Cuando el tóxico es el intoxicado

Hoy traigo una entrada muy corta, para celebrar que yo, uno de los hombres más tóxicos del universo, buscado y condenado en más de mil sistemas estelares, me he librado de una presencia tóxica que estaba contaminando mi vida desde hacía tiempo.

Cuánto cuesta librarse precisamente de las personas que más daño nos hacen, ¿verdad? Y, sin embargo, cuánto cuesta mantenerse al lado de las personas que queremos y amamos. Son esas las paradojas de la vida. Quizás por eso la vida merece la pena ser vivida: porque no tiene sentido. Si lo tuviese y fuese previsible, ¿se imaginan el aburrimiento?

Algún día explicaré esta historia, y el controvertido asunto de las “personas tóxicas” que antes llamábamos “los pesados de turno”. Gentes que solo contaminan nuestras vidas, y lo hacen con una sutileza tal que nos van envenenando sin darnos cuenta. Quizás el querer ser amable y cortés tenga algo que ver con todo esto. Si hubiese sido duro y cortante desde el principio con ciertas actitudes negativas no me habría pasado esto.

Pero bueno, no estoy aquí para contar penas, sino para celebrar algo. Y quiero hacerlo con música, por supuesto. ¿Y qué mejor música para personas que nos destrozan la vida que “Princesa” de Joaquín Sabina? Una pieza musical que nos habla de amores que hieren, que consumen nuestras almas, pero de las que nos podemos librar, porque somos fuertes. Porque somos geniales. Y así debemos sentirnos siempre: geniales.

Ya que, de eso se trata: de ser más fuertes. Cada día, más fuertes. Muchas gracias.

 

La maravillosa magia de las redes sociales

Que soy bastante enemigo de las redes sociales no es ningún secreto. Sin embargo, las uso profusamente para divulgar mi trabajo, tanto el de esta página como el de la “otra” página con contenidos en el polo opuesto a los de esta (ni siquiera el idioma es el mismo).

Me encanta leer a esos expertos que dan normas fabulosas del tipo “cómo sacar el mayor provecho de las redes sociales” o quizás del tipo “usa las redes sociales para mejorar tu profesión y tu vida”. Mire usted, perdone que le diga algo: yo reconozco que la presencia en las redes sociales es importante, sobre todo si se trata de temas profesionales, y estoy pensando en empresas, instituciones, etc. Esas páginas tendrán visitas porque los interesados en esas empresas e instituciones irán a buscar información. También los famosos, porque los fans acuden en masa a conocer lo último de su artista o deportista favorito. Y me parece bien, no tengo nada en contra de eso.

Pero, ¿los perdidos en el espacio-tiempo como yo? ¿Qué hacemos con las redes sociales? Pues lo que hace mucha gente: intentar dar a conocer nuestro trabajo con un enorme esfuerzo, solo para ver los parcos resultados que se obtienen en el 99% de los casos. Atención, es normal, no me quejo de ello. Sé que no aparezco en Gran Hermano ni en programas similares (gracias a Zeus). Y que los contenidos que escribo hacen huir al 99% de la población. Esto de hablar de filosofía o de política hace huir al más pintado, y lo comprendo, yo también huiría de uno de mis textos si me lo encontrara navegando por Internet.

snoopy_durmiendo
Aquí me tenéis, completamente entregado a la lucha por la justicia, la libertad, y la humanidad

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