KIC 9832227, posible colisión de dos estrellas

Un grupo de astrónomos ha publicado un documento en el que perfilan la posibilidad de que en 2022 se observe una colisión entre dos estrellas. Dicha colisión crearía durante un tiempo un punto luminoso en el cielo, el tercero más luminoso de la bóveda celeste.

El asunto es interesante, por cuanto es bastante raro poder observar, y mucho más predecir, un fenómeno así. Sin embargo, nadie debe esperar que la seguridad de este suceso sea del 100%. Sistemas estelares binarios cercanos pueden mantenerse estables durante siglos y milenios antes de interactuar. En este caso concreto, si hay una gran interacción, es probable que efectivamente acaben comisionando por perturbación mutua de las mareas gravitatorias de ambos cuerpos.

He preparado simulación para ver algunos aspectos de este fenómeno. En la misma vemos posibilidades de colisiones de dos estrellas, y cómo también pueden estar coordinadas gravitatoriamente creando un sistema que las aproxima pero que sigue siendo estable. Sin duda un tema apasionante que puede dar mucho información sobre la naturaleza y física de las estrellas y de la gravedad entre dos cuerpos de gran masa a distancias mínimas.

“No quiero creer. Quiero saber” (C. Sagan)

La frase de la semana es de Carl Sagan, que ya he traído a La cocina de Sócrates en alguna ocasión. Refleja perfectamente el modo de trabajar de una mente científica: no creas nada, reflexiona todo, analiza los datos, y obtén conclusiones basadas en hechos empíricos.

Cuando nos dan información de algo, por ejemplo en Facebook, lo creemos inmediatamente. Constantemente llegan noticias falsas. Debemos ser analíticos y considerar si aquello o esto es cierto o falso.

Efectivamente, yo, como Sagan, no quiero creer. Quiero saber. Quiero entender. Quiero conocer los secretos del universo. No quiero que me los cuenten para que deba creerlos sin más. Quiero verlos por mí mismo. 

Quiero mirar a través del telescopio de la razón y el conocimiento y entender cómo y por qué existe el universo,su naturaleza, su pasado, y su futuro. Que no me vengan con historias imaginarias y que solo pretenden que deje de preguntarme una cosa: por qué.

Por ejemplo, una pregunta sencilla y trivial: ¿por qué existe el universo? ¿Podremos saberlo algún día? Con la ciencia, la reflexión, y el estudio, es posible. Con la ignorancia y el conformismo no lo sabremos nunca.Yo voto por la ciencia y por la reflexión. Ese es el objetivo de mi vida. Y a eso entrego mi esfuerzo cada día.

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Entrevista a David Reitze, director del LIGO

Una entrevista del diario El Mundo a David Reitze, director del proyecto LIGO, experimento ultrasensible que el año pasado anunció la confirmación empírica de la existencia de ondas gravitatorias.

Las ondas gravitatorias, predichas por la teoría de la relatividad de Einstein, eran un concepto teórico. Como siempre, se requieren pruebas experimentales de su existencia. Sin pruebas, una teoría no puede sostenerse. La evolución, por ejemplo, es una de las teorías con más pruebas de la historia de la ciencia, por mucho que les duela a los creacionistas. Esto está ocurriendo ahora con las ondas gravitatorias, con la que se acumulan pruebas y más pruebas con el paso del tiempo de su existencia.

Pero detenerse aquí no tiene sentido. Ahora estas ondas nos van a dar mucha información sobre la naturaleza y origen del universo. Nuevas respuestas a viejas preguntas que todos los que tenemos la necesidad de saber la verdad nos planteamos. Nunca sabremos la verdad absoluta, es cierto. Y eso ocurrirá porque no existe una verdad absoluta. Pero nos iremos acercando paulatinamente. Y las ondas gravitatorias serán una enorme herramienta para ello.

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Entrevista a David Reitze, director del proyecto LIGO

Negativa la detección del neutrino estéril

En su búsqueda de lo que pueda ser la materia oscura, los físicos han estado durante muchos años realizando hipótesis sobre supuestas partículas supemasivas que podrían, en algunos casos, ser la base de este tipo de materia que conforma, se supone, el 21% del universo (la materia bariónica, es decir, tú y yo, formamos el 5%).
 
Pero esas partículas supermasivas se resisten a aparecer. En el LHC ha habido algunas esperanzas, pero nunca se ha pasado de Sigma 2, recordemos que Sigma indica estadísticamente la probabilidad de que una señal sea real, siendo un 4 o mayor el número que conforma un valor ya casi definitivo.
 
Esas partículas masivas, predichas por la teoría de cuerdas,se han conocido popularmente como partículas supersimétricas, por ser iguales a las partículas ya conocidas, pero con energías muy superiores. De momento no hay rastro de ellas.
 
Por ello, los físicos han girado la vista. Si quizás no existan esas partículas supermasivas como fuente de la materia oscura, ¿pueden quizás partículas muy ligeras tomar su lugar? Eso es lo que se esperaba con un supuesto nuevo tipo de neutrino, que recibe el nombre de “estéril”, porque solo interacturaría con la gravedad. Sería, de haberse encontrado, un candidato a la materia oscura.
 
No ha sido así, y el reciente informe del laboratorio iceCube de la Antártida indica que estos neutrinos no existen, al menos en las energías que se esperaban. Seguimos por tanto sin saber qué es la materia oscura, o, quizás incluso, si existe. Su presencia parece evidente, por muchos motivos ya vistos a lo largo de las últimas tres décadas. Pero no se deben descartar otras hipótesis.
 
En el diario El País, de una forma bastante triste, explican este asunto, con algunos errores bastante evidentes, y con comentarios de lectores en general aún más tristes. Pero al menos se ríe uno un rato.
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Laboratorio iceCube en la Antártida