Conflicto Grecia-Turquía; cuando mi corazón me pide que decida

Nota 1: este artículo ha sido restaurado por un problema técnico que lo había dejado ilegible. Disculpen las molestias.

Nota2: en este texto ofrezco una versión personal y subjetiva de unos hechos actuales sobre un conflicto entre naciones. Pido perdón a quien considere que no soy objetivo. Y tendrá razón; no puedo ser objetivo. Son demasiadas sensaciones, recuerdos, y sentimientos, acumulados en mi corazón como para ignorarlos.

Observo con interés el enésimo enfrentamiento que se está produciendo en estos últimos días de agosto de 2020 entre Grecia y Turquía, en el que, una vez más, cada país expone sus razones para mostrar la bandera de sus armas y sus barcos de guerra, y cada uno de ellos explica por qué es el otro país el que amenaza e intenta una escalada bélica completamente absurda, a la que cada uno de ellos se opone por supuesto.

De hecho, enfrentamientos entre Turquía y Grecia se producen todos los años. Muchos no llegan a ser conocidos, pero los que seguimos ciertas fuentes militares somos conocedores de aquel avión derribado, del otro avión perseguido, o de algún barco amenazado, incluso abordado. Muchas de estas escaramuzas solo tienen una finalidad: probar el espíritu de combate y la resolución de la otra parte. “¿Responderá a mi incursión? ¿Hasta dónde llegará? ¿Puedo jugar al juego de los hechos consumados? ¿Qué apoyos tengo, y qué apoyos tiene la otra parte?”

Una flota de barcos de guerra turcos protege a un buque de prospección petrolífera en una zona que Turquía reclama para sí. La foto es propagandística; esta disposición de los barcos no es nunca usada en zonas de combate, sino para mostrar la bandera y dar sensación de poder.
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Evolución: se confirma que no venimos del mono

Seguimos con el tema de la religión, esta vez porque me veo en cierto modo obligado a ello. En este caso con Turquía, país que se hunde cada vez más en el extremismo y la irracionalidad, y cuyo pueblo sufre por un gobierno extremista que persigue imponer sus ideas religiosas frente a cualquier razonamiento científico. Veámoslo.

En el mundo de la ciencia, cuando se realiza un descubrimiento científico, este es aceptado por las comunidades religiosas con mayor o menor grado en función de los aspectos que toque en relación a los libros sagrados de las diferentes religiones, todas ellas verdaderas, que pueblan la Tierra.

Con respecto a la evolución, la resistencia es, desde el primer momento, extremadamente alta. Ocurre en países con personas influyentes, dotadas de gran poder, y de gran extremismo religioso, como Irán, Arabia Saudí, Turquía, o Estados Unidos. Todos ellos con poblaciones de personas que colocan sus libros sagrados por encima de cualquier aspecto racional perfectamente verificado, como es la teoría de la evolución.

Y recordemos algo que no me cansaré de repetir: teoría en ciencia no significa lo mismo que en lenguaje cotidiano. Que nadie diga “es solo una teoría” porque la gravedad también es una teoría, y  no veo a nadie saltando desde un rascacielos para mostrar que es solo una teoría y que es falsa.

zeus
¿Dios? No, es Zeus, adorado por millones de seres humanos ¿Me dice usted que su dios es real y este no? ¿Por qué?

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