“Das Boot” y la Batalla del Atlántico

Hace tiempo que no hablo de cine. Así que vamos a intentar enmendar esa situación con un título que, personalmente, considero una obra maestra de 1981: Das Boot (en alemán, “El submarino”). Una película del director Wolfang Petersen, que dirigió la que, personalmente, es su mejor película junto a “En la linea de fuego”.

Podría escribir un libro sobre el mundo de los sumergibles alemanes en la segunda guerra mundial, un tema que me ha apasionado desde niño. No en vano mi padre, que era ingeniero naval, hizo que me enamorara del mundo de los barcos en todas sus vertientes. Luego le traicioné pasándome a la aviación, pero esa es otra historia. Y los sumergibles y submarinos son sin duda mundos de acero con mil historias que contar.

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Lo primero que hay que decir, vamos a ponernos un poco técnicos, es que en la segunda guerra mundial no había submarinos. Aquellas naves eran sumergibles. ¿Qué diferencia hay? Un submarino es un navío diseñado específicamente para desplazarse sumergido, y solo emerge a la superficie para renovar oxígeno, recargar las baterías, y otras tareas menores. Un submarino se desplaza mejor cuando está sumergido, y cuando está en superficie su movimiento es más lento y torpe.

Los sumergibles son navíos de superficie, que tienen la capacidad de sumergirse durante breves periodos de tiempo, en los cuales su movimiento se ve muy reducido, y su capacidad de inmersión es limitada. Debe volver a superficie pronto o se quedará sin energía en un plazo máximo de 24-36 horas, cuando un submarino convencional diésel puede sumergirse durante semanas, y uno nuclear durante tres meses, solo limitado por la resistencia de sus tripulantes. Nuevos submarinos sin tripulantes podrán mantenerse durante años bajo el mar. Yo hablaré ahora aquí de sumergibles.

De ello se debe decir que todos los barcos sumergibles de la segunda guerra mundial, todos, son sumergibles. Con una excepción: los submarinos de clase XXI alemanes sí fueron verdaderos submarinos. Pero llegaron demasiado tarde. Luego rusos y estadounidenses se basarían en el submarino clase XXI para crear sus propios diseños.

“Das Boot” es muy distinta a otras películas de sumergibles. En el cine americano hay muchas películas famosas, como “Duelo en el Atlántico” (The enemy below) con Robert Mitchum y Curt Jurgens. O también “Destino Tokio” (Destination Tokio), o “La Flota Silenciosa” (Operation Pacific) esta con John Wayne en un papel típico de él. Ninguna de estas películas, u otras más recientes, han conseguido capturar el ambiente real de un sumergible. O son propagandísticas, o directamente nos dan una imagen completamente falsa del interior de un sumergible de la segunda guerra mundial.

Porque, cuando se lee la documentación real de la época, informes, testimonios, incluso las memorias de Karl Donitz, jefe de la flotilla de sumergibles, se puede verificar el infierno que supuso para aquellos hombres el pasar por los sumergibles alemanes. Recordemos que tres de cada cuatro de los tripulantes nunca volvieron. Murieron tres cuartas partes de la tripulación de los sumergibles alemanes, especialmente los tripulantes de los sumergibles de las clases VII y IX. Y murieron de las formas más horribles que se pueda uno imaginar. Porque un disparo suele ser algo rápido. Ahogarse en la oscuridad de un sumergible, con agua a seis grados y una presión de 20 atmósferas es una forma de morir terrible. No concibo un horror más duro y temible que ese.

La persecución que los ingleses hicieron de los sumergibles alemanes fue una carrera contra el tiempo. Al principio de la guerra, los alemanes hundían barcos ingleses y de otras nacionalidades casi a placer. La idea principal era ahogar al pueblo británico, dejándole sin recursos, para de este modo obligarles a firmar un armisticio.

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Winston Churchill ya lo dijo tras la guerra, y lo indica en sus memorias, que recomiendo como brillante documento histórico: “durante la guerra, lo que más me preocupó fue la amenaza de los sumergibles”. Estas batallas, que dieron nombre a “la batalla del Atlántico”, fueron un juego del gato y el ratón que terminaron ganando los británicos. Gracias sobre todo al sónar, mejoras en las tácticas con los destructores, el uso de aviones de gran radio para perseguir y destruir sumergibles, y la falta de tripulantes y naves alemanas, algo que fue perenne durante toda la guerra.

La película no trata una misión concreta, sino que es un compendio de lo que sería una serie de misiones de aquella época. El sumergible representado, el U-96, existió realmente, y fue uno de los más famosos. Existen varias versiones de la película, incluso una serie, pero yo creo que la versión original es suficiente para muchos interesados. La versión extendida se adentra más en los aspectos sociales y personales de la vida de los submarinistas. La película se grabó con voces en alemán, ya que todos los tripulantes eran germanoparlantes, y luego ellos mismos la doblaron al inglés, excepto en un caso. El doblaje al español de España es de muy buena calidad para quien lo desee, aunque yo soy de ver el cine en idioma original, con subtítulos en caso de que no sea inglés. Personalmente creo que es una forma de acercarse mejor a la película.

La recreación que hicieron de un sumergible de clase VII alemán es casi obsesiva. Wolfang Petersen quiso que cada aspecto del sumergible estuviese recreado hasta la extenuación. Y la atmósfera que se vive dentro nos sumerge, literalmente, en esas pequeñas salas claustrofóbicas y sucias. El aspecto de los hombres, que se van dejando la barba como ocurría en la realidad, va degradándose con el paso del tiempo y las misiones. Todo ello con un realismo impresionante.

La banda sonora es también una obra maestra, realmente apasionante, introduce al espectador en la historia y nos lleva a acompañar a aquella tripulación durante toda la película.

Podría escribir durante horas sobre “Das Boot” y el mundo de los sumergibles, pero creo con esto el lector tendrá una idea de lo que se puede encontrar en esta película, que recomiendo a todo amante de la historia, y del cine hiperrealista de calidad.

Para ilustrar este texto con un vídeo, he elegido esta escena en concreto de “Das Boot” porque muestra una idea general del altísimo nivel que ofrece en aspectos técnicos y de guión. Todos los aspectos de lo que ha de ser una película histórica de altísimo nivel están aquí representados.

Existen algunos simuladores para PC que recrean aquellas batallas. En ellas los aficionados hemos podido revivir aquellas situaciones en la comodidad de nuestras casas. Recomiendo “Silent Hunter III” o también “Silent Hunter V”, ambos geniales.

“Das Boot” es cine bélico, y es cine humano. Es el cine que nos lleva  a la realidad de los horrores que supone la guerra. Y del terror de saber que tu vida depende de una pequeña mampara de acero que te separa de una de las muertes más crueles posibles. Un testimonio que durará para siempre.

 

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