La historia detrás del cine en Espartaco

El cine es el cine, pero luego está la historia. Y la historia nos dice que la rebelión de Espartaco fue una herida en el vientre de Roma. No la mató, por supuesto, pero sí le produjo una hemorragia que a la larga terminaría menoscabando su poder.

El asunto no es sencillo, ni es trivial, ni es visible a primera vista. Pero se puede reducir a un modelo en el que el control de los esclavos tuvo que ser limitado en número y en posición. En número, porque era importante evitar nuevas revueltas, y en posición, porque armar a esclavos era una provocación a que pudieran rebelarse, e imitar los éxitos de aquel gladiador de Tracia.

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Las cosas, como digo, no se sucedieron como en el cine, y ciertamente fueron muchas las luchas por el poder en el cada vez mayor ejército de Espartaco, hasta el punto en el que se dividió en dos. El grupo que se separó tenía como finalidad tomar Roma, y ciertamente, lo habrían podido conseguir si no hubiesen dividido sus fuerzas. El grupo de Espartaco pretendía huir, primero por el sur, luego, atravesando la península itálica, por el norte.

Tras los sucesivos fracasos de la milicia de Roma y de las legiones situadas en Italia, tuvo que ser el desembarco del siempre oportuno Pompeyo y sus ejércitos entrenados el que acabase con Espartaco y con su ejército, recién llegado de Hispania.

La muerte de más de cien mil esclavos fue, como decía antes, un golpe brutal para la economía de Roma. Desde entonces, sus modelos productivos tuvieron que adaptarse para evitar grandes concentraciones de esclavos, pero eso redundaba en unos procesos productivos más pobres. Sin mano de obra, el Imperio comenzó un lento pero claro declive. Los enormes gastos en el control de las fronteras y en pagar a un ejército cada vez más exigente y corrupto fue creciendo con los años, hasta hacerse insostenible.

Naturalmente, la caída del Imperio Romano no puede atribuirse únicamente a lo que supuso Espartaco, pero sí fue significativo los cambios que produjo, y las consecuencias que de ello se derivó en tiempos de los grandes emperadores.

Sin duda, una lección que nos enseña que el modelo esclavista, por mucho que parezca cómodo, barato, y poderoso, termina, tarde o temprano, siendo una bomba de relojería. Una bomba que estallará siempre, y cuyas consecuencias son las que fueron. La caída del mayor Imperio que haya visto nunca la Tierra.

En la imagen: fotograma de “Espartaco” de Kubrick.

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