El mito del tiempo y el problema del libre albedrío

El tiempo ha obsesionado a filósofos y científicos desde tiempos inmemoriales. Al fin y al cabo, el tiempo describe con claridad los sucesos, y, muy importante, los límites de la vida. En el afán por explicar su naturaleza, estructura, composición, e incluso la entidad básica que lo conforma, se ha olvidado a veces un elemento fundamental: puede que el tiempo, al fin y al cabo, no exista. Sería entonces, según las modernas teorías en física teórica, una conceptualización humana. Una invención que nace de la estructura de nuestra mente y de cómo procesa la información que recibe del mundo.

Agujeros negros: un desafío de la física
Agujeros negros, donde tiempo y espacio se resisten a ser formulados

Modelos explicativos para el concepto del tiempo como una ilusión

Estamos tan acostumbrados a pensar en el tiempo que, sin él, simplemente todo a nuestro alrededor se desploma. En física, el tiempo es una magnitud física básica, y eliminarlo conlleva reestructurar la física de los pies a la cabeza. Esto no quiere decir que la física actual sea errónea ni obsoleta ni mucho menos; sí significa que, en muchos aspectos, la magnitud del tiempo sería en todo caso una magnitud derivada, y ello conlleva a una nueva física que explique el Universo en base a otras magnitudes, algunas de las cuales pueden ser aún desconocidas.

El cerebro como medio de procesamiento de la realidad

El cerebro ha sido una herramienta vital para la evolución del ser humano, que basa su poder en la capacidad de interpretar la información que recibe de los sentidos, procesarla, almacenarla, y con ello obtener conclusiones. Este método, altamente efectivo, es un logro evolutivo que en los mamíferos superiores ha permitido una gran adaptabilidad al medio. En el caso del ser humano, la posibilidad de desarrollar estrategias basadas en la experiencia, tanto personal como la heredada de los ancestros y comunicadas mediante el lenguaje, ha sido la mecha que ha creado las actuales sociedades tecnológicas actuales.

Para hablar del tiempo, o mejor, de su no existencia, suele recurrirse al dinero. El ser humano ha creado el dinero como un concepto que permite el intercambio de bienes entre personas y sociedades, pero el dinero, al fin y al cabo, es un concepto, un compromiso. Dicho de otro modo: es una convención que todos aceptan y que resulta de mucha utilidad. Sin embargo, el dinero es un concepto social, cultural, y económico. No se hunde en las raíces de la mente. Vamos a definir dos elementos que sí son convencionalismos a nivel mental, y que, una vez vistos, pueden permitir hacer una aproximación al tiempo.

Color y sonido: convencionalismos mentales

Cuando miramos un objeto, vemos su color, que es el resultado de los fotones que se reflejan en su superficie. Estos fotones tienen en cada caso una frecuencia determinada, y ello conlleva que el ojo recoja esos fotones y sus frecuencias asociadas y los convierta en impulsos eléctricos que viajan al cerebro. Con el sonido ocurre algo similar cuando llega al oído. En cualquier caso, el cerebro procesa esa información y ¿qué hace con ella? ¿Cómo puede el cerebro decirnos que un jarrón es del color de una frecuencia x determinada, por ejemplo, marrón?

No puede, naturalmente. Lo que hace es desarrollar una estrategia que nosotros conocemos como color. De ese modo, no sabemos qué frecuencia tienen los fotones de un objeto reflejado, pero sí sabemos que es de un color determinado. El jarrón es marrón, la rosa es roja, y el mar es azul. Son, sencillamente, distintas frecuencias a las que vibran los fotones, que el cerebro convierte en un concepto absolutamente arbitrario.

El tiempo es como el color: una conceptualización del cerebro

Llegados a este punto, la ciencia viene sospechando que existe la posibilidad de que el tiempo, al fin y al cabo, también sea una ilusión, o al menos, una conceptualización de la realidad. De la misma forma que el fotón se interpreta como un color, los sucesos se interpretarían como el tiempo. En este sentido, la actual definición física de tiempo es, en este sentido, totalmente arbitraria:

Tiempo: segundo (s). El segundo es la duración de 9 192 631 770 períodos de la radiación correspondiente a la transición entre los dos niveles hiperfinos del estado fundamental del cesio-133.

Esta afirmación, tan útil como arbitraria, deposita en un elemento químico, y dentro del mismo en una propiedad concreta, el paso del tiempo. Además, el tiempo, como bien explica la teoría de la relatividad de Einstein, conforma un conglomerado con el espacio, el espacio-tiempo, que no define una medida única sino en base al observador y sus velocidad relativa. Y, para complicarlo más, no existe un modelo único que establezca lo que se conoce en física como el “átomo del tiempo”, es decir, una medida indiscutible del tiempo que estaría basada en el tiempo de Planck (tal como trata de definir la gravedad cuántica de bucles). Todo ello está llevando a la comunidad de físicos teóricos a especular con la inexistencia del tiempo.

Consecuencias de un universo sin tiempo: el libre albedrío

Las consecuencias derivadas de un universo sin tiempo son muy importantes: aunque se podría hablar de este tema de forma muy extensa, baste decir ahora que una primera conclusión sería que los sucesos no se dan de forma lineal. De hecho, presente, pasado, y futuro, serían conceptualizaciones del cerebro como solución evolutiva tal como ocurre con el color, o el sonido.

Esto conlleva a una hipótesis: el libre albedrío sería, simplemente, una ilusión; si no existe el tiempo, no podemos definir qué futuro queremos, porque futuro, presente, y pasado, conforman una unidad indivisible. Es solamente el cerebro el que divide la estructura del universo en tres componentes que son necesarios para procesar la información que recibe. Esto no significa que la termodinámica sea errónea o que la entropía no aumente, pero existe ya en su estado máximo y mínimo, y lo que vemos es una progresión mental del proceso desde un extremo al otro.

En cualquier caso, el tiempo dirá, en base a trabajos recientes, qué hay de cierto en todo esto: puede que se le esté acabando el tiempo al tiempo. Veremos qué hay después.

Autor: Fenrir

Amateur writer, I like aviation, movies, beer, and a good talk about anything that concerns the human being.

Un comentario en “El mito del tiempo y el problema del libre albedrío”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.