Oumuamua, cuando el sueño de la ficción produce monstruos

Este miércoles musical lo dedico a esa nave espacial extraterrestre que parecen haber encontrado unos científicos de la universidad de Harvard. Me refiero al comentado caso de la “nave” Oumuamua, un objecto celeste detectado en 2017, con una larga forma de cigarro, y cuyo comportamiento ha especulado todo tipo de teorías, y exacerbado la imaginación de mucha gente.

Ahora este equipo de Harvard dice que, como no puede explicar el comportamiento de este objeto en su paso por el sistema solar, debe ser una nave extraterrestre. Recuerdo que en los años cincuenta se decía que Venus, un planeta poblado de nubes, debía tener dinosaurios. Tenía más calor que la Tierra al estar más cerca, tenía grandes nubes, que se imaginaban eran de agua. Se imaginaban grandes lluvias, con lo que habría grandes bosques. Como habría grandes bosques, habría mucha vida. Como los dinosaurios habían vivido en un clima húmedo y cálido, la conclusión lógica era que el planeta estaba poblado por dinosaurios.

Oumuamua
¡Que vienen los marcianos!

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Niños raptados y enviados a Marte, y yo con estos pelos

¡Vamos señora que se me llevan las teorías conspiranoicas de las manos! ¡Llévese dos teorías absurdas y propias de los más ignorantes, y le regalamos una tierra plana y una invasión alienígena con fin del mundo, todo incluido!

En fin, hablando en serio ahora, ya tenemos la nueva teoría conspirativa, que se basa en el rapto de niños para ser usados como esclavos sexuales en una oscura y oculta base secreta en Marte. Pero, ¿no era que no habíamos llegado a la Luna? ¿Ahora estamos en Marte?

¿Cuál es el problema de esta teoría? Es demasiado absurda y estúpida como para creer que alguien se la tome en serio. Pues bien, cientos de miles de personas en Estados Unidos se creen esta patraña, mientras niegan cualquier hecho científico verificable. ¿Dónde radica el problema?

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Imagen de una ciudad de Marte un sábado por la tarde

En la educación. Si queremos enterrar este tipo de situaciones, si queremos tener democracias reales, si queremos conseguir países con derechos humanos auténticos, y si queremos un futuro para la especie humana, la palabra secreta que abre la puerta al futuro es muy sencilla: EDUCACIÓN.

Dada una teoría absurda y sin sentido, miles y miles de individuos la creerán porque conecta con el subconsciente de esas personas, que necesitan creer en conspiraciones sin sentido para sentir que sus vidas tienen un significado. Yo propongo raptar a esos niños, y a esos adultos, y llevarlos a la escuela, donde sean educados en valores como el respeto, el pensamiento crítico, la argumentación, y el modelo de reflexión racional, todo ello bajo la idea de que el método científico es hoy por hoy la herramienta ideal para conocer el universo y al ser humano.

Preparo una pequeña broma sobre este tema de las conspiraciones que presentaré dentro de poco. Algo sencillo y sin consecuencias ni ataques a nadie, que nadie se asuste, y que solo tendrá el objetivo de obtener una sonrisa. Por lo demás, recuerde, señor, o señora: su hijo, o su hija, podría ser enviado a Marte como esclavo. Es tan ridículo que sinceramente solo me queda pensar que, algún día, la humanidad dará un salto evolutivo para dejar de creer en fantasías absurdas. Pero tengo mis dudas. Tengo muchas, muchas dudas.

Nos vemos en Marte. Invito a copas a quien venga a mi casa frente al monte Olimpo. Un abrazo.


Otra entrada de la noticia, en el que la NASA se ha visto obligada a negar que tengan niños secuestrados en Marte.

Note el lector que en el enlace que he puesto a la noticia, en los comentarios hay gente que apoya esta idea de que el rapto de niños para llevarlos a Marte es real. No tengo nada más que decir señoría.

Ah, la pequeña broma de la que hablo tendrá que ver con los chemtrails. ¡Avisado está!

Un poco de humor

Siempre hay que creer en el humor. Gestionar un blog de ciencia a veces es complicado, puede el lector estar seguro, y el humor es una válvula de escape muy eficaz. Seguiremos adelante, con pasión y con entusiasmo por la ciencia. Al menos, mientras el cuerpo aguante. Feliz fin de semana, y feliz semana.

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Estrellas púlsar, o la visión de extraterrestres en 1967

La entrada de hoy sobre astronomía versa sobre los púlsar (pulsating star). La obsesión por ver extraterrestres en cada nuevo descubrimiento astronómico no es nuevo. Las webs se llenan de noticias de “presuntas señales” y otros signos extraterrestres constantemente. La verdad es que empieza a ser obsesivo, ven extraterrestres en cada esquina. Sin embargo, esta obsesión no es nueva, por supuesto.

En 1967 nos desayunamos en las noticias de ciencia con el descubrimiento de una extraña señal que se repetía constantemente. Su precisión era tan alta en el ritmo e intensidad que algunos pensaron que podría ser un radiofaro estelar, como los que permiten a los pilotos guiarse a los aeropuertos. El púlsar fue llamado técnicamente PSR B1919+21.

En realidad, estas señales proceden de estrellas de neutrones. Viejas estrellas con tanta masa que su diámetro se ha reducido hasta quedar compactados sus átomos en neutrones. Una cucharada de café de una estrella de neutrones pesa 100000 toneladas. Lo mismo que un portaaviones nuclear clase Nimitz.

La estrella, al reducir su diámetro, empieza a girar más rápido, como les ocurre a los bailarines cuando cierran los brazos. Su campo electromagnético es enorme, y si giran en el mismo plano en el que se encuentra la Tierra, por cada giro recibimos una señal de la estrella. De ahí esa señal pulsante de estas estrellas.

Es decir, no hay marcianitos. Las estrellas de neutrones tipo púlsar son un ejemplo de cómo un fenómeno totalmente natural puede ser fácilmente confundido con una señal de origen inteligente. No es así.

Eso sí, nadie niega que esas estrellas realmente, por su naturaleza, pudieran servir a viajeros espaciales para llevar a cabo sus vuelos con una navegación precisa, como las señales VOR de la aviación comercial. Pero eso es una simple y divertida especulación, y nada más. Hay que seguir buscando, sí. Pero ser muy, muy cuidadosos con pronunciar la palabra “marcianos”. Ellos pueden estar fuera. Pero parece que se esconden. Y muy bien además.

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Esquema de un púlsar y su campo electromagnético y señal

Marcianos. Marcianos por todas partes

Últimamente, los medios de comunicación, incluso aquellos que se supone son serios y contrastados, se están llenando de noticias en relación a descubrimientos y hechos relacionados con alienígenas. El último, hace un momento cuando escribo esto, en relación a la sonda Voyager 2, que está actualmente saliendo del sistema solar, dirigiéndose al espacio profundo. Se sugiere que los extraterrestres podrían estar detrás de un fallo de la sonda.

Según esta noticia, la sonda comenzó a enviar información sin sentido. Tras investigar, se descubrió que ha habido un desplazamiento de bits, donde el 1 pasa a ser el 0, y el 0 pasa a ser el 1. Debido a la distancia a la que se encuentra, se sugiere, ni más ni menos, que son los extraterrestres los causantes del mal funcionamiento de la sonda, cambiando los bits en una especie de “respuesta”. ¿Eso es una respuesta? Son un poco tontos estos marcianos parece ser.

Dejando aparte lo ridículo de esta explicación, se  hace evidente la obsesión de mucha gente por explicarlo todo por acción de los marcianitos de turno, que no tienen otra cosa que hacer que molestar. O, si se descubre algún fenómeno o efecto extraño, se achaca a marcianos enseguida. Tal es el caso de algunas estrellas que, debido a fenómenos difíciles de explicar, tienen su origen en las esferas de Dyson, de civilizaciones muy avanzadas.

Antes, las cosas que no se entendían se explicaban mediante milagros y ángeles. Ahora al parecer todo se puede explicar por acción de los extraterrestres. Pero ¿por qué ocurre esto? Es muy sencillo.

La enorme competencia de los medios de comunicación por atraer a los lectores y obtener los famosos “click” que pagan las facturas mediante la publicidad, abocan a entidades de información antes serias a convertirse en circos ambulantes, intentando desesperadamente, y de forma semanal, o incluso diaria, con traernos la noticia que cambiará la historia de la humanidad para siempre. Es el famoso “clickbait” del que ya hemos hablado en alguna ocasión.

Pero es preocupante que webs serias y rigurosas se dediquen a desinformar al público con teorías de bichos verdes o grises que se dedican a jugar con sondas en el espacio profundo. ¿Es el hijo joven de algún marciano el causante de que la sonda Voyager 2 mande información errónea? ¿Habrá que dejarle sin llevarle de vacaciones a Alfa Centauri por su mal comportamiento? Realmente patético.

Lo cierto es que no hay extraterrestres. No hay ninguna evidencia de extraterrestres. Y es posible que nunca se detecten, si es que se puede conseguir alguna vez. No digo que no existan, probablemente hay vida en otros mundos, por una simple cuestión de probabilidad. Ahora bien, contactar con ellos, incluso poder pasar información, eso ya es otro tema. ¿Debe seguirse la exploración del espacio profundo en busca de pruebas? Sí, naturalmente. Pero hasta que no se encuentre una señal clara y perfectamente identificable, hablar de marcianitos para explicarlo todo es simplemente constatar una profunda ignorancia.

Por cierto, el famoso doctor Stephen Hawking declaró recientemente que, quizás, no sea oportuno dar a conocer nuestra posición a seres de otros mundos. Podrían tener intenciones hostiles, venir aquí y conquistar la Tierra. Con todos los respetos al gran científico, no me imagino a una especie avanzada preocupándose por nosotros. ¿Nos preocupamos nosotros por las bacterias del suelo? Claro que no. ¿Por qué deberían ellos preocuparse por una especie primitiva, perdida en un extremo de la galaxia? ¿Por los recursos? La galaxia está llena de ellos. ¿Por curiosidad? Probablemente haya mucha vida en la galaxia como para preocuparse. ¿Para convertirnos en hamburguesas? Dudo que una especie avanzada no haya superado la etapa de tener que comer el bocadillo de media tarde para sobrevivir.

En definitiva, y como siempre, la idea es llamar la atención. En eso sí que nos diferenciamos del resto de seres de la Tierra; somos los únicos en hacer el ridículo con ideas absurdas a una escala galáctica, cuando no montar guerras fraticidas de niveles inconcebibles. Mira, quizás por eso sí podrían interesarse los marcianos por nosotros. Quién sabe.

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Kepler KIC 846285 y los marcianos trabajadores

La capacidad del ser humano para imaginar posibilidades es una fuente constante de progreso y avances. Pero, por supuesto, como una buena espada medieval, tiene dos lados, y lo que es bueno por uno, puede ser malo por el otro.
 
Esto es lo que ocurre con Kepler KIC 846285, una estrella descubierta por la sonda Kepler que se dedica a detectar planetas extrasolares, de los cuales hay miles ya detectados, algunos de ellos con posibilidades de encontrarse en la llamada zona habitable, y que podrían, por tamaño, composición, y configuración orbital, disponer de vida.
 
Pero KIC 846285 tiene algo especial, como decía la canción. Hace unos meses se habló de que se podría haber detectado una “megaestructura” rodeando la estrella, lo que en mi pueblo se conoce como una esfera de Dyson. Ahora, sin embargo, después de haber intentado detectar señales de radio de origen extraterrestre desde la estrella, se ha visto que no hay nada. Por lo tanto, o los extraterrestres tienen el wifi apagado, o no hay marcianos allá, al menos tecnológicamente avanzados.
 
Como no hay marcianos, ahora se intentan encontrar explicaciones, si cabe más “bizarras” que las de los E.T. La radiación de la estrella sube y baja como una montaña rusa, y no se encuentra una explicación coherente. ¿Las causas? Probablemente, restos de cometas en órbitas muy excéntricas, que tapan la luz de la estrella de forma que conforma ratios de crecimiento y decrecimiento de las señales electromagnéticas de forma aparentemente caótica. Pero puede haber un patrón, que dure años, o décadas.
 
Mientras tanto, se sigue explorando esta estrella, que probablemente tenga una masa de gases, asteroides, o vaya usted a saber qué alrededor, sin más secretos ni misterios. Pero, por supuesto, mientras tanto, algunos han disfrutado soñando con enormes naves espaciales y poderosas civilizaciones interestelares. Por qué no. Soñar es bueno. Pero sin pasarse, claro.
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¿Hola? ¿Está el E.T.? Se ponga