Aprende a leer libros y sueña con universos infinitos

Dicen que pueden existir otros universos. Los que amamos la lectura, sabemos que esa frase no tiene fundamento. Y no la tiene, porque los que leemos, sabemos, desde que tenemos uso de razón, que existen universos infinitos. Están, por supuesto, encerrados en todos y cada uno de los libros que hemos leído. Y cada uno de esos universos nos ha abierto la puerta a nuevos mundos imposibles de acceder para quienes no leen. Los lectores somos privilegiados: dejamos este mundo cada vez que queremos, lo abandonamos, y corremos mil y una aventuras por lugares maravillosos o terribles, y luego, volvemos a casa, en cuanto cerramos el libro, o desconectamos el lector de libros. Pero, además, lo hacemos siendo responsables, nosotros, de ese mundo creado.

Sí. A diferencia de otros medios, los libros requieren que el lector cree partes importantes de ese mundo. La conclusión parece evidente: en un libro, existen tantas versiones como lectores tenga ese libro. En el momento de escribir estas líneas, nos encontramos a punto de comenzar las navidades y un nuevo año. ¿Qué consejo podría dar este viejo y olvidado escritor para el año que se va a iniciar? Simplemente, explicar algo de mi experiencia personal sobre un asunto que considero crucial: ¿Por qué hemos de estimular la lectura de los niños, y de la gente joven en general? Os voy a dar siete razones.

1.- Porque es un gran entretenimiento a un precio contenido. Este es un punto práctico, pero muy real. Los libros suelen ser caros, sí, pero son mucho más baratos que otras formas de entretenimiento. Además, siempre podemos sacar libros de una biblioteca, o comprar un lector de libros de tinta electrónica (los hay muy baratos) y llevar docenas de libros a todas partes sin peso. Los gobiernos (pocos) que se preocupan por estos temas, suelen disponer de medios para que los menos favorecidos económicamente puedan acceder a la cultura, algo básico en cualquier sociedad avanzada.

2.- Porque nos hace mejores personas. La lectura nos ayuda a comprender las formas de ser y de entender la vida de otras personas; los escritores que escribieron los libros. Y, a través de ellos, los personajes que crean nos ayudan a conocer sus causas y motivaciones, buenas o malas, complejas o sencillas. La lectura es una introspección a uno mismo. Aunque creemos que estamos leyendo el libro de otro individuo, en realidad, aunque eso es cierto en parte, también estamos leyendo nuestro interior, porque interiorizamos lo que leemos, y lo hacemos nuestro. Nos ayuda a madurar, y nos ayuda a trabajar el esfuerzo mental. Además, nos enseña a ser pacientes, porque la lectura requiere paciencia y concentración, algo que se está perdiendo en una sociedad donde todo se mueve a la velocidad de la luz, y en donde la inmediatez es un requerimiento. Cualquier cosa que requiera más de cinco minutos de concentración es evitado. Eso es muy malo para aprender a formar personas coherentes y con una mente equilibrada.

3.- Nos enseña a juzgar con cuidado. Los libros muestran escenarios con varios personajes que tienen distintas motivaciones. Leer nos ayuda a reflexionar sobre sus palabras, y nos permite ver que existen muchas formas de ver la vida, y de entender por qué hacer o no hacer algo. En el caso del “malo” podemos aprender que existen personas con motivaciones negativas, y, a través de esos personajes, podemos enseñar los perjuicios que esas actitudes acarrean, no sólo a los demás, sino también a ellos mismos. Solemos prejuzgar con demasiada facilidad personas y hechos. Nos pasa a todos, a mí también. Y hemos de ser muy cuidadosos. Siempre hay otro punto de vista, que hay que conocer antes de juzgar. Los libros nos enseñan eso. Una lección que todos debemos aprender, y la lectura es un gran camino para ello.

4.- Porque nos obliga a trabajar la imaginación. No es necesario que el libro sea de fantasía o ciencia ficción. Cualquier libro nos obliga a trabajar la imaginación para crear lo que el autor no nos dice. ¿Qué expresiones usan los personajes? ¿Qué rostro tienen? ¿Cómo sonríen? ¿Puedes llegar a enamorarte de uno? (como me pasó a mí con Atenea a los 15 años cuando leí la Odisea de Homero). ¿Cómo es esa habitación? ¿Qué aspecto tiene aquella montaña? ¿Cómo es el anillo que él lleva de sus antepasados? Todo eso se crea en la mente, y estimula la mente. Los libros nos enseñan a crear mundos completamente nuevos, y son distintos en cada persona que lee el mismo libro. Es muy divertido comparar cómo se imagina un personaje tu hermano, tu tío, y tu a abuela. Hay que probarlo para darse cuenta.

5.- Porque puede compartirse. En una era en que los juegos son multijugador en muchos casos, los libros han sido un entretenimiento compartido desde hace miles de años. Los libros pueden disfrutarse en compañía de los padres, de los amigos y hermanos, o de la pareja y los hijos. Leer juntos un libro es un estímulo maravilloso para los jóvenes, y una caja de sorpresas para los padres, que descubren cómo sus hijos desarrollan sus actividades intelectuales de forma progresiva y en armonía. Los libros se disfrutan, muchas veces, más en compañía. Y, si varios han leído un libro, explicar lo que ha sentido y vivido cada uno es una experiencia maravillosa. Compartir un libro juntos es además divertido y ameno. Una experiencia que, de probarse, se repite seguro.

6.- Porque puede estimular a crear escritores. Naturalmente, leer puede estimular a un joven a escribir sus propias historias. Si esto sucede, ese joven o esa joven estará comenzando una singladura maravillosa. Difícil, por supuesto, y compleja, porque escribir requiere dedicación y destreza. Pero existen docenas de cursos en Internet para aprender a escribir buenas historias de todo tipo y también poesía, que es todo un reto para cualquiera. Escribir debe tener como objetivo extraer de uno mismo lo mejor y lo peor que lleva dentro. Y digo bien: lo peor, porque, cuando se sueltan los miedos, las fobias, y los demonios que uno lleva en su interior, se exteriorizan, quedan al descubierto, y pueden ser combatidos más fácilmente. Además, escribir nos hace descubrir nuevas facetas de nosotros mismos que ni soñábamos con tener.

7.- Porque nos hace libres. Este punto es una consecuencia de los anteriores. Un hombre o una mujer que leen mucho son personas formadas, con criterio, con imaginación, pero también con el carácter que han ganado de todos aquellos libros que han leído. Tienen una mente crítica, son capaces de valorar las cosas por sí mismos, y no se les puede engañar con cualquier truco publicitario barato. Saben que hay que luchar para conseguir un objetivo, y han aprendido que el esfuerzo es importante, porque el propio acto de leer requiere un esfuerzo intelectual importante. Esto nos hace libres, pero no esa libertad que venden los políticos, sino la verdadera libertad de saber que no nos van a engañar con proclamas y ofertas electoralistas, ni con los miedos de cielos o infiernos que se han creado para dar temor a una población que camine cabizbaja y obediente al poder establecido. Por eso, un gobierno que quiere controlar a sus ciudadanos comienza eliminando la cultura, y dejando de lado las bibliotecas y todo lo que sea estimular el conocimiento.

En resumen: enseña a leer. Enseña a que lean tus amigos, tu pareja, y, por supuesto, tus hijos. Enséñales el placer de la lectura desde pequeños. Estarás colocándolos en la pista de salida de un universo sin límites. Merece la pena.

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