Esoterismo. Recuerdos de una tarde mística

Cerca de casa hay una tienda de productos esotéricos. Mezclan un poco de todo tipo de simbología, con objetos místicos como pirámides o bolas para ver el futuro, todo rodeado de libros sobre poderes sobrenaturales, e imágenes de dioses y diosas muy característicos del mundo druida y de la tanatología. Nunca entro en estos sitios, y yo respeto a quien quiera entrar y crea en estas cosas, pero me van a permitir que yo sea pragmático, frío y lejano con relación a estos asuntos.

Alguien me dijo una vez que yo no tengo un corazón, sino un microprocesador en mi interior. Y puede que tuviese razón en ciertos aspectos. No en todos. Soy capaz de sentir emociones, o al menos lo era hace años.

El caso es que un objeto me ha llamado la atención: unos juegos de cartas del Tarot. Algunos con cartas realmente espectaculares. Eso me ha traído a la mente ciertos recuerdos. Porque yo, el frío y calculador, sé cómo se tiran las cartas del Tarot. Y las he tirado. ¡Oh Dios mío! ¿Cómo es posible tamaño atrevimiento? Vamos a verlo.

hermitano

Leer más “Esoterismo. Recuerdos de una tarde mística”

Anuncios

Imposibles ficticios. Hoy: escrito en las estrellas

Llega otra entrada de “imposibles ficticios”, donde hablamos de obras de ciencia ficción de gran calidad, o por lo menos de muy buena calidad, pero que contienen elementos que, sencillamente, no son o serán posibles. No es una crítica a la obra; solo una reflexión de sus contenidos. Y hoy nos vamos al antiguo Egipto y a las pirámides.

Ah, las pirámides, qué impresionantes obras arquitectónicas, construidas por extraterrestres, o mejor dicho, por un extraterrestre, hace diez mil años. Todo ello mientras esclavizaba a la humanidad porque tenía todo tipo de tecnologías y adelantos y era inmortal, pero que no te adoren como a un dios todopoderoso te hace sentir triste y desolado.

Estos extraterrestres siempre vienen con ganas de esclavizarnos, qué manía. Y este, además, es inmortal. ¿Se imaginan un jefe pesado con el que trabajar toda la eternidad? Pero es que este extraterrestre además monta pirámides para entretenerse. Al menos podemos decir que tiene buen gusto.

stargate
Stargate, la puerta estelar. Y sin tener que facturar el equipaje de mano. Aprende Ryanair

Leer más “Imposibles ficticios. Hoy: escrito en las estrellas”

Cine de ciencia ficción: “La llegada” (Arrival)

Nota: este análisis contiene spoilers. Y elevalunas eléctrico. Y cierre centralizado.

Por fin he podido ir a ver esta película de ciencia ficción que ha sido catalogada como una de las mejores de 2016. Ambientada en la actualidad, la historia narra la aparición de doce naves que se establecen de forma aparentemente aleatoria en distintos puntos del planeta, y quedan suspendidas a pocos metros de la superficie. Tras entrar en sus naves, cualquier forma de comunicación con la tripulación de esas naves es inútil. Es entonces cuando una doctora en lingüística es requerida para intentar establecer comunicación con esos seres de otro mundo.

La película es buena, está bien desarrollada, pero para mi gusto, que es bastante especial lo reconozco, cae en ciertos aspectos. De todas formas, insisto: como aficionado a la ciencia ficción soy bastante puntilloso. A pesar de mis dudas, la película está muy bien y merece la pena verse. Eso sí, no es una película para cualquiera. Tiene su desarrollo y requiere estar centrado en la película y en los detalles.

Voy a intentar desgranar los aspectos esenciales de esta película en sus elementos que me han parecido más interesantes.

la_llegada_pelicula

Leer más “Cine de ciencia ficción: “La llegada” (Arrival)”

Estrellas púlsar, o la visión de extraterrestres en 1967

La entrada de hoy sobre astronomía versa sobre los púlsar (pulsating star). La obsesión por ver extraterrestres en cada nuevo descubrimiento astronómico no es nuevo. Las webs se llenan de noticias de “presuntas señales” y otros signos extraterrestres constantemente. La verdad es que empieza a ser obsesivo, ven extraterrestres en cada esquina. Sin embargo, esta obsesión no es nueva, por supuesto.

En 1967 nos desayunamos en las noticias de ciencia con el descubrimiento de una extraña señal que se repetía constantemente. Su precisión era tan alta en el ritmo e intensidad que algunos pensaron que podría ser un radiofaro estelar, como los que permiten a los pilotos guiarse a los aeropuertos. El púlsar fue llamado técnicamente PSR B1919+21.

En realidad, estas señales proceden de estrellas de neutrones. Viejas estrellas con tanta masa que su diámetro se ha reducido hasta quedar compactados sus átomos en neutrones. Una cucharada de café de una estrella de neutrones pesa 100000 toneladas. Lo mismo que un portaaviones nuclear clase Nimitz.

La estrella, al reducir su diámetro, empieza a girar más rápido, como les ocurre a los bailarines cuando cierran los brazos. Su campo electromagnético es enorme, y si giran en el mismo plano en el que se encuentra la Tierra, por cada giro recibimos una señal de la estrella. De ahí esa señal pulsante de estas estrellas.

Es decir, no hay marcianitos. Las estrellas de neutrones tipo púlsar son un ejemplo de cómo un fenómeno totalmente natural puede ser fácilmente confundido con una señal de origen inteligente. No es así.

Eso sí, nadie niega que esas estrellas realmente, por su naturaleza, pudieran servir a viajeros espaciales para llevar a cabo sus vuelos con una navegación precisa, como las señales VOR de la aviación comercial. Pero eso es una simple y divertida especulación, y nada más. Hay que seguir buscando, sí. Pero ser muy, muy cuidadosos con pronunciar la palabra “marcianos”. Ellos pueden estar fuera. Pero parece que se esconden. Y muy bien además.

pulsar_schematic-svg
Esquema de un púlsar y su campo electromagnético y señal

Marcianos. Marcianos por todas partes

Últimamente, los medios de comunicación, incluso aquellos que se supone son serios y contrastados, se están llenando de noticias en relación a descubrimientos y hechos relacionados con alienígenas. El último, hace un momento cuando escribo esto, en relación a la sonda Voyager 2, que está actualmente saliendo del sistema solar, dirigiéndose al espacio profundo. Se sugiere que los extraterrestres podrían estar detrás de un fallo de la sonda.

Según esta noticia, la sonda comenzó a enviar información sin sentido. Tras investigar, se descubrió que ha habido un desplazamiento de bits, donde el 1 pasa a ser el 0, y el 0 pasa a ser el 1. Debido a la distancia a la que se encuentra, se sugiere, ni más ni menos, que son los extraterrestres los causantes del mal funcionamiento de la sonda, cambiando los bits en una especie de “respuesta”. ¿Eso es una respuesta? Son un poco tontos estos marcianos parece ser.

Dejando aparte lo ridículo de esta explicación, se  hace evidente la obsesión de mucha gente por explicarlo todo por acción de los marcianitos de turno, que no tienen otra cosa que hacer que molestar. O, si se descubre algún fenómeno o efecto extraño, se achaca a marcianos enseguida. Tal es el caso de algunas estrellas que, debido a fenómenos difíciles de explicar, tienen su origen en las esferas de Dyson, de civilizaciones muy avanzadas.

Antes, las cosas que no se entendían se explicaban mediante milagros y ángeles. Ahora al parecer todo se puede explicar por acción de los extraterrestres. Pero ¿por qué ocurre esto? Es muy sencillo.

La enorme competencia de los medios de comunicación por atraer a los lectores y obtener los famosos “click” que pagan las facturas mediante la publicidad, abocan a entidades de información antes serias a convertirse en circos ambulantes, intentando desesperadamente, y de forma semanal, o incluso diaria, con traernos la noticia que cambiará la historia de la humanidad para siempre. Es el famoso “clickbait” del que ya hemos hablado en alguna ocasión.

Pero es preocupante que webs serias y rigurosas se dediquen a desinformar al público con teorías de bichos verdes o grises que se dedican a jugar con sondas en el espacio profundo. ¿Es el hijo joven de algún marciano el causante de que la sonda Voyager 2 mande información errónea? ¿Habrá que dejarle sin llevarle de vacaciones a Alfa Centauri por su mal comportamiento? Realmente patético.

Lo cierto es que no hay extraterrestres. No hay ninguna evidencia de extraterrestres. Y es posible que nunca se detecten, si es que se puede conseguir alguna vez. No digo que no existan, probablemente hay vida en otros mundos, por una simple cuestión de probabilidad. Ahora bien, contactar con ellos, incluso poder pasar información, eso ya es otro tema. ¿Debe seguirse la exploración del espacio profundo en busca de pruebas? Sí, naturalmente. Pero hasta que no se encuentre una señal clara y perfectamente identificable, hablar de marcianitos para explicarlo todo es simplemente constatar una profunda ignorancia.

Por cierto, el famoso doctor Stephen Hawking declaró recientemente que, quizás, no sea oportuno dar a conocer nuestra posición a seres de otros mundos. Podrían tener intenciones hostiles, venir aquí y conquistar la Tierra. Con todos los respetos al gran científico, no me imagino a una especie avanzada preocupándose por nosotros. ¿Nos preocupamos nosotros por las bacterias del suelo? Claro que no. ¿Por qué deberían ellos preocuparse por una especie primitiva, perdida en un extremo de la galaxia? ¿Por los recursos? La galaxia está llena de ellos. ¿Por curiosidad? Probablemente haya mucha vida en la galaxia como para preocuparse. ¿Para convertirnos en hamburguesas? Dudo que una especie avanzada no haya superado la etapa de tener que comer el bocadillo de media tarde para sobrevivir.

En definitiva, y como siempre, la idea es llamar la atención. En eso sí que nos diferenciamos del resto de seres de la Tierra; somos los únicos en hacer el ridículo con ideas absurdas a una escala galáctica, cuando no montar guerras fraticidas de niveles inconcebibles. Mira, quizás por eso sí podrían interesarse los marcianos por nosotros. Quién sabe.

marcianos

Kepler KIC 846285 y los marcianos trabajadores

La capacidad del ser humano para imaginar posibilidades es una fuente constante de progreso y avances. Pero, por supuesto, como una buena espada medieval, tiene dos lados, y lo que es bueno por uno, puede ser malo por el otro.
 
Esto es lo que ocurre con Kepler KIC 846285, una estrella descubierta por la sonda Kepler que se dedica a detectar planetas extrasolares, de los cuales hay miles ya detectados, algunos de ellos con posibilidades de encontrarse en la llamada zona habitable, y que podrían, por tamaño, composición, y configuración orbital, disponer de vida.
 
Pero KIC 846285 tiene algo especial, como decía la canción. Hace unos meses se habló de que se podría haber detectado una “megaestructura” rodeando la estrella, lo que en mi pueblo se conoce como una esfera de Dyson. Ahora, sin embargo, después de haber intentado detectar señales de radio de origen extraterrestre desde la estrella, se ha visto que no hay nada. Por lo tanto, o los extraterrestres tienen el wifi apagado, o no hay marcianos allá, al menos tecnológicamente avanzados.
 
Como no hay marcianos, ahora se intentan encontrar explicaciones, si cabe más “bizarras” que las de los E.T. La radiación de la estrella sube y baja como una montaña rusa, y no se encuentra una explicación coherente. ¿Las causas? Probablemente, restos de cometas en órbitas muy excéntricas, que tapan la luz de la estrella de forma que conforma ratios de crecimiento y decrecimiento de las señales electromagnéticas de forma aparentemente caótica. Pero puede haber un patrón, que dure años, o décadas.
 
Mientras tanto, se sigue explorando esta estrella, que probablemente tenga una masa de gases, asteroides, o vaya usted a saber qué alrededor, sin más secretos ni misterios. Pero, por supuesto, mientras tanto, algunos han disfrutado soñando con enormes naves espaciales y poderosas civilizaciones interestelares. Por qué no. Soñar es bueno. Pero sin pasarse, claro.
marcianos
¿Hola? ¿Está el E.T.? Se ponga