Grandes películas de ciencia ficción. Hoy: ultimátum a la Tierra (The Day the Earth Stood Still)

Comencemos aclarando un punto importante: tal como vimos en la última entrada, el cine de ciencia ficción no nació con Star Wars. Ni siquiera nació con “2001: una odisea del espacio”. Mucho antes de que llegaran a los cines esas dos obras maravillosas (cada una por supuesto muy diferente de la otra), en el cine de ciencia ficción se habían rodado trabajos realmente muy interesantes. Naturalmente, con unos medios propios de la época, pero con una profundidad altísima.

Hoy voy a hablar de la película de 1951, no de esa “cosa” de 2008 con Keanu Reeves que, aunque se deja ver, no tiene ni mucho menos la calidad de la de 1951.

Ultimátum a la Tierra
Ultimátum a la Tierra

Uno de esos rodajes fue el de “Ultimátum a la Tierra”, cuyo título original en inglés era “The day the earth stood still”, es decir, “ el día en que la Tierra se detuvo”. Digamos que las traducciones (en España, desde donde se está escribiendo esto) siempre han sido un poco desafortunadas. Por cierto, estas películas, como todas, hay que verlas en su idioma original, si es necesario con subtítulos, pues soy de los que cree que un doblaje, aunque sea bueno, mata una buena película (salvo excepciones claro).

“Ultimátum a la Tierra” fue rodada en 1951, en blanco y negro, y nos traslada a una época, tras la segunda guerra mundial, en la que se habían establecido dos bandos: por un lado, el bloque soviético, y por el otro, el occidental, con los inicios de una guerra fría, y el poder impresionante de las bombas nucleares (que no atómicas, las bombas atómicas son las que se basan en átomos, como la dinamita).

En ese contexto, llega una nave con un extraterrestre a la Tierra, por supuesto en un platillo volante, a traer un mensaje de advertencia. No voy más allá por si no se ha visto, algo que recomiendo encarecidamente (y teniendo en cuenta que es de 1951, esto no es Peter Jackson con El Señor de los Anillos).

Esta es otra de esas películas donde, afortunadamente, no tenemos a los clásicos marcianos destruyendo la Tierra, o comiéndose a alguna chica joven y guapa. No, en esta película, como en toda buena obra de ciencia ficción, se pueden ver los dos elementos principales que caracterizan a un buen trabajo:

– Primero: el guión.
– Segundo: el mensaje.

Exacto.  El amable lector verá que no he añadido los efectos especiales. ¿Efectos especiales? Los justos y necesarios, como se suele decir. ¿Por qué? Porque sí, es importante que los efectos sean lo más completos que podamos imaginar, pero una película de 1951 difícilmente va a tener los efectos especiales de Star Wars.

Sin embargo, el famoso robot Gort llamó poderosamente la atención en aquella época, y se convirtió, por derecho propio, en un mito del cine.

Pero sigamos. Estamos en 1951, el peligro de guerra nuclear es alto. ¿Qué está pensando de la humanidad la comunidad extraterrestre que, se supone, está ahí fuera observándonos? Nada bueno por supuesto. Así comienza una película que indaga en las obsesiones de la humanidad, sus miedos, sus temores a lo desconocido, y cómo somos capaces de convertir nuestra aparente inteligencia en una máquina de prejuicios e ideas preconcebidas sobre los demás. En ese sentido, se podría decir, sin ninguna duda, que el peligro no son los extraterrestres. Efectivamente, el peligro es la propia humanidad.

Ultimátum a la Tierra nos deja un delicioso mensaje: en lugar de estar obsesionados por los males que pueda haber fuera, deberíamos empezar por entender, y corregir, los males que tenemos en casa. Porque no podemos dar lecciones de moral a ninguna sociedad, si nuestra sociedad se basa en el dolor, el engaño, el hambre, y la guerra, incluso una guerra nuclear que podría llevar a la humanidad a la extinción.

El cine antiguo es eso, antiguo. Pero cuando una obra maestra es buena, no pasa el tiempo por ella. Sí, la película está gastada, el sonido, la imagen, son de mucho tiempo atrás. Pero el mensaje está hoy tan fresco, y es tan real, como el día en que fue filmada. Un mensaje que es, a la vez, una advertencia: sólo tendremos una oportunidad. No la malgastemos, o el juicio nos llegará de arriba, pero, en este caso, en forma de una aniquilación.

Es una reflexión que todos debemos tener en cuenta cuando queramos construir una sociedad mejor, más justa, y más equitativa. Es una película muy moralista, es cierto, incluso demasiado patriótica para otros, puede ser, pero una cosa está clara: el mensaje no se ha borrado con el tiempo. Antes al contrario, está más vivo que nunca.

Información sobre la película en este enlace.

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