Son cuatro fuerzas, no cuatrocientas

Cuando se habla del universo, mucha gente se refiere a “energías positivas” y “energías negativas”. En realidad, están hablando de estados de ánimo. Por ejemplo, cuando nos sentimos pletóricos para emprender algún trabajo, estamos rodeados de “energía positiva”. Pero, cuando sentimos depresión, es porque estamos siendo influenciados por alguna “energía negativa”.

La energía, la materia, y las fuerzas del universo, en el mundo de la ciencia, no pueden medirse en base a esos valores subjetivos y personales. Si los aviones vuelan, si los teléfonos llaman, si los ordenadores procesan información, no es por una energía o una fuerza indeterminada.

Aquí, en este esquema adjunto, podemos ver las cuatro fuerzas fundamentales que conocemos. Son las encargadas de transmitir y dar forma a las estructuras del universo, materia y energía como un todo, ya que, no lo olvidemos, la materia no es sino una forma concentrada de energía, tal como expresa la ecuación más famosa de la historia, E=mc2, de Albert Einstein.

Lo más curioso de todo esto es la gran cantidad de individuos que no creen que este esquema sea cierto, y que todo es un invento de los científicos. Pero usan la tecnología y la ciencia en su vida diaria, ignorantes de que es gracias a esos conocimientos que el mundo tecnológico actual funciona. Y que gracias a ello, pueden dar a conocer sus absurdas teorías sobre energías y fuerzas que nunca existieron.

El problema no es hablar de “espíritu positivo” o “energía positiva” como un concepto. Todos lo hacemos. Hay que tener buenas ondas, buena energía, buen rollo, son expresiones que usamos comúnmente, y son muy útiles, y ciertas. Pero son subjetivas. Lo que para mí es positivo para otro puede ser negativo, o puede cambiar de un día a otro según el estado anímico. La ciencia no puede funcionar con estados anímicos, ni con sensaciones.

Por cierto, estas son las cuatro fuerzas conocidas, pero podría haber más. Algunas ideas recientes en ciencia identifican una quinta fuerza, y ello tendría importantes consecuencias para seguir comprendiendo el universo. Porque, no nos engañemos: la ciencia puede que nunca nos dé la verdad absoluta. Pero nos acercará a ella cada día más. Yo me conformo con eso. Prefiero una verdad limitada pero tangible, a otra absoluta y completamente indemostrable.

fuerzas

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