constante cascada de desinformación y mentiras de carácter pseudocientífico en Internet y en Facebook. Noticias que da pena leerlas, no por el tema que tratan, sino por cómo lo tratan y presentan. En esta ocasión, una noticia de Cosmos Magazine, donde “en serio” nos quieren hacer creer que se está trabajando en un motor warp basado en la métrica de Alcubierre. Pero lo peor está al final, y como yo no juego al “clickbait” lo diré ahora: es una noticia de 2014 que se presenta como si fuese de 2016. La fecha del enlace indica 2014. Pero en Facebook lo publican con fecha de noviembre 2016.

Esta noticia no es nueva, pero se reitera y renace de sus cenizas una y otra vez. Vamos pues a dar información real sobre este asunto, una vez más, intentando aclarar la desinformación, o directamente mentiras, que se vierten en el artículo. Vamos a verlo.

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No. La NASA no prepara un motor Warp

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La confesión

Llevo 40 años siguiendo y desarrollando la teoría de cuerdas. Tengo miles de adeptos que me siguen fielmente. No tengo ninguna prueba real de lo que se teoriza, ni nadie puede refutarlo. Solo tengo un enorme conjunto de ecuaciones que además son conjuntos de teorías unidas por una teoría mayor llamada teoría M que no está completa. Vaticino unas partículas llamadas supersimétricas que ni se han detectado en el CERN a máximas energías ni parece que puedan existir. No existe forma de que empíricamente se pueda verificar mi teoría.

Además, en mi universidad y otras si los estudiantes de física no comulgan con esas teorías no damos becas. Lee Smolin es un parásito y un renegado al no seguir la teoría de cuerdas y desarrollar otras teorías menos ambiciosas pero más consistentes, y le odio, le odio, le odio.

Y no solo eso, ahora, siguiendo el mismo principio, me monto una teoría llamada ER=EPR que sigue la misma base y que es igualmente indemostrable, y además todos los medios de comunicación aplauden mi nueva teoría indemostrable y que parte de una idea que es como mínimo absurda, donde millones de miniagujeros negros son la base de la mecánica cuántica.

Y lo peor de todo es que a todo esto lo llamo ciencia.

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Teoría de cuerdas: la tormenta perfecta de la ciencia

Últimamente se habla mucho, y cada vez más, sobre la idea de que la teoría de cuerdas, una de las famosas “teorías de unificación”, sea un inmenso castillo de naipes en el aire, sin una base sólida. También se habla de si es necesario replantearse la base misma de qué es ciencia y qué no lo es. Si tenemos una gran teoría, que lo predice todo, pero de la que no se puede verificar nada, ¿qué tenemos? ¿La gran teoría final? ¿O una inmensa nube de argumentos imposibles de verificar, y que por lo tanto hay que descartar? Este es el problema de la ciencia de hoy día. Vamos a hablar de ello, si el amable lector lo desea por supuesto.

Ante todo, podemos decir que la teoría de cuerdas es la más compleja estructura matemático-física que se ha creado hasta el momento para explicar la naturaleza del universo. Nació hace unos cuarenta años, y desde entonces ha tenido varias versiones, siendo la versión “M” la última. Nadie sabe exactamente qué es la M. Probablemente no tenga nada que ver con Magneto, el malo de los X-Men. En todo caso, la teoría de cuerdas ha magnetizado recursos y personal durante cuatro décadas, pero sigue sin visos de ser la respuesta definitiva. Y quizás nunca lo sea. Vamos a intentar verlo en las siguientes líneas.

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