Mi país es el infinito

Mi país es el infinito. Y mi momento es ahora. No porto banderas ni estandartes. No creo en dioses que ocultan el miedo del ser humano al futuro y a su confianza en sí mismo.

Mi único compromiso es con la verdad y el conocimiento. Mi único enemigo, la ignorancia y la arrogancia. Y mi camino es un océano infinito donde no existen las fronteras.  Puedo caminar junto a miles, o puedo caminar solo. Pero nadie adoctrinará mis pensamientos, ni mis ideas.

Cuando marches, no andes el camino; sé tú mismo el camino. Abre nuevas rutas por ti mismo, y verás cosas que nadie ha visto. Ese es mi sueño. Esa es mi meta.

Mi frontera es simple: romper fronteras.

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La paz es el camino. Fragmento de “La leyenda de Darwan”

Este es un fragmento de “La leyenda de Darwan III: los dientes de Fenrir”. En el mismo, el Presidente, el líder de una sociedad increíblemente avanzada, habla con Helen, proclamada líder de un grupo de seres humanos, que luchan en una guerra casi eterna y desesperada. Ambos mantienen una conversación sobre las causas de la guerra, y sobre todo, sobre las consecuencias.

— No estoy bromeando – prosiguió el Presidente. — Pero hay una diferencia importante: tú eres una líder innata. Y un ser razonable.
— ¿Un ser razonable? Ahora es cuando empiezo a preocuparme de verdad, Presidente. Si dices eso de mí, es que estás realmente desesperado. – El Presidente se mantuvo en silencio unos instantes, mirando fijamente a Helen, que sintió una fuerza enorme, pero que no venía ni tenía nada que ver con poderes mentales.
— Sal de esa coraza, Helen – dijo finalmente el Presidente. – Sal ya de esa coraza. Tú quieres la paz tanto como nosotros. – Helen se quedó fría.
— ¿La paz? ¿La paz has dicho? – gritó Helen. – ¡Naturalmente que quiero la paz! ¡Y unas vacaciones en las Islas Maldivas! ¡La paz! ¿Eres capaz de entender, con esos dos maravillosos cerebros que tienes, que llevo tres mil millones de años viviendo en una situación de guerra constante? Perseguida, acosada, torturada por tu gente… ¿Recuerdas que me trajeron a este universo desde la tumba para combatir contra tus antepasados? ¿Crees que estamos satisfechos, o contentos, o que somos felices, con todo esto? —gritó Helen. La sala quedó completamente muda. Ni siquiera el resto de LauKlars se atrevieron a comentar nada mentalmente. Karl miraba asombrado a Helen.
— Lo sé – respondió al cabo de unos instantes el Presidente tranquilamente. – Sé todo eso. Sé lo que quieres decir.
— ¿Estás seguro? ¿Completamente? – preguntó Helen con ira.
— Completamente. Por eso, por ti, y por tu gente, y por todo lo que habéis pasado, vas a tener que dar un paso adelante. Por ti, y por tu pueblo. Vas a tener que aceptar la paz con los LauKlars, y con el resto de especies de la Galaxia. Debes saber que, habiendo creado el caos y traído el dolor a mi especie como nunca lo hubiera imaginado, mi primer impulso sería llevar la guerra a la especie humana hasta sus últimas consecuencias. Y es entonces, cuando pienso en las últimas consecuencias, cuando veo, y entiendo, que es necesario terminar con todo esto. Porque las últimas consecuencias son tan horribles, tan horrendas, que la conclusión lógica es esta: solo la paz puede ser menos dolorosa que continuar una guerra que terminaría con cualquier esperanza para toda la Galaxia.

Helen suspiró. Y luego, al cabo de un momento, susurró una frase: “no hay un camino para la paz; la paz es el camino”.
— ¿Qué decías, Helen? – preguntó el Presidente.
— Nada, recordaba una frase de un antiguo líder humano de la Tierra en lo que llamamos el siglo XX.
— Debes escuchar a esa voz.
— ¿Escuchaste la frase?
— Naturalmente, Helen, podemos leer vuestros pensamientos formados. ¿Acaso lo has olvidado?
— No. No lo he olvidado.
— ¿Y qué vas a hacer?
— ¿Quién me va a convencer de algo así, Presidente? ¿Quién me va a convencer de que un hipotético camino a la paz es mejor que la guerra, especialmente cuando Deblar tiene en este momento el triunfo tan cerca?
— Yo lo voy a hacer. Y además, tú lo vas a aceptar, y vas a luchar por ello, con todas tus fuerzas y todas tus energías. Deblar no tiene tan cerca su triunfo. No estamos en una posición fácil. Pero tenemos opciones.
— ¿Qué opciones?
— ¿No lo ves, Helen? Que estemos aquí, hablando, es lo peor que le puede pasar a Deblar. Esa es ya una opción. Pero hay más.

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La leyenda de Darwan III: los dientes de Fenrir

 

Fragmento de “Yggdrasil”

“Yggdrasil” será el decimotercer libro de la saga Aesir-Vanir. La idea es tenerlo para el verano de 2018, pero veremos qué sucede y cómo evoluciona todo. Porque, en todo lo que tiene que ver con el futuro, las premisas siempre se tuercen. Eso forma parte de la gracia y la experiencia de la vida.

Yggdrasil se sitúa mil millones de años después de “La insurrección de los Einherjar”, y tres mil millones de años antes de “La leyenda de Darwan”. Es también el resultado de lo que acontece en “Operación Fólkvangr”. Ahí se desarrolla, en lo que en en el universo literario de la saga Aesir-Vanir se denomina “Era Anterior”, el drama de la humanidad intentando sobrevivir en medio de una guerra entre dos especies tremendamente más avanzadas.

Este libro, como todos los demás, podrá leerse por separado. Pero claro, quienes conozcan la historia completa podrán ver detalles en las conversaciones, y en los personajes. De eso se trata cuando hablamos de una saga. Muchas gracias a todos por vuestro interés.

Más información sobre “Yggdrasil” en este enlace.

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Dando forma a personajes sin forma

¿Puede un fin justificar un medio? ¿Es el camino al bien una trampa, incluso una excusa, para hacer todo el mal posible a un ser humano, o a la humanidad? ¿Son muchas veces las razones de tipo humanitario motivos para llevar a cabo objetivos mucho más personales, mundanos, y egoístas?

Esos son algunos de los aspectos que encierra Scott, probablemente el personaje más desorientador de la saga Aesir-Vanir. Sin forma, aún más sin fondo, es el tipo de personaje que busca que el lector se pregunte: “¿pero qué diablos?…”.

A lo largo de su existencia y de los doce libros, Scott parece disfrutar pasando del bien al mal, y de nuevo al bien, sin que nunca quede claro qué quiere, o qué pretende. Algunos lectores me han preguntado quién es Scott. Yo siempre les digo lo mismo: es, en todo caso, esa sombra que se oculta tras nuestros sueños, y nuestras vanidades…

Fragmento de “Las entrañas de Nidavellir II”. Scott e Yvette se encuentran en una habitación, solos y atrapados en la luna Titán de Saturno…

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“Las entrañas de Nidavellir”: “Es solo un empleo” (fragmento)

Sandra debe viajar a la luna Titán de Saturno desde la Tierra, camuflada como personal administrativo, para investigar un descubrimiento llevado a cabo por la Titan Deep Space Company. Pero las plazas están muy solicitadas. Sandra examina entonces el perfil psicológico del entrevistador. Es el tipo perfecto de hombre al que sus diseñadores habían asignado para sus cualidades como androide de infiltración y combate, pero también, de un modo fundamental, en su componente sexual, el cual había sido decisivo y de primer orden muchas veces en sus éxitos durante las operaciones en las que había participado. No muy adecuado éticamente, quizás moralmente reprobable, y por supuesto denigrante para la condición de mujer. Pero ella no es una mujer, sino una máquina, y no dispone por tanto de esos problemas morales y éticos. Y la efectividad es la premisa básica en su diseño y construcción, lo cual incluye el sexo como un parámetro primario para obtener información utilizando cualquier técnica que sea precisa llevar a cabo…

Sandra respondió a la oferta, mandó una foto estimulante, y consiguió al momento una entrevista. Se dirigió al edificio central de Titán Deep Space en San Francisco, y entró en el despacho. El responsable de personal tragó saliva cuando la vio. Nervioso, le señaló la silla mientras examinaba unos papeles.

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Acerca del misterioso libro “12” de la saga Aesir-Vanir

Recientemente un amable lector me apuntó que, en la documentación sobre los libros de la saga, siempre hablo de que son dieciséis los libros finales, aunque este dato, tal como he apuntado en varias ocasiones, puede cambiar, hacia arriba o hacia abajo, en función de las circunstancias personales y profesionales en las que me encuentre.

Y también comento que, de que esos dieciséis libros, hay doce publicados. Bien, esto es cierto pero solo en parte; efectivamente hay doce libros, pero el que contaría como doce está publicado, pero no como libro actualmente, sino disperso en varias fuentes, y voy a explicar por qué.

Hay dos formas de contar los libros de La leyenda de Darwan: por orden de escritura, que es un tema que realmente no interesa a nadie excepto a mí y no añade ningún valor, y el segundo método, que es el que le interesa al lector: el orden lógico de lectura. Ese es el orden que puede verse en portada. Pero hay once libros. ¿Dónde está el 12?

Bueno, para complicarlo más, os presento no una, sino dos portadas del libro 12, y ahora explico esto:

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Sandra y Alice Bossard enredando y complicándolo todo
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Novela que acompaña al juego “Math Combat Challenge”

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Nuevo extracto de “Las entrañas de Nidavellir II: Promakhos”

Sandra y Robert habían sido amantes hace años. Luego, por circunstancias, Sandra abandonó a Robert. Ambos han mantenido una distancia desde entonces. Pero ahora se han reencontrado, y viejas heridas reaparecen. Heridas, y sueños de un amor roto e imposible…

Las entrañas de Nidavellir II es la segunda parte de esta novela, que conforma el duodécimo libro de la saga Aesir-Vanir. Nidavellir narra la historia de Sandra en 2153, cuando un oscuro personaje la invita a unirse a él para investigar un extraño objeto que ha encontrado la Titán Deep Space Company en la luna Titán de Saturno.

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