La hipocresía de la piratería y el sentido común

Nota: este texto es una crítica a la piratería. Si usted es un paladín de la libertad y el amor incondicional a disfrutar y a vender el trabajo de los demás sin su permiso, y cree que el trabajo de miles de escritores debería ser gratis, quizás sea mejor que no siga leyendo. No le va a gustar lo que digo. Muchas gracias.

Vaya, estoy tocando un tema delicado, de esos que hacen que la gente huya corriendo. Pero no importa; es importante ser honesto con uno mismo, y decir lo que se piensa. Es lo que he hecho toda la vida. Eso me ha dado muchos disgustos, puede estar seguro; pero también me ha permitido ver que las sonrisas amables, las buenas palabras, y las palmaditas en la espalda, esconden muchas veces una hipocresía del tamaño del Everest. Y tengo un detector de hipócritas marca ACME que me costó un buen precio, y que llevo siempre conmigo.

Ocurre con la piratería. Llega alguien y me dice: “oh, yo es que pirateo porque los libros son muy caros, y la sociedad nos explota y nos coarta la libertad”. Mentira, amigo. Eso es mentira. Di la verdad. Pirateas porque no aprecias la cultura, ni la respetas, ni eres consecuente con el trabajo de los demás. ¿Quieres libros gratis? Hay cientos, miles de libros en Internet de descarga legal gratuita. Muchos miles de libros, más de los que puedas leer en mil vidas. Y cientos de miles de libros cuyo precio ronda el euro, o los dos euros, en formato electrónico.

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Mi país es el infinito

Mi país es el infinito. Y mi momento es ahora. No porto banderas ni estandartes. No creo en dioses que ocultan el miedo del ser humano al futuro y a su confianza en sí mismo.

Mi único compromiso es con la verdad y el conocimiento. Mi único enemigo, la ignorancia y la arrogancia. Y mi camino es un océano infinito donde no existen las fronteras.  Puedo caminar junto a miles, o puedo caminar solo. Pero nadie adoctrinará mis pensamientos, ni mis ideas.

Cuando marches, no andes el camino; sé tú mismo el camino. Abre nuevas rutas por ti mismo, y verás cosas que nadie ha visto. Ese es mi sueño. Esa es mi meta.

Mi frontera es simple: romper fronteras.

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Manual para llenar de cultura a un pueblo

Cuando era joven, hablamos de poco después de la formación del Sol, la vida cultural en mi ciudad era, cuando menos, vibrante. Ya por la mañana, llegábamos al instituto, donde, junto con las necesarias y siempre fundamentales ciencias, teníamos una ración bien completa de humanidades: literatura, lengua, latín, griego, filosofía, historia de la filosofía, e historia del arte eran mis predilectas. Luego el ayuntamiento patrocinaba y apoyaba todo tipo de actividades culturales, e incluso un famoso festival anual de jazz, que atraía a músicos de alto nivel de todo el mundo. Algunos de esos conciertos eran gratuitos, en la calle. También había bares con conciertos todas las semanas, reuniones en bibliotecas para hablar de literatura, talleres de pintura y escultura por todas partes, y una sensación de que la cultura era parte integral de nuestras vidas.

Recuerdo al profesor de filosofía, que parecía haber salido de la acrópolis griega en el siglo de Pericles. Recuerdo a la profesora de literatura, que tuvo más paciencia conmigo que la que le podré pagar toda la vida. Recuerdo al profesor de latín, entusiasmado con su doctorado, entonces en curso, sobre aspectos diversos de la vida de los ciudadanos de Roma. Y recuerdo a la profesora de griego clásico, una joven mujer amante sin fin de la historia de la grecia clásica. Recuerdo al profesor de historia del arte, que casi vibraba hablando de Egipto o de Miguel Angel.

Todos ellos marcaron mi juventud y muchos aspectos de mi carácter. Recuerdo mis discusiones con el profesor de filosofía sobre distintos conceptos sobre el alma, la mente, las ideas, y la razón. Recuerdo que incluso alguna vez llegué a sorprenderle con algún argumento sobre relatividad, algo que le servía para pincharme más aún, profundizando en los aspectos más profundos de la naturaleza humana y del universo. Puedo decir con orgullo que las pocas felicitaciones que he tenido en mi vida académica las he recibido por parte de un profesor de filosofía.

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Atenea, diosa de la Sabiduría, simboliza el conocimiento de las humanidades

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Filosofía, la naturaleza de las cosas

Me gustaría comenzar la semana con una reflexión de Immanuel Kant, una de las grandes mentes de la historia de la filosofía. La filosofía, esa asignatura denostada, olvidada, que enseña a pensar, a reflexionar, a construir ideas.

Sí, así es. La filosofía no solo es importante, es fundamental para aprender a conocer el mundo. Porque las ciencias, y las letras, nos enseñan los aspectos concretos del universo. Pero la filosofía nos enseña cómo conocer y entender el universo, y más importante, por qué es importante aprender a pensar, y a conocer, el universo. La filosofía es la raíz del conocimiento, la materia prima que permite construir el resto de conocimientos. Si no aprendemos a pensar, solo llenamos la mente de datos, de cifras, pero no aprendemos a entender lo más importante: por qué. Por qué las cosas son como son. Por qué somos como somos, y cómo podemos cambiar, y mejorar.

Las computadoras almacenan datos. Nosotros, debemos comprender el origen de esos datos, su naturaleza, y su utilidad. Eso es lo que nos diferencia de las computadoras. Y eso nos lo da la filosofía. Sacar la filosofía de los colegios convierte a los chicos en computadoras vivas. Son simples almacenes de datos, que aprenden las materias, pero no entienden por qué, ni con qué finalidad, es importante aprender.

El conocimiento obtenido gracias a la filosofía nos hace mejores, y nos enseña que, a veces, podemos cometer errores. Y, una vez aprendido que cometemos errores, podemos intentar subsanarlos. A veces podremos. Otras veces no. Pero no hay nada peor en un ser humano que permanecer en el error y en la ignorancia. Porque su ser estará atrapado para siempre en un mundo pequeño y rígido, incapaz de aprender, y de progresar. Cambiar de opinión no es una derrota: es la más grande de las victorias. No tengamos miedo de reconocer nuestros errores. Tengamos miedo de creer que sabemos toda la verdad. La filosofía no nos hará mejores por sí misma. Pero nos ayudará. Y habremos dado el primer paso. Y el más difícil de todos.

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Campaña contra los artistas noveles

Vamos a ver si acabamos ya con esa plaga de gente que quiere ser artista. La ignorancia y la incultura son la base de las actuales sociedades modernas. Con gente inteligente y culta, el mundo se irá al infierno en dos días. Ayúdanos en esta campaña contra la gente creativa. Con tu ayuda, conseguiremos ser un planeta pueril, ignorante, y bárbaro. ¡Gracias!

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Campaña contra la cultura y el arte