Homeopatía y la constante de Avogrado

Voy a hablar de homeopatía, e intentaré explicarlo de forma gráfica. Un día mi padre me preguntó: “¿cuántas veces puedes cortar un trozo de un papel hasta que no se pueda repetir la operación, teniendo en cuenta el tamaño del papel y el tamaño de los átomos?” Yo alcé los hombros mientras bostezaba (era realmente torpe con la ciencia, y en muchos aspectos lo sigo siendo) y respondí: “bueno, si son tan pequeños tienen que ser muchas. ¿Un millón de veces? ¿Cinco millones?”

Mi padre, que se esperaba esa respuesta, respondió: “no; muchas menos veces. Concretamente, 22 veces”. La respuesta, por supuesto, me sorprendió. Podríamos seguir cortando el papel, pero con una pequeña sorpresa: no sería papel. Estaríamos cortando átomos y moléculas, y por lo tanto estaríamos trabajando en el mundo de las partículas subatómicas.

¿Qué tiene esto que ver con la homeopatía? Muchísimo. Los productos homeopáticos dicen que están diluidos a 30X, 40X, incluso 100X, 200X. Es decir, se han realizado disoluciones de un producto en agua, luego se ha vuelto a diluir por la mitad, luego otra vez por la mitad… Así hasta el número indicado: 30X sería 30 veces, 40X sería cuarenta veces.

Pero un momento: hemos visto que una hoja, o un producto disuelto en agua, deja de ser lo que es tras 22 disoluciones, o “cortes” como ocurre en el papel. Ya no tenemos el producto, tenemos átomos. Esto nos plantea un problema: ¿cómo pueden los químicos que preparan los productos homeopáticos conseguir disoluciones de 30X, 40X, incluso 300X, etc? La respuesta es muy sencilla:

A partir de un punto, el producto disuelto está tan disuelto que, en una botella de agua por ejemplo, encontrar un solo átomo de la sustancia disuelta va a ser casi imposible. Y estoy hablando de un solo átomo. ¿Puede un átomo de algo disuelto en agua curar una enfermedad? Por supuesto que no.

Los químicos de la homeopatía, que por cierto no saben nada de química, porque ni siquiera conocen la constante de Avogrado, dicen que el agua “tiene memoria”. Y que por eso es efectiva. ¿Memoria? ¿Recuerda el agua lo que han disuelto en ella? ¿Recuerda también entonces el agua todos los elementos que han ido disolviéndose en ella en los últimos millones de años? Hablamos de todo tipo de productos, incluso algunos que vemos en el cuarto de baño.

No. El agua no tiene memoria.  El agua es una molécula de dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno. Y nada más. Un producto disuelto más de 22 veces en agua desaparece, y esa agua será eso: agua. Nada más que agua.

Eso sí, la homeopatía funciona a veces por el llamado efecto placebo. Cuando yo tenía pesadillas de pequeño, y tenía muchas, mi madre me daba una cucharada de agua. Me decía que era medicamento, e incluso el agua me sabía amarga. Yo me quedaba dormido, y mi madre me había engañado hábilmente, como hacen las buenas madres para ayudar a sus hijos.

La homeopatía no funciona. Luego podemos hablar de la industria farmacéutica y lo mala que es, de acuerdo. Pero por favor: ya que unos son malos, no dejemos que otros nos engañen y nos cobren por agua con azúcar. Ni lo uno, ni lo otro. Busquemos soluciones claras, científicas, y serias. Ese es el camino para hacer ciencia. El único camino.

avogadro
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