Carne de escritor. El mercantilismo de un sueño

Hoy estoy bastante triste. Acabo de pasarme por una nueva web de recogida de escritores para que se conviertan en grandes y renombrados reyes de las letras: megustaescribir. Escribir y alcanzar las estrellas es algo con lo que todos hemos soñado alguna vez. Algunos lo consiguen. Otros, la mayoría, quedamos aparcados en una cuneta. No pasa nada, así es la vida.

Sin embargo, y aprovechando la capacidad de Internet y de las redes sociales, hay gente que quiere cambiar la naturaleza misma de las cosas. Convertir a gente que no son escritores en verdaderos reyes de las letras, y hacerles creer que pueden llegar tan lejos como la galaxia de Andrómeda.

Los precios a pagar por tus sueños.
Los precios a pagar por tus sueños.

Veámoslo. En esta web, por un módico precio, te ofrecen:

1- Publícame (299 euros).
2- Constrúyeme (699 euros).
3- Preséntame (1499 euros).
4- Lánzame (2899 euros).
5- Conságrame (3999 euros).

1. Publícame: para quienes no tienen más recursos y esperan que el hado madrino de las editoriales puedan fijarse en ese muerto de hambre (yo sería un buen ejemplo).
2.- Constrúyeme: para los que se atreven a dar el siguiente paso en la noble tarea de las letras.
3.- Preséntame. ¿No tienes enchufes ni contactos? Tranquilo, nosotros nos encargamos.
4.- Lánzame. Espero que esto no sea literal. Aquí ya somos estrellas del rock & roll de las letras.
5.- Conságrame. Esto me recuerda a la comunión, que por cierto no hice. En este nivel, ya somos Dios. Podemos mirar a otros escritores como lo que son, simple basura de las letras, y no como nosotros, seres consagrados de los cielos infinitos. Todo ello por la módica cantidad de cuatro mil euros. Los precios, como puede verse, van en sintonía con el éxito que quieras alcanzar.

Vendiendo sueños.

Yo ya peino canas y es difícil engañarme (a menos que ella se llame Charlize y sea actriz de cine), y personalmente estas cosas, como escritor entusiasta que soy, me apenan, me molestan, pero no me afectan más allá de querer escribir este texto.

Pero hay mucha gente joven por ahí. Gente joven que esta empresa ha considerado “carne fresca” para su negocio de la ilusión y los sueños. Gente joven que, ante la posibilidad de alcanzar el estrellato, pueden llegar a gastarse, incluso, cuatro mil euros en su sueño.

No, señores.

No, señores. No. Así no. ¿A dónde estamos llegando? ¿De qué va todo esto? ¿Cómo es posible jugar así con la ilusión de la gente? ¿Cómo es posible montarse un personaje (véase imagen inferior) de un supuesto editor oculto que revisa los textos, y con el que sueñas que leerá tu libro para ser publicado? ¿Cómo hemos llegado a este extremo de desvergüenza y descaro?

El editor enmascarado. ¡A ver si me lee!
El editor enmascarado. ¡A ver si me lee!

Se está jugando con la esperanza de gente joven que quiere escribir y publicar. Se está vendiendo un sueño dorado de felicidad. Lo fabrican, lo empaquetan, lo adornan, y te lo venden en una preciosa caja llena de mentiras, vanidad, y mercantilismo.

Webs de autopublicación; lo bueno

Yo no estoy en contra de webs que estimulen a escribir, a trabajar, y a dar ayudas al escritor. Tampoco a aquellas que ofrezcan echar una mano en la edición o corrección de un libro. Tampoco estoy en contra de aquellas que, con honestidad, te digan que podrías ser editado, pero que eso, al fin y al cabo, depende de tu calidad y de un poco de suerte. Al contrario, me parecen muy interesantes, y yo mismo me he visto beneficiado por ello.

Pero esto es distinto: aquí, un grupo editorial saca la artillería, y, bajo el sello de vender tu libro, te convierten en un producto, en un objetivo, en la oferta de la semana. Te venden un sueño, cuando, en realidad, todo tiene un único objetivo: sacarte la pasta. Porque ese es, que nadie se engañe, el misterio de todo esto.

¿Que publicarán algunos de los libros? Claro que sí. Es el cebo. Pero ¿el fin justifica los medios? Te ofrecen ser escritor, y te ofrecen un caramelo lleno de veneno en forma de “compra mi sueño, y entra en el selecto grupo de los escritores del futuro”. Después de pasar por caja, por supuesto.

Ah, y con un aditivo importante: cuanto más pagas, más nos ajustamos a tus sueños. Cuanto más pagas, más recursos tenemos. No importa que hayas escrito una basura. Si pagas, podrás ser un “lánzame” o un “conságrame”. Estos nombres son, en el mejor caso, expresiones vergonzosas de la ilusión con la que se juega con jóvenes promesas de la literatura.

Resumen.

Así no, señores. Así no. Váyanse al infierno, con perdón, con su “conságrame” y sus cuatro mil euros que cuesta comprar esa consagración. Yo con ese dinero puedo consagrarme a mí mismo. Y sin tener que vender mi alma al diablo.

Una pena, pero así está el mundo ahora. Vamos a construir sueños, sí. Vamos a ayudar a jóvenes promesas. Pero no vamos a engañarles en el proceso. Seamos sinceros, hagamos las cosas con criterio y con un trabajo serio y ético, y todos saldremos ganando. Ese es mi razonamiento.

Escribe, y ten sueños. Pero que sean tuyos. No los vendas por una limosna. Vales mucho más que eso.

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Autor: Fenrir

Amateur writer, I like aviation, movies, beer, and a good talk about anything that concerns the human being.

2 comentarios en “Carne de escritor. El mercantilismo de un sueño”

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