Sandra Sánchez, cuando la mente es la clave

Hoy me va a permitir el lector que lleve a cabo un sincero homenaje a una deportista de élite española que, como tantos otros, no tiene reconocida su valía por practicar un deporte muchas veces denostado: el karate. Ella es Sandra Sánchez, deportista que tiene que pagarse de su bolsillo los gastos para representar a España, tal como explica en la entrevista que he dejado a continuación, algo muy habitual con muchos deportistas de élite españoles.

Sandra es campeona  del mundo “all time” de karate, en la variante de katas, y ahora explicaré qué significa esto. “All time” indica que es la número uno de todos los tiempos. En artes marciales, y en karate, existe una clasificación típica, que es la del número 1 del momento, y otra que tiene en cuenta a todos los deportistas de todos los tiempos. Sandra está clasificada actualmente como número 1 de todos los tiempos.

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Sandra Sánchez

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Karate, deporte olímpico en 2020

El karate será deporte olímpico en Tokio 2020. Pero ¿qué son las artes marciales? Me asombra la cantidad de desinformación que corre entre la mayoría de personas sobre la naturaleza y contenido de las artes marciales, pero luego entiendo que, al fin y al cabo, en un país donde casi todo es fútbol, los deportes minoritarios son los grandes olvidados.

Porque las artes marciales ni son violentas (excepto algunas derivaciones que no son artes marciales realmente, como el kick-boxing, que es un tipo de boxeo), ni tienen como finalidad acabar con el contrario, ni son una secta, ni requieren de convertirse en un monje budista o tonterías parecidas.

Las artes marciales, que son muchas y de muchos tipos, son precisamente arte: el arte de combinar el control del cuerpo y la mente mediante una disciplina férrea y diaria, que permite al que la practica conocer su yo interior de un modo muy profundo y personal. Las artes marciales tienen el efecto contrario al que todo el mundo cree: estimulan el ansia de paz, de evitar la lucha, y de enfrentarse con cualquiera (karate do, literalmente, el camino de la mano vacía, entendiendo vacía de daño y de ira). Son un camino, una senda para controlar nuestros impulsos más primarios. Y el contrario no es un enemigo; es un compañero. Un amigo que nos ayuda en ese viaje al autoconocimiento.

Todo lo demás son adornos. E insisto: hablo de artes marciales puras, no de esas degradaciones creadas para montar espectáculos de sangre o para montar shows en el cine. Cine que es, precisamente, el elemento que más ha distorsionado las artes marciales, pero que, a la vez, ha servido para darles promoción.

Tengo que decir que a mí me ayudó mucho la práctica de karate durante los años que lo practiqué, pero luego me ha servido durante toda mi vida también, para poder llevar adelante un temperamento difícil y caótico como el que tengo por mi propia naturaleza. Y eso es, sin duda, lo más importante de las artes marciales: ayuda al que lo practica a ser uno mismo. Sin duda, una gran noticia que el karate vaya a ser olímpico. Ya era hora.