Las lenguas muertas están muy vivas

Dentro de las habituales preguntas del tipo “esto para qué sirve”, “por qué se estudian los planetas”, “para qué analizar colisiones de partículas” o a veces “la ciencia no sirve para nada”, hoy quisiera presentar una nueva pregunta:

“¿Para qué perder el tiempo estudiando lenguas muertas?”

En España, donde vivo hay cuatro lenguas, y existe gente que dice que eso es perder el tiempo aprendiendo lenguas inútiles. Que es mejor un solo idioma, así nos entendemos todos. Yo suelo contestar: “es cierto, vamos todos a hablar el mismo idioma: el inglés. Es la lengua más popular en todo el mundo”. Si hemos de ser prácticos, seámoslo hasta sus últimas consecuencias.

Por lo tanto, si ya hablar una lengua minoritaria actual parece una pérdida de tiempo (cuidado porque alguna de esas lenguas tiene más hablantes que el holandés por ejemplo), ¿qué podemos decir de hablar latín, o griego clásico, que son lenguas muertas?

El hombre, o la mujer, práctico, dirá: “aprende griego moderno al menos”. ¿Por qué hay gente que se pasa parte de su vida estudiando una carrera donde se aprenden lenguas que ya no habla nadie? ¡Qué pérdida de tiempo!
Bueno, pues, como ocurre a menudo, tiene una explicación. Conocer lenguas como el latín o griego clásicos tiene muchas utilidades. Algunas muy prácticas, como traducir textos antiguos en esas lenguas. Tengo una amiga que trabaja traduciendo textos griegos de la época clásica, y en alguna ocasión he departido alguna tarde con ella viendo y disfrutando esos textos y las historias que cuentan. Ser el primero en traducir un texto es algo mágico: es como entrar en la mente de alguien que vivió hace dos mil quinientos años, y que no ha vuelto a hablar desde entonces.

Yo mismo aprendí griego clásico en mis tiempos, y gracias a eso accedí a un mundo maravilloso de hombres y mujeres que fueron el origen de nuestra civilización. Y fue una experiencia maravillosa. No digo que tenga que gustar a todo el mundo por supuesto, pero a mí me llenó de vida, y me llevó a explorar mundos ya desaparecidos.

Pero hay algo muy importante en conocer lenguas muertas. Y ese algo importante es que nos enseñan cómo eran aquellos pueblos. Nos dan información sobre sus costumbres, su historia, sus orígenes. Estudiar y comparar lenguas antiguas nos permite crear árboles de desarrollo de las lenguas, su historia, su evolución.
Y otra cosa muy importante: nuestras lenguas actuales romances (tratándose por ejemplo del caso español, francés, italiano, portugués, etc) derivan del latín, y conocer el latín nos permite conocer cómo evolucionaron nuestras lenguas romances actuales. Eso nos permite entender nuestra lengua, nos ayuda a comprender su evolución, y permite explicar muchos de sus aspectos, estructura, y naturaleza. De dónde vienen las palabras, de dónde vienen muchas expresiones, y muy importante, por qué las lenguas son como son. Porque las lenguas son como seres vivos: nacen, evolucionan, y mueren, no sin antes dejar otras lenguas como descendientes.

Todo eso conforma un enorme matriz de cultura, de conocimiento, y de historia de los pueblos. Una información enorme que nos ayuda a entender nuestros orígenes, nuestras costumbres, y por qué somos como somos. Estudiar lenguas muertas nos abre las puertas de las civilizaciones que nos precedieron, y con eso abrimos el conocimiento de la humanidad. Por eso, conocer lenguas muertas es tan importante. Por mucho que algunos insistan en que es perder el tiempo. La ignorancia. Eso sí es perder el tiempo.

silent

“Las entrañas de Nidavellir II: Promakhos” para mayo

Sigue el trabajo de revisión de Promakhos, en una tarea enorme por la estructura de esta segunda parte de “Las entrañas de Nidavellir”. Esta es una obra que sin duda quedará como la que más dedicación me ha requerido, además de esfuerzo intelectual. Y será así al menos hasta la siguiente obra de la saga Aesir-Vanir.

La primera parte ha estado hasta hace poco en primer lugar en la lista absoluta de la red literaria Entreescritores, y ahora se encuentra en segundo lugar. Como siempre, agradecer a los lectores su interés y sus votos, además de sus comentarios.

Espero tener la segunda parte para mayo, aunque, como siempre, solo los dioses tendrán la última respuesta. Y la divina Atenea, la de los ojos claros, que ilumina las mentes de los escritores y artistas para honrar su memoria…

“Soy selectiva con la incultura y con la brutalidad humanas. No quiero una bestia en mi cama; quiero intelecto. En la vida, y en la cama, el intelecto produce un placer mayor que cualquier acto físico”.

(Reina Artemisia de Caria. De “Las entrañas de Nidavellir II: Promakhos”). 

artemisia_de_caria

Decimotercera posición para “Las entrañas de Nidavellir”

La primera parte de “Las entrañas de Nidavellir” ha sido elegida en decimotercera posición en categoría absoluta en Latinoamérica, entre más de 3000 libros, compitiendo entre todos los géneros de ficción. Esta obra está además en segunda posición en ciencia ficción junto a otras dos obras de la saga que se encuentran entre las primeras diez posiciones. En la imagen, portada de la que será la segunda parte. Muchas gracias por vuestro apoyo.

portada_nidavellir_2-2

 

Asimov y la democracia

La frase de la semana nos la trae Isaac Asimov. El gran escritor, humanista y científico ya había visto en el siglo XX el problema que supone que la democracia esté gestionada por gente ignorante y sumisa a cualquier regalo que le dé cualquiera que le diga lo que quiere oír.

Los griegos, inventores de la democracia, solo permitían votar a aquellos que eran cultos, formados, y conocedores de lo que elegían. ¿Significa eso que hemos de erradicar la democracia como forma de gobierno? Al contrario: significa que debemos formar hombres y mujeres con los conocimientos, la cultura, y la capacidad crítica para votar en las mejores condiciones. La ignorancia no vota por sí misma; su mano es guiada por aquellos que saben manipular a quienes no han tenido la oportunidad de disponer de una formación.

Democracia sí, siempre. Pero ignorancia no; nunca. Esa es la idea que Asimov transmitió durante toda su vida. Y el viejo sabio sabía muy bien lo que decía.

asimov

Nueva portada para “Las entrañas de Nidavellir II: Promakhos”

Tal como comenté, he cambiado la portada de la segunda parte de “Las entrañas de Nidavellir II: Promakhos”. En realidad la portada es la misma, con una redisposición de los elementos inferiores, y quitando a la Sandra diosa y pacífica con la corona original, cambiándola por una Sandra guerrera con una espada. Por cierto esa katana que porta tendrá su historia.

La razón hay que buscarla en la evolución del personaje. Cano ya dibujó una Sandra-diosa en “La insurrección de los Einherjar” que transmite paz y armonía. Aquí el personaje no es ese, al contrario. Se haya sumida en un caos enorme, y sufre enormes dificultades luchando contra sí misma además de en dos guerras simultáneas. 

Eso parecía indicar que la imagen de una Sandra relajada y en paz no era ni mucho menos lo más adecuado para la portada. Se requería otra Sandra más dura, más fuerte, más violenta, más agresiva. Una Sandra que está siendo moldeada por el destino que le espera. Por eso he cambiado la imagen, y por eso creo que ha merecido la pena. Pero, como siempre, el lector juzgará.

portada_nidavellir_2-2
Las entrañas de Nidavellir II: Promakhos

Empezando “Las entrañas de Nidavellir II: Promakhos”

Hoy comienzo a escribir la segunda parte de “Las entrañas de Nidavellir”. Aunque ya tenía retales de texto y bosquejos, en algún momento debía empezar. Y el camino que no recorras hoy te esperará mañana. Vamos a ello.

sandra2
Las entrañas de Nidavellir II: Promakhos

El siglo de Pericles

El siglo de Pericles no tiene una definición de fechas exacta. Varía según el historiador y el sistema que use para delimitar el inicio y fin de la época dorada de Atenas. Sin embargo, por comodidad se suele hacer coincidir el siglo V a.c. con el siglo de Pericles.

Dejando aparte los impresionantes avances que se produjeron, algo fascinante es conocer las reconstrucciones de los monumentos más importantes de la época, y, por supuesto, la Acrópolis, con el Partenón, templo dedicado a la diosa Atenea, protectora de la ciudad-estado. Como ya comenté en una ocasión, aunque la más famosa es la estatua de su interior, Athena Parthenos, no menos importante era la estatua de la zona exterior, Athena Promakhos (literalmente, “la que está al frente”).

En la imagen adjunta, puede verse indicada dicha estatua, construida por el maestro Fidias. Y que la imagen no lleve a engaño; medía 15 metros de altura, y estaba hecha de bronce. Realmente impresionante.

Atenas perdió su esplendor y poder para siempre a finales del siglo V a.c. por acción de la guerra que inició Esparta en la conocida como “guerra del Peloponeso”. Muchas grandes obras, y una gran parte de la cultura y el conocimiento, se perdieron para siempre. Subsistió en Roma, y luego en Alejandría, perdiéndose esa llama definitivamente con la muerte de Hipatia.

Atenas fue un faro de la humanidad, y su caída una desgracia. Las sombras lo cubrieron todo, y costó mucho remontar de nuevo. Eso nos debe recordar una cosa: la llama del conocimiento y la cultura que se apaga, tardará mucho en encenderse de nuevo. Es mejor cuidarla, porque su caída casi siempre marca el fin de una civilización. Una lección que nunca deberíamos olvidar.

Parthenon1
Reconstrucción de la Acrópolis de Atenas durante el Siglo de Pericles