Fragmento de “Las entrañas de Nidavellir II: Promakhos”

Yvette está ayudando a Temístocles, general griego, a preparar los trirremes para la batalla que se avecina. Nos encontramos en el año 480 antes de Cristo, y las cosas no podrían haber ido peor. Sandra no termina de recuperarse, y Robert ha huido aparentemente con Jerjes I, y su comportamiento y palabras tienen menos sentido común del poco sentido común que es habitual en él.

Pero ahora Yvette no tiene tiempo de pensar en eso; se avecina una batalla, y ella es una ingeniera cuya mayor batalla vivida fue en el colegio con sus compañeros de clase. Tendrá que crecer. Y tendrá que demostrarle a Temístocles, y a sus hombres, que es capaz de obtener su respeto, y lo más importante: que mantenerla con vida merece la pena.

artemisia

Leer más “Fragmento de “Las entrañas de Nidavellir II: Promakhos””

Anuncios

Fragmento de “Promakhos”

Traigo hoy un pequeño comentario de Medea, personaje de “Las entrañas de Nidavellir II: Promakhos”. Medea es la madre de Fidias, y ambos se encuentran en un campamento de refugiados tras la destrucción de Atenas por las tropas persas del emperador Jerjes I, en el 480 a. C.

Sandra contacta con ellos en una pequeña tienda una noche, mientras viaja a Atenas junto al general Arístides. Allí conocerá a Medea, y a su hijo Fidias, que quedará prendado de su belleza, y le prometerá crear la más hermosa estatua del mundo si les ayuda en la lucha contra los persas. La madre, mientras tanto, teme que su hijo lleve a cabo su promesa de ir a luchar contra las tropas invasoras, al haber perdido ya a su marido.

Promakhos es la segunda parte de “Las entrañas de Nidavellir” y duodécimo libro de la saga Aesir-Vanir.

medea

Cinco razones para viajar a Grecia

Lo confieso: soy un enamorado de Grecia, y de la cultura helenística. Desde que a los quince años leí “La odisea” de Homero, me enamoré de la historia y la cultura de ese país. Luego, desde que realizara mi primer viaje, me enamoré de sus gentes, de su gastronomía, y de sus paisajes mediterráneos. El conjunto conforma una suma de posibilidades inagotables.

Todos sabemos que Grecia vive momentos difíciles desde hace tiempo, pero el país ha sido, es y será siempre un lugar donde se recibe a los visitantes con simpatía y mucho cariño. Sí, por supuesto que hay que tomar las precauciones que se han de tomar en todas partes, y por supuesto que hay que leer algo de lo que se puede y no se puede hacer en el país, pero que nadie se engañe: llegar a Atenas es, sobre todo para los que somos amantes de la historia antigua, viajar dos mil quinientos años en el tiempo, y disfrutar de la interminable cantidad de historia que nos aguarda.

The_Parthenon_in_Athens
El Partenón, en la Acrópolis. Imagen de Steve Swayne

Leer más “Cinco razones para viajar a Grecia”

“Las entrañas de Nidavellir II” gratis hasta el sábado

Ya está disponible la segunda parte de forma gratuita hasta el sábado 10 la novela  “Las entrañas de Nidavellir”, con el subtítulo “Promakhos”. Duodécimo libro de la saga. Les dejo con la sinopsis del libro, por si es de su interés.

Sinopsis “Las entrañas de Nidavellir II: Promakhos”.

Año 2153. Tras resolver la situación crítica a la que se vio sometida de forma desesperada y poco ortodoxa, Sandra regresa a la Tierra para dejar a Yvette con su familia y amigos. La acompaña Robert, porque no confía en Sandra, y Deblar, por orden del Alto Consejo, y para verificar la no contaminación de la Tierra.

Pero la nave ha sufrido daños y alteraciones debido a la inexperiencia de Sandra y las maniobras que tuvo que llevar a cabo, y de pronto, el reactor principal fluctúa, y los cuatro se ven arrastrados a soportar una situación del todo inesperada, y, sin duda, completamente inoportuna.

Bienvenidos al año 480 antes de Cristo. Jerjes I, Emperador del Imperio Aqueménida, ha arrasado Atenas con sus tropas. Ahora se prepara para dar el golpe final a las ciudades-estado del Ática y del Peloponeso. Los persas están dispuestos a todo para acabar la tarea que comenzaran años antes. Solo un griego llamado Arístides podrá impedirlo. Arístides, y una oportunidad de que los dioses se alíen con los pueblos de Grecia…

Sandra. Las entrañas de Nidavellir

“Voices from the past” (voces del pasado)

Actualizado: por fin está disponible “Promakhos”. Ha sido un camino largo. Y duro. Pero ha merecido la pena.

Traigo aquí hoy un pequeño homenaje musical a “Las entrañas de Nidavellir II: Promakhos”, y más concretamente a la segunda parte, que ya está disponible actualmente. Esta obra ha sido sin duda la más dura, la más compleja, y la única donde realmente me he retrasado con respecto a mis planes iniciales. En parte por mi vida privada, siempre compleja y difícil, pero también en parte porque la obra lo merecía. Es el duodécimo libro de la saga.

Necesitaba darle un componente especial, ya que al fin y al cabo cierra la subsaga de Sandra, y uno de los dos caminos que la humanidad recorre en los cuatro mil millones de años de historia que contempla la saga Aesir-Vanir.

Sin duda el esfuerzo ha merecido la pena. La obra tiene el aspecto que quería que tuviese. Que sea buena, regular, o mala, eso lo decidirá el lector por supuesto. Pero yo he podido dotar a la obra de los elementos que quería, y con la estructura final que había pensado, y que ha requerido un esfuerzo importante. Son 530 páginas esta segunda parte, que con las 600 páginas de la primera parte, conforman sin duda la obra más larga en la saga Aesir Vanir.

El futuro, ahora, es Yggdrasil, la nueva novela, que es el elemento final antes de la segunda trilogía, que dará fin a la saga. O eso espero, poder escribirlo. Quieran los dioses darme tiempo y recursos para ello. Si no, igualmente estoy satisfecho con el trabajo llevado a cabo. Ha sido un sueño. Duro, difícil, tenaz. Pero un sueño. De eso no cabe ninguna duda.

La chica que sale en la imagen representa al personaje de Yvette Fontenot, una de las protagonistas de la historia. Un personaje inspirado en alguien importante de mi vida pasada, con la que comparte aspectos y semejanzas. Pero ¿qué es un libro, sino un retal de los sueños, los miedos, los recuerdos, y las esperanzas de quien lo escribe?

La mujer en la Grecia clásica y en la actualidad

Siempre he sido un amante de la cultura griega. Estudié griego clásico, leí la Iliada y la Odisea con quince años, y me enamoré de ese antiguo mundo que es la cuna de la civilización occidental en muchos aspectos (también de la diosa Atenea, todo hay que decirlo). Además de tener razones sentimentales y afectivas en mi interés por la cultura helénica, y al hecho de que estuve a punto de perder la vida en la isla de Hydra.

Creo que la divina Atenea decidió que no había llegado mi hora, porque todavía no me explico cómo salí indemne de aquello. Acabé vestido de capitán de la marina mercante en un barco griego (por supuesto jamás he sido capitán de ningún barco) por circunstancias curiosas y hasta divertidas que algún día explicaré. Trabé amistad con algunos griegos, especialmente con un matrimonio con el que mantuve una amistad, y que me introdujeron en la cultura griega como no es posible como simple turista. Todo ello hizo que para mí Grecia se convirtiera en un paraíso maravilloso y un segundo hogar. Por cierto, el vino griego es magnífico.

grecia_clasica

Debido a estas circunstancias, he estado escribiendo un texto que tiene relación con Grecia y que actualmente está en fase de revisión, pero que se desarrolla en el año 480 antes de Cristo, y, para ser más precisos, antes y durante la batalla de Salamina, que enfrentó a griegos y persas en lo que se conoce como Guerras Médicas (los griegos llamaban “medos” a los persas). El emperador del Imperio Aqueménida, Jerjes I, quería acabar lo que comenzó su padre, Darío II, y conquistar las polis griegas, para someterlas a su mando. Los griegos lucharon en la famosa batalla de las Termópilas (la de la película “300”, que por cierto eran bastante más de 300), y allí contuvieron a los persas durante tres días, luego estos entraron en Atenas y la arrasaron. La batalla definitiva ese año se libró en la isla de Salamina, donde los trirremes griegos, en mucha menor cantidad que los persas, infligieron una importante derrota a Jerjes I. La posterior batalla de Platea, en el año 479 antes de Cristo, terminó la contienda entre ambos pueblos (aunque los griegos eran un conjunto de pueblos diversos, pero ese es otro tema).

Como entusiasta de la historia antigua he procurado leer lo habitual; las batallas, los hechos importantes, etc. Pero un aspecto importante de cualquier pueblo y cualquier cultura es lo que Unamuno llamaba la “intrahistoria”: la historia de aquellas gentes que no pasaron a la historia, pero que eran realmente los protagonistas de la época. La gente común que vivía sus vidas en aquellas circunstancias. Para este trabajo concreto, necesitaba estudiar ciertos aspectos de la vida de las mujeres y las relaciones prematrimoniales y matrimoniales de lo que se conoce como “el siglo de Pericles” de Grecia, que más o menos suele comprender parte o todo el siglo V a.c. según el historiador y el método de datación.

La razón de esta digamos “investigación” residía en el trabajo que reviso, y que contiene dos relaciones entre dos hombres rondando la treintena, con dos mujeres jóvenes, una de dieciocho años, otra de dieciséis. Naturalmente, según los parámetros de esta época (principios del siglo XXI) eso es escandaloso. Pero no lo olvidemos: Antonio Machado, el insigne poeta, se casó con treinta años con una joven de quince. Es decir, y como enseguida podemos averiguar si nos introducimos en la historia de las costumbres matrimoniales, el matrimonio de hombres relativamente maduros con jóvenes menores de edad era habitual hasta hace relativamente poco (y lo sigue siendo hoy día en varios países y culturas).

Mi abuela por parte de madre, sin ir más lejos, fue obligada a casarse con un hombre bastante mayor que ella, aunque luego ella tuvo su buen amante, y de hecho mi madre y sus hermanos son todos de aquel segundo hombre, ninguno del padre legal. ¡Qué escándalo! Pero mi abuela ya lo advirtió: si la obligaban a casarse, ella se vería obligada a hacer lo que hizo, que no era otra cosa que estar con quien deseaba estar. Una abuela moderna que se dice. Estamos hablando de hechos que se remontan a la primera década del siglo XX por supuesto.

La verdad es que, ante mi preocupación sobre este texto ambientado en la grecia clásica, me he querido informar con todo detalle de la vida de las mujeres en aquella época. Y, lo que sospechaba, se ha confirmado: en realidad, todavía estoy siendo magnánimo en mi texto. Estas dos jóvenes que describo al fin y al cabo están con quien quieren estar, son bien tratadas y mejor cuidadas, muy queridas y estimadas en ambos casos. La verdad de la gran mayoría de jóvenes griegas era, cuando menos, temible. Se llegaba a un acuerdo prematrimonial con dote, y conocían a su pareja el día de la boda. El hombre solía doblarles la edad, y las veía como máquinas de tener hijos para la herencia, que por supuesto era siempre masculina. No tenían derechos, y sí muchísimas obligaciones. Y eran consideradas como seres inferiores, y tratadas como tales. Incluso tenían una canción de despedida del hogar, con un texto que demuestra lo horrible que era ese trauma para ellas. ¿El matrimonio, día más feliz de la vida? No para ellas.

frase-de-la-mujer-puede-decirse-que-es-un-hombre-inferior-aristoteles-169064

¿Les suena? Seguro que sí. En Occidente hemos vivido esas costumbres hasta hace poco. Y muchos países en la actualidad siguen todavía esas costumbres arcaicas y que siempre, indefectiblemente, sufren las mujeres. Pero este “Occidente moderno” del que nos sentimos orgullosos no puede presumir de nada. Por ejemplo, la idea arraigada de que en una violación la culpa es de la mujer “porque va provocando” es algo extremadamente extendido todavía. Es decir, una mujer, por el hecho de parecer atractiva, o por el hecho de llevar cierta ropa, parece ser la responsable de que se la pueda violentar de forma brutal. ¿Qué nos dice eso?

Efectivamente, nos manda un mensaje muy claro: no estamos tan lejos de aquellas costumbres de la grecia clásica. Seguimos siendo y tratando a la mujer sin el respeto y la consideración que se merecen. Ejemplos podemos verlos prácticamente todos los días. Casos sangrantes, nunca mejor dicho, que demuestran que esta sociedad todavía tiene un largo camino que recorrer en pos de la igualdad entre hombre y mujer.

La conclusión parece clara. Han pasado 26 siglos, y aquí estamos, con los mismos comportamientos sexistas, que pueden haber mejorado en ciertos aspectos, afortunadamente. Pero con una advertencia: son muchos los que siguen convencidos de que hay que someter a la mujer, con ideas como que sus cualidades psicológicas y de aprendizaje son menores, o simplemente, que ha de ser sometida al hombre “porque es la voluntad de algún dios”.

Visto lo visto, voy a dejar el texto como está, dejando claro que toda época, pasada y presente, ha representado para la mujer una enorme cantidad de problemas que ha debido y debe superar en cada etapa de su vida. Como hombre, no me siento satisfecho de pertenecer al grupo de los que oprimen. Como ser humano, intento, e intentaré, denunciar esta situación, y procurar que la mujer sea tratada simplemente como debe ser: como un ser humano, sin importar su condición. Existen centenares de casos de abusos cada año en occidente, y en algunos países las cifras se cuentan por miles. Pero lo peor es la indiferencia de la sociedad ante estos hechos. Eso es lo primero que debemos cambiar: una educación de verdadera igualdad entre sexos. Porque, si no empezamos la casa por los cimientos, nunca terminaremos de construir un mundo mejor para todos, que es, al fin y al cabo, lo que queremos.

Las lenguas muertas están muy vivas

Dentro de las habituales preguntas del tipo “esto para qué sirve”, “por qué se estudian los planetas”, “para qué analizar colisiones de partículas” o a veces “la ciencia no sirve para nada”, hoy quisiera presentar una nueva pregunta:

“¿Para qué perder el tiempo estudiando lenguas muertas?”

En España, donde vivo hay cuatro lenguas, y existe gente que dice que eso es perder el tiempo aprendiendo lenguas inútiles. Que es mejor un solo idioma, así nos entendemos todos. Yo suelo contestar: “es cierto, vamos todos a hablar el mismo idioma: el inglés. Es la lengua más popular en todo el mundo”. Si hemos de ser prácticos, seámoslo hasta sus últimas consecuencias.

Por lo tanto, si ya hablar una lengua minoritaria actual parece una pérdida de tiempo (cuidado porque alguna de esas lenguas tiene más hablantes que el holandés por ejemplo), ¿qué podemos decir de hablar latín, o griego clásico, que son lenguas muertas?

El hombre, o la mujer, práctico, dirá: “aprende griego moderno al menos”. ¿Por qué hay gente que se pasa parte de su vida estudiando una carrera donde se aprenden lenguas que ya no habla nadie? ¡Qué pérdida de tiempo!
Bueno, pues, como ocurre a menudo, tiene una explicación. Conocer lenguas como el latín o griego clásicos tiene muchas utilidades. Algunas muy prácticas, como traducir textos antiguos en esas lenguas. Tengo una amiga que trabaja traduciendo textos griegos de la época clásica, y en alguna ocasión he departido alguna tarde con ella viendo y disfrutando esos textos y las historias que cuentan. Ser el primero en traducir un texto es algo mágico: es como entrar en la mente de alguien que vivió hace dos mil quinientos años, y que no ha vuelto a hablar desde entonces.

Yo mismo aprendí griego clásico en mis tiempos, y gracias a eso accedí a un mundo maravilloso de hombres y mujeres que fueron el origen de nuestra civilización. Y fue una experiencia maravillosa. No digo que tenga que gustar a todo el mundo por supuesto, pero a mí me llenó de vida, y me llevó a explorar mundos ya desaparecidos.

Pero hay algo muy importante en conocer lenguas muertas. Y ese algo importante es que nos enseñan cómo eran aquellos pueblos. Nos dan información sobre sus costumbres, su historia, sus orígenes. Estudiar y comparar lenguas antiguas nos permite crear árboles de desarrollo de las lenguas, su historia, su evolución.
Y otra cosa muy importante: nuestras lenguas actuales romances (tratándose por ejemplo del caso español, francés, italiano, portugués, etc) derivan del latín, y conocer el latín nos permite conocer cómo evolucionaron nuestras lenguas romances actuales. Eso nos permite entender nuestra lengua, nos ayuda a comprender su evolución, y permite explicar muchos de sus aspectos, estructura, y naturaleza. De dónde vienen las palabras, de dónde vienen muchas expresiones, y muy importante, por qué las lenguas son como son. Porque las lenguas son como seres vivos: nacen, evolucionan, y mueren, no sin antes dejar otras lenguas como descendientes.

Todo eso conforma un enorme matriz de cultura, de conocimiento, y de historia de los pueblos. Una información enorme que nos ayuda a entender nuestros orígenes, nuestras costumbres, y por qué somos como somos. Estudiar lenguas muertas nos abre las puertas de las civilizaciones que nos precedieron, y con eso abrimos el conocimiento de la humanidad. Por eso, conocer lenguas muertas es tan importante. Por mucho que algunos insistan en que es perder el tiempo. La ignorancia. Eso sí es perder el tiempo.

silent