Lucy,o cómo convertir la ciencia en un circo

Nota: esta crítica tiene spoilers. Pero tampoco importa demasiado.

Sí, es verdad, lo reconozco: el título es duro, quizás hasta sangrante. Pero es que no puedo evitarlo. Yo no soy un científico. Sí soy un enamorado de la ciencia. Y entiendo que, en el nombre de la ciencia, se puedan montar espectáculos para diversión del público. Pero creo que hay límites para todo. ¿Qué limites? Voy a poner uno solo, el más evidente. Si das un dato científico, y lo machacas mil veces, vas a dejar un reguero de algo peor que la ignorancia: el conocimiento erróneo. Vamos a verlo.

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Scarlett Johansson como Lucy. Una chica de armas tomar

La primera frase, una patada en la espinilla

Vamos a hablar de este engendro película que es “Lucy”. Y lo vamos a hacer intentando aclarar algunos aspectos que, considero, son importantes para contextualizar la película.

Vamos con la primera frase de la película: “La vida comenzó hace mil millones de años”. Vamos a ver, yo estaba sentado tranquilamente, con el mando de la tele, una buena cerveza, y la alegría, para qué vamos a negarlo, de poder disfrutar de la belleza de Scarlett Johansson. También soy humano. Y es en ese momento, precisamente, cuando suena una voz en off, que corresponde al personaje de Morgan Freeman. Que por cierto hace una papel que no le permite para nada desarrollar sus inmensas posibilidades como gran actor que es. Y esa voz dice, precisamente, la frase del principio de este párrafo. la voy a repetir, porque creo que es importante: “La vida comenzó hace mil millones de años”.

Pues no. Vamos a ver, señores guionistas: ¿tanto les costaba buscar un científico, y, concretamente, un biólogo? Pero no un gran genio, no es necesario. Un estudiante de primero de biología es más que suficiente para saber que la vida no comenzó hace mil millones de años en la Tierra. O incluso un primate como yo, podría haber servido. Pero no. Parece que no era posible. Lo cierto es que las últimas estimaciones del origen de la vida rondan los tres mil ochocientos millones de años, aunque hay sospechas de que podría haber sido incluso antes, hace cuatro mil millones de años. Pero esa cifra es segura. Y ahora, pregunto:

¿Tanto cuesta comenzar una frase de una película, presuntamente de un tema científico, con un error de ese calibre? ¿Por qué ese error, si no aporta nada al guión? Dicho de otro modo: ¿no queda mejor decir cuatro mil millones de años, que simplemente mil? Como se suele decir, mola más, es más tiempo. Pero no; es cine, y se perdona todo, o da igual todo. Total, uno, al final, va a haber un show, un espectáculo, a comer palomitas y tomar cocacola mientras ve a Scarlett (bueno, no todos, pero yo sí).

Más leña al fuego

Ese es el primer problema de esta película. El segundo es, ni más ni menos, la base misma del motivo por el que Scarlett, Lucy, adquiere esos poderes mentales. La razón que dan es que “el ser humano solo usa el 10% de su capacidad cerebral”. Aquí es donde yo ya comienzo a dudar si ver a Scarlett merece tal sacrificio mental. Porque si partimos de la base de que solo usamos el 10% de la capacidad mental, ¿por qué los guionistas de esta película solo usaron el 1%? Un misterio digno de Iker Jiménez.

Pues no. El ser humano no usa solo el 10% de su capacidad. Usa el 100%. Y la cuestión del 10% ¿de dónde viene? Hace muchos, muchos años, en una galaxia muy lejana, los biólogos, y los neurólogos, tenían importantes desconocimientos sobre la funcionalidad de grandes áreas del cerebro, que presuntamente parecían no tener una función específica. Las famosas y temibles lobotomías parecían demostrar que se podía extraer partes del cerebro importantes, sin que hubiese un efecto considerable en el individuo.

Pero de eso hace, muchos, muchos años. Décadas. Actualmente, se sabe que todo el cerebro funciona como un todo. Y que no sobra nada. Sí, pueden extraerse partes del cerebro, pero tiene consecuencias, y son importantes, en el individuo afectado. A algunos les podrías sacar todo el cerebro y no notarías la diferencia, pero no vamos a hablar de política ahora.

Y a la tercera va el suicidio

Además, traigo noticias frescas, para complicarlo todo aún más. Recientemente se ha descubierto que “los dos hemisferios”, el científico, y el artístico, no existen. Qué mala suerte. Sí, realmente el cerebro tiene dos hemisferios físicos, unidos por lo que se llama el cuerpo calloso. Y sí, el corte accidental de ese cuerpo calloso provoca que las dos partes del cerebro actúen aparentemente por separado.

Pero no; no nos domina un área. Los artistas no son artistas, y los científicos no son científicos, porque un área domine sobre otra. Sí, es verdad que hay detalles, como el tema de los zurdos y otros elementos, que indican que hay ciertas tendencias a usar ciertas áreas del cerebro para según qué aplicaciones específicas. Pero nada más. El cerebro es capaz de asumir funciones diversas en todas sus áreas, y es más, áreas perdidas del cerebro pueden tener funciones que se recuperan gracias a otras áreas del cerebro. Luego, el cerebro no es una especie de ordenador por piezas; es un todo continuo y constante, que funciona como una unidad.

Finalmente, el tema del tiempo: aquí traigo, otra vez, malas noticias (qué raro). La protagonista, Lucy, dice que el tiempo es la unidad. Me temo que no; el tiempo, según se destila de las últimas teorías actuales en física teórica, es una derivada del universo. O, más concretamente, es una conceptualización humana. El tiempo es algo que usa el cerebro para poder gestionar los sucesos y los procesos que recibe, para de este modo adaptar al organismo y permitirle desarrollarse, alimentarse, y reproducirse.

Para terminar, la “supercomputadora” que crea Lucy, genera un dispositivo que se le entrega al personaje de Morgan Freeman. ¿Se ha dado cuenta el lector de un pequeño detalle? Es un dispositivo USB. Un lápiz USB vamos. Y mi pregunta al verlo fue: ¿es versión 1.0, 2.0, o 3.0? ¿Esa mente prodigiosa ha pensado en eso?

Al menos sale Scarlett

En definitiva, esta película es, evidentemente, una patada en la espinilla a la ciencia, y de las que duele. Sí, sí, ya lo sé: soy un quejica, y solo veo los aspectos negativos de la cinta. Los efectos especiales son geniales, claro, pero la historia es insulsa, y los malos, un poco tontos la verdad. Si yo veo a una mujer con esas capacidades mentales, o me caso con ella, o salgo huyendo como alma que lleva el diablo. Pero no intento acabar con ella durante toda la película. Claro que si es Scarlett, tampoco me importa to que haga o deje de hacer.

Si, de todas formas, no la has visto y quieres verla, adelante. Yo ya he quemado el DVD y lo he convertido en un bonito cenicero. Lo malo es que no fumo. Buena suerte con el visionado.


 

Lucy en Filmaffinity.

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